Pocos juegos hay en la historia que marquen un antes y un después en el mundo de los videojuegos, y pocas veces se llega a rayar la perfección como lo hizo en su día Nintendo con Ocarina of time. Un juego que transmitía unas emociones y un mundo tan vivo y enorme, que por el año 98 a uno le costaba creer que realmente era posible estar jugando a semejante maravilla.

Trece años después, Nintendo nos brinda un remake en su nueva portátil Nintendo 3DS, con la promesa de hacernos revivir pasadas sensaciones, ahora en tres dimensiones.

Lo primero que destaca al comenzar a jugar es lo bien implementado que está el efecto 3D. Al ver el bosque Kokiri por primera vez uno tiene la sensación que todo está vivo y que realmente el jugador está mirando a través de una ventana todo lo que ocurre en el juego.

Si nos paramos a observar, gráficamente ha sido rehecho por completo y artísticamente es tremendamente fiel al original. Si bien es cierto que gráficamente no es un portento en comparación con otros títulos como Metal Gear o Resident Evil Revelations, si que es digno de admirar el trabajo realizado por los chicos de Grezzo, estudio encargado de realizar el remake. Como punto negativo en este apartado y que debería haber sido pulido, es que el juego cuando tiene muchos elementos por pantalla sufre unas ralentizaciones muy pronunciadas, y aunque son en momentos muy puntuales, son imperdonables para un título de semejante envergadura.

Musicalmente es donde se encuentra el error más grave del juego, y es que en los tiempos que corren no se puede recurrir a la nostalgia para seguir usando los midis originales, por muy retocados que estén para que suenen mejor. No nos engañemos, las composiciones de Koji Kondo siguen siendo magistrales, pero basta con terminarse el juego y escuchar la canción de la campiña orquestada para hacerse a la idea de lo que podría haber sido el juego con una banda sonora orquestada por Mahito Yokota, creador de los temás de Mario Galaxy.

Jugablemente, el juego se ha adaptado muy bien a las características de Nintendo 3DS. Ahora el menú de inventario lo tenemos el la pantalla táctil y tenemos dos nuevos huecos para equiparnos objetos, por lo que se acabó la pesadilla de tener que pausar el juego cada vez que queramos equiparnos las botas en el templo del agua, por poner un ejemplo, haciendo la experiencia de juego mucho más fluida y dinámica.

Para usar la vista en primera persona podremos hacer uso del giroscopio de la consola, el cual responde perfectamente a nuestros movimientos haciendo la experiencia muy cómoda e intuitiva. Es cierto que al hacer uso de esta característica podemos perder el efecto 3D de la consola, por ello también está disponible el uso del pad analógico para los que tengan dificultades con el control de movimientos.

El sistema de apuntado automático, llamado Z targeting, ayuda mucho en los enfrentamientos contra los enemigos grandes o los que el jugador necesita tener controlados, aunque desgraciadamente en algunas ocasiones falla y puede llegar a hacer desesperar al jugador.

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Conclusiones final:

Realmente estamos ante un juego mágico, que sorprenderá a los que lo jueguen por primera vez y que hará revivir emociones pasadas a los que lo hicimos en Nintendo64 o Gamecube. Si además, a todo esto le añadimos la inclusión de Master Quest(Debería haber estado desbloqueado desde el principio) y el modo jefes, sin duda serán suficientes añadidos para hacer las delicias del jugador más avanzado.

El lavado de cara está muy bien conseguido y las características añadidas hacen mejorar la experiencia jugable, aunque las ralentizaciones y la ausencia de música orquestada hacen que no podamos darnos del todo por satisfechos con lo que podríamos esperar de un remake de uno de los mejores juegos de todos los tiempos.

[Nota]