Eres Jack y tienes problemas. Y aparentemente de los gordos. ¿Cómo solucionarlos? Pues gracias a una de tus contactos, podrás apuntarte a una carrera que cruza los EE.UU. de punta a punta, de San Francisco hasta Nueva York, con 25 millones de dólares de recompensa para el que llegue primero de entre los más de 200 corredores participantes. Ganar la carrera es tu única posibilidad de sobrevivir. Con este argumento tan poco original, pero no por ello menos interesante, Electronic Arts nos presenta Need For Speed The Run, último capítulo de la popular serie de títulos de conducción, que vuelve a estar desarrollado por los chicos de Black Box (NFS Carbon, NFS Undercover). La idea de ofrecer un juego de carreras arcade entretenido, aprovechando las virtudes del aclamado motor gráfico Frostbite 2 (el mismo de Battlefield 3) y añadiendo un componente único hasta ahora en un juego de velocidad (como es el ofrecer una historia más trabajada de lo habitual), resultaba a priori muy interesante, y tras las buenas sensaciones que nos dejó el título cuando pudimos probarlo brevemente en la pasada Gamescom, nuestras expectativas eran bastante altas. Sin embargo, hemos acabado un tanto decepcionados. The Run no es un mal juego, pero hay que reconocer que prometía ser mucho más interesante de lo que ha acabado siendo, por lo que el viaje de costa a costa se acaba convirtiendo en una experiencia un tanto descafeinada.

 

Luces, cámara… ¡