Cuando se presentó Nintendo 3DS y vimos, o mejor dicho intuimos sus capacidades tridimensionales, una pregunta flotaba en la mente de todos: ¿Qué hará Miyamoto con Mario y las 3D?

Algo más de un año ha pasado desde entonces y, por suerte, no deberás esperar mucho para encontrar la respuesta, ya que a finales de año Super Mario 3D Land estará disponible en las tiendas de todo el mundo.  Para hacerte más amena la espera, Tallon4 te trae las impresiones del título después de haberlo jugado.


Mario vuelve a las portátiles

Como redactor, he de reconocer que uno de los juegos mostrados en la Gamescom que me ocasionaba más dudas era sin duda Super Mario 3D Land. Los trailers que había visto, aunque eran simpáticos y mostraban cosas interesantes, no me acababan de transmitir su jugabilidad ni las ansias por tenerlo como sí lo había hecho Galaxy en Wii.

Para colmo, la sombra del mejorable New Super Mario Bros de Nintendo DS flotaba todavía en mi mente, sembrando en mi la siguiente pregunta: ¿Me voy a encontrar con un juego fácil y simple como fue New Super Mario Bros, o por el contrario voy a jugar a un juego exigente y divertido como Mario Galaxy? Por suerte para todos, Mario ha vuelto a portátiles por la puerta grande, consiguiendo sorprender una vez más.

 

Nuevo Mario, nueva jugabilidad

El título se nos presenta como una simbiosis entre los juegos de Mario más tradicionales con sus últimas obras en 3D. De la parte más actual podemos resaltar su capacidad de exploración y profundidad; y de la tradicional, su linealidad, el uso de un botón para correr y el retorno del peor enemigo del jugador paciente, el tiempo.

Como ya viene siendo habitual, tendremos la oportunidad de guardar un objeto de repuesto, pudiendo acceder a él desde el menú de la pantalla táctil en cualquier momento de la partida. Desde allí, también tendremos los controles para rotar la cámara y varias partes informativas del juego, como las vidas restantes o las monedas recogidas.

La demo que pudimos probar estaba dividida en cuatro pantallas, en las que cada una intentaba transmitir al jugador las distintas opciones jugables de las que contará el título.

La primera de ellas constaba de un prado abierto con Gombas, en el que Mario debía desplazarse tanto de forma horizontal como vertical, en una clara apuesta por mostrar la profundidad del juego. En esta pantalla se nos presentó la posibilidad de volver a usar uno de los trajes más carismáticos del universo Mario, el de mapache.

 

 

El retorno de un mito

El traje de mapache vuelve al universo Mario casi con las misma habilidades que en Super Mario Bros 3, siendo la única diferencia el no poder volar al coger carrerilla, medida tomada por la dificultad de tal acción en un mundo tridimensional. El resto de ellas siguen intactas, como ralentizar la caída de Mario en un salto o golpear a los enemigos usando la cola con el botón X.

El juego es muy vistoso gráficamente, con muchos colores y un gran modelado de los personajes. Artísticamente se aleja de lo mostrado en Mario Galaxy, siendo mucho más cercano al planteamiento de Super Mario Bros 3, pareciendo en momentos una secuela espiritual de este último.

La segunda demo estaba ambientada en una pantalla a la vieja usanza, con pequeñas y alejadas plataformas. Para llegar a ellas, teníamos que pulsar varios bloques verdes esparcidos por el suelo, consiguiendo con ello que se formaran caminos temporales. Estos no duraban mucho, por lo que era esencial la coordinación y la precisión para no caer al abismo. Otra novedad que pudimos apreciar en la demo son unos nuevos bloques de color morado, situados en puntos en los que no hay más camino que recorrer. Su función era la de trasladar al jugador a otro punto del juego donde pudiera continuar, como si de una tubería se tratase; la diferencia es que el transporte entre un lugar y otro se hacia de manera casi instantánea, sin apenas romper la dinámica jugable.

 

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Una profundidad que sorprende

La tercera de las demos era una pantalla situada bajo tierra, estando mucho más centrada en mostrar al jugador la percepción de la profundidad de los enemigos y del escenario. En ella, podíamos ver como murciélagos y bolas de pinchos balanceantes que salían a nuestro paso se acercaban a la pantalla, dejando patente el buen uso de las 3D.  Es cierto que esta técnica no es tan determinante como podíamos pensar a la hora de calcular saltos precisos, pero el título tiene varias situaciones pensadas expresamente para que el jugador disfrute del efecto.

La última de las demos constaba de derrotar a un BoomBoom, enemigo que recordarán los jugadores de Super Mario Bros 3 por ser el guardián de los castillos intermedios. Esta lucha resultaba bastante sencilla, ya que a parte de que este no había variado su patrón de lucha, tampoco resultaba excesivamente rápido ni complicado.

 

Conclusiones

Super Mario 3D Land vuelve a darle un nuevo giro magistral a la jugabilidad de la saga, con un título algo más lento que los Galaxys pero casi tan técnico como lo fue Super Mario Bros 3. Las plataformas, como no podía ser de otra manera en un juego que resalta la profundidad, son un factor determinante y protagonista en él, hecho que logrará conquistar a los jugadores más tradicionales de la saga.

A falta de probar los niveles más exigentes, Super Mario 3D Land tiene pinta de seguir la senda de calidad marcada por los dos Mario Galaxy en cuanto a diversión y diseño de niveles.

Estamos de enhorabuena. Nintendo ha vuelto a pillarle el tranquillo a hacer grandes juegos de plataformas.