Si han habido dos exponentes claros del género de terror en la última década, sin duda alguna estas serían Resident Evil y Silent Hill, con aficionados de ambos juegos enzarzados en la eterna discusión de cual de ellos era mejor. Ambas tienen la peculiaridad, por diferentes motivos, de haber bajado el listón de sus últimas entregas respecto a sus geniales comienzos, perdiendo la esencia que un día las hizo grandes.

Ya os hablamos de las buenas impresiones que nos había causado la nueva entrega de Resident Evil para Nintendo 3DS, juego que se presenta con una declaración de intenciones muy clara por volver a sus orígenes. Ahora, para darle un poco de morbo al asunto, llega el turno de evaluar a su eterno rival, que con la nueva entrega para PS3 y Xbox 360 llamada Silent Hill Downpour pretende mejorar su imagen con varios cambios a nivel jugable. Descubre si lo ha conseguido leyendo nuestras primeras impresiones.

 

Vuelta a la colina silenciosa

La historia del juego comienza en un autocar de prisioneros, donde nuestro personaje Murphy Pendleton es trasladado a la cárcel por motivos que desconocemos. Por fortuna para él, el conductor pierde el control del vehículo y ocurre un trágico accidente en el que, a priori, somos los únicos supervivientes.

Libres al fin, será en ese momento cuando tendremos que vagar por una oscura y tétrica carretera, un tanto descolocados por los hechos anteriores.

Llegaremos sin mucho esfuerzo a un pequeño pueblo de aspecto desabitado, en el que tendremos que investigar todos sus recovecos y lugares hasta conseguir avanzar, ya que la carretera está cortada en ambas direcciones y solo hay una salida hacia la que Murphy cree que es la libertad, el teleférico a Silent Hill.

 

El juego que pretendió ser Alan Wake

En un primer momento, el jugador se sentirá un tanto confuso al observar la nueva jugabilidad. Ahora es todo mucho menos lineal, con varias opciones secundarias y mucha más libertad para movernos por los escenarios. La ambientación recuerda mucho a lo que fue Alan Wake, con bosques frondosos y varios caminos por donde llegar al destino.

Los interiores, en cambio, son mucho más fieles a la saga, con estancias lúgubres y descuidadas. La segunda dimensión del juego es exactamente igual que en Homecomming, con el mismo efecto de transición entre esta y la realidad. En sí no está nada mal, pero queda lejos de lo vivido sobre todo en Silent Hill 2.

Visualmente está mucho más trabajado que su antecesor, con modelados mejores y los cambios climáticos que afectarán al paisaje y a nuestro personajes, como la lluvia que empapará a Murphy hasta mojarle por completo. Sin lugar a dudas este no va a ser su punto fuerte ni destacará sobre otros aspectos, pero tampoco lo hará negativamente estropeando la experiencia jugable.

En cuanto al control del juego, este es exactamente igual que en los anteriores títulos de la saga. Podemos golpear con armas, correr, ajustar la vista, interactuar con objetos… Vamos, lo típico en un juego de la franquicia. Su no-evolución no puede considerarse un punto negativo, ya que era una de las partes que todavía se podían destacar en la saga.


Una falta de esencia patente

Desde la disolución del llamado Silent Team en el 2007, en la que trabajaban ilustres personajes como el escritor Hiroyuki Owaku o el compositor Akira Yamaoka (Este último siguió con la banda sonora hasta Homecomming), la saga comenzó a verse afectada por una enorme falta de creatividad.

La atmósfera de los juegos ya no era tan inquietante como en los anteriores y el terror psicológico brillaba por su ausencia. Silent Hill intentaba desesperadamente copiar a los primeros juegos de la saga y lo único que lograba era caer más en decadencia.

La pregunta del millón es: ¿consigue Downpour volver a ser un Silent Hill?  La respuesta, muy a pesar de los fans de las primeras entregas, definitivamente es no.

El juego es entretenido y tiene pinta de asustar, pero no de inquietar al jugador en todos los rincones del juego. Esa sensación de no estar solos y toda la tensión que se lograba con distintos sonidos y sombras se ha perdido, al menos en la demo que jugamos.

 

Conclusiones finales

Silent Hill Downpour contiene mejoras jugables y visuales que lo hacen superior al ya de por sí flojo Homecomming, aunque no consigue recuperar la esencia de juego de terror psicológico que tan bien marcada estaba en las primeras entregas. Se agradece sin duda que hayan adoptado novedades que afecten a la jugabilidad, pero creemos que Konami debería de haber enfocado sus esfuerzos en otra dirección para dotar al título de más suspense y terror.

Que no desfallezcan los fans de Silent Hill; Resident Evil parecía mucho más abocado al fracaso y ha vuelto por la puerta grande. Esperemos que Konami tome nota y haga lo propio con la que un día fue una de sus sagas estrella.