Presentación

En la mayoría de títulos de espionaje e infiltración solemos encarnar al héroe que siempre sale ileso de cualquier situación, el que salva el mundo y se lleva a la chica, o por lo menos, puede acostarse tranquilo sabiendo que ha actuado en beneficio de los demás. Ese no es el caso del Agente 47. Para él, salvar el mundo no tiene ninguna importancia, las chicas no le causan ningún tipo de placer y el único beneficio al que aspira es aumentar sus arcas tras realizar correctamente su trabajo. Si has venido aquí pensando que la saga Hitman gira en torno al clásico héroe videojueguil, cierra esta página y ponte a otra cosa. 47 es, ni más ni menos que un asesino a sueldo, y en esta cuarta entrega viene a recordarnos por qué es el mejor en su trabajo.

Desarrollado en 2006 por los daneses IO Interactive, creadores también de las dos entregas de Kane & Lynch y el estupendo Freedom Fighters, esta cuarta entrega de las «aventuras» de 47 viene a demostrar que aún realizando varias entregas en relativamente pocos años, si las ideas son buenas, la jugabilidad acompaña, y el apartado técnico está a la altura, las sagas no se sobreexplotan.

Hitman: Blood Money supone el broche de oro (de momento) para una saga que empezó con Hitman: Codename 47 (2000), seguido de Hitman: Silent Assasin (2002), Hitman: Contracts (2004) y la olvidable película Hitman protagonizada por Timothy Olyphant en 2007.


Historia

La trama de Blood Money es bastante inmersiva. En breves líneas podríamos definirla como una continuación directa del final de Contracts, aún teniendo en cuenta que el anterior juego es prácticamente un flashback de anteriores encargos del asesino. Y al igual que la tercera entrega, Blood Money también está narrado mediante flashbacks. En Contracts, 47 abandona París y huye a Estados Unidos debido a una emboscada que le ha tendido una organización rival que se ha propuesto darle caza. En el país de las barras y estrellas es donde nuestro calvo favorito (con permiso de Kratos) realizará la mayoría sus nuevos trabajos, siempre con la sombra de dicha organización rival acechándole. Y es que a lo largo de la aventura vamos pasando de ser el cazador, lo habitual en este trabajo, a la presa. Esto hace que la tensión aumente considerablemente, puesto que ya no sólo hay que preocuparse de acabar con los objetivos de la misión y evitar a los guardias, sino también de tener cuidado con otros asesinos que estarán al acecho.

 

 

A grandes rasgos, ese es el argumento del juego. Quedan algunas cosas en el tintero, pero es mejor que el jugador las descubra por sí mismo para no estropear su desarrollo. Tan sólo citar que el tema de la clonación vuelve a hacer acto de presencia en esta entrega. No hemos de olvidar que 47 no es un humano al uso, ya que fue creado en un laboratorio a partir del ADN de los mejores asesinos del mundo, con el objetivo de obtener al más frío, calculador y eficiente de todos. Ciertamente lo consiguieron. Y es que con cada juego, nuestro protagonista es más inhumano, cada vez con menos aprecio por la vida. Muy lejos queda ya aquel asesino que buscaba redención en una iglesia de un pequeño pueblecito siciliano (Hitman: Silent Assasin). La «evolución» del personaje es más que evidente; ahora nos encontramos ante un ser sin escrúpulos que matará a todo aquel que le reporte una buena suma de dinero, sea quien sea. El ansia de poder, la corrupción política y todo lo sórdido que pueda ser el mundo del crimen también tienen cabida a lo largo del juego.

 

 

Características técnicas

Este es uno de los aspectos por los que el juego de IO Interactive deslumbró a muchos en 2006. Con el motor gráfico Glacier, estos daneses crearon un apartado gráfico realista, muy superior a las entregas anteriores, con numerosos personajes modelados de manera espléndida (tan sólo hay que echar un vistazo a la misión que tiene lugar durante el Mardi Gras, en Nueva Orleans). Destacan los efectos luces, que en esta ocasión cobran un gran protagonismo. Será frecuente ver como los rayos del sol cruzan estancias, revelando las partículas de polvo del ambiente, el sol que deslumbra cuando salimos de un cuarto a oscuras… Las sombras de los personajes y los efectos de la lluvia o el mar también se encuentran entre lo mejorcito de la generación anterior.

Los escenarios tampoco se quedan atrás, son enormes y cuentan con todo lujo de detalles. Parques de atracciones abandonados, ciudades abarrotadas de gente, lujosos barrios residenciales, hospitales, los pantanos de Louisiana o Las Vegas son sólo algunas de las localizaciones en las que 47 acechará a sus víctimas.

 

 

Las físicas también tienen un gran protagonismo, ya que el citado motor permite recrear con gran fidelidad y realismo el comportamiento de los personajes, objetos y armas. Estas últimas son muy variadas y realistas, desde las clásicas pistolas de 47 (las  silverballers) pasando por diferentes tipos de pistolas automáticas, rifles de asalto, de precisión, escopetas, cuchillos, explosivos y alguna que otra arma oculta que es mejor que el jugador descubra por sí mismo para no chafarle la sorpresa.

Al igual que las dos entregas anteriores, nos encontramos ante un título multiplataforma, siendo todas las versiones idénticas. A excepción eso sí de la de Xbox 360, que cuenta con evidentes mejoras gráficas, aunque tampoco muy notables, salvo un ligero aumento de la resolución, en número de personajes y objetos en pantalla. Posiblemente, esto se deba a que se trata de uno de los primeros títulos de la segunda consola de Microsoft y no se explota su potencial todo lo que se debiera. Desgraciada e incomprensiblemente, en nuestro país las versiones de Xbox y Xbox 360 fueron suprimidas, por lo que algunos aficionados tendrán que recurrir a la importación.

El apartado sonoro, como no podía ser de otra manera, es soberbio: Jesper Kyd, compositor de todos los títulos de la saga (a excepción del futuro Hitman: Absolution), en colaboración con la Orquesta Sinfónica de Budapest ha elaborado una banda sonora que se ajusta a cada situación, según la intensidad del momento, con temas electrónicos de gran velocidad en las partes de acción, de tensión con temas corales en latín en las partes de infiltración, y composiciones más suaves en los momentos de relax. Estos tres tipos de composiciones se alternan de manera muy adecuada, sin llegar a predominar un estilo sobre el otro. Por si no fuera bastante con esto, contamos con el Ave María de Franz Schubert, que suena en el menú principal y a lo largo de varios momentos del juego, aportando ese toque oscuro que impregna a todo el título.

Sobre los efectos sonoros que pueblan el juego poco hay que decir, cumplen con su función sobradamente, representando a sus equivalentes reales lo mejor que pueden.

Mención especial merece el apartado de traducción y doblaje. El juego se encuentra íntegramente en castellano, algo habitual en la saga a partir de la segunda entrega. Sin embargo, los actores de doblaje son diferentes a los de entregas anteriores. Esto no es más que un pequeño detalle que podrá gustar a unos más que otros. Sin embargo, es innegable la mejora en la voz de 47, mucho más fría y distante que en los juegos anteriores, algo que le sienta a la perfección a nuestro protagonista.

 

Jugabilidad

El planteamiento de Blood Money sigue las mismas pautas que el resto de títulos de la saga: a 47 se le asignan una serie de encargos que tiene que cumplir, todo ello desde una perspectiva en tercera o primera persona, a gusto del usuario. Dependiendo de la misión dichos encargos, pueden incluir también objetivos secundarios como proteger a alguien, destruir X elementos, recuperar Y objetos… Como vemos, la mecánica del juego no ha cambiado apenas, pero la jugabilidad se ha visto potenciada enormemente con una serie de mejoras que hacen de este el mejor Hitman hasta la fecha.

Aparte de ser un maestro del disfraz, nuestro peculiar Mortadelo asesino por fin puede realizar ataques cuerpo a cuerpo. Aunque parezca mentira, se trata de un gran añadido, pues nos permite desarmar rápidamente a un enemigo o dejarlo inconsciente. El cuerpo a cuerpo no se queda sólo en eso, sino que también nos permite coger a un personaje y usarlo como escudo humano, siempre y cuando tengamos un arma de una mano preparada. Esto hace que en los momentos más complicados, podamos aprovecharnos de un pobre desgraciado para que coma plomo por nosotros.

 

 

Otro elemento novedoso es la posibilidad de hacer que las muertes parezcan accidentes. Esto comentado así puede parecer algo extraño, pero durante el juego, si usamos un poco la cabeza, podemos idear situaciones para acabar con nuestros objetivos de maneras muy creativas. Envenenar la comida o reventar una casa tras haber enredado con el gas son ejemplos muy básicos, y es que el juego premia al jugador astuto que usa la cabeza y el sigilo antes que las armas.

 

 

Prueba de esto es que al final de cada misión se hace balance de la violencia y del ruido que hemos causado para descontarnos dinero de nuestra paga. Con dicho dinero podemos hacer varias cosas, novedades también de Blood Money. Para empezar podemos disminuir nuestra notoriedad, concepto de gran importancia en el juego, puesto que si somos unos cafres que van organizando matanzas a diestro y siniestro no tardaremos en ser reconocidos por todos y nuestras tapaderas no tardarán en ser descubiertas, dificultando aún más el cumplimiento de la misión. Dependiendo de la cantidad de dinero que usemos para sobornar a la policía e instituciones, nuestra notoriedad disminuirá más o menos.

El dinero también sirve para mejorar nuestro equipo. Las mejoras que podemos comprar son muy numerosas, y van desde silenciadores, diferentes tipos de munición, culatas, chalecos antibalas, diferentes ganzúas… Al principio de cada misión seleccionaremos dicho equipo, como viene siendo habitual en la saga, y si decidimos llevar un arma demasiado ostentosa y que llame la atención, la Agencia decidirá situarla en un lugar estratégico donde no cause sospechas. Como novedad en el equipo básico de 47 contamos con la posibilidad de inyectarnos adrenalina y tomar analgésicos para recuperar algo de salud. A esto hay que sumar las ya clásicas jeringuillas de veneno y sedantes.

La dificultad también se ha visto incrementada en este título. Para empezar, por fin los cadáveres que hemos acribillado a balazos van dejando sangre al ser arrastrados, lo que dificulta su ocultación y facilita a nuestros perseguidores. No obstante, las posibilidades de ocultación de cadáveres también han mejorado, pudiendo tirarlos por ventanas, barandillas u ocultándolos en armarios y otros lugares. Del mismo modo, 47 también puede ocultarse en estos lugares para no ser descubierto.

La manera de guardar nuestros progresos también ha cambiado. Al principio creamos un perfil, y posteriormente, como es habitual en la saga, contamos con un número limitado de posibilidades para guardar, dependiendo del nivel de dificultad escogido (salvo en la dificultad profesional, donde directamente no se puede). Sin embargo, no se trata de partidas guardadas al uso, sino de puntos de control que se borrarán una vez salgamos del juego o terminemos la misión, por lo que hay que ser consciente de que si dejamos una misión a medias, perderemos nuestro progreso en ella. Una vez terminada la misión el perfil se actualizará y la partida se guardará (esta vez de verdad).

Cierran estas novedades jugables la IA de los personajes. Esta se ha visto potenciada, y tanto civiles como enemigos comenzarán a sospechar de nosotros en cuanto hagamos algo que se salga fuera de lo normal, no dudando en llenarnos de plomo si lo creen necesario. También podemos ser grabados por cámaras de vigilancia que nos pondrán las cosas más difíciles si no las destruimos o robamos las cintas en las que aparecemos. Tampoco hemos de olvidar que nuestro disfraz puede ser fácilmente descubierto por otro personaje del mismo tipo. La infiltración cobra más protagonismo que nunca en esta entrega.

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Conclusiones

Nos encontramos ante una desafiante y divertida aventura de infiltración de carácter adulto que hará las delicias de los que busquen algo diferente esta generación entre tanto shooter clónico. Las cuatro entregas de Hitman han sabido hacerse un hueco entre los jugadores gracias a su planteamiento y al carisma de su protagonista. Blood Money en concreto, coge todo lo bueno de los títulos anteriores y lo potencia enormemente, dándonos un juego con una jugabilidad muy depurada y que permite una gran libertad a la hora de realizar nuestros encargos, mucho mayor de lo habitual. Esperemos que el futuro Hitman: Absolution  (previsto para 2012) siga esta tendencia tras estar la saga varios años en barbecho.

Tened mucho cuidado con este trabajador nato. Si decidís contratar los servicios de 47 no dudéis en que llevará a cabo el encargo en cuestión, no importa lo difícil o suicida que sea. Y si estáis en su lista de objetivos, bueno…, rezad vuestras oraciones, despedíos de vuestros seres queridos y esperadle en una isla desierta para que no haya muchos daños colaterales. Es lo único que podréis hacer.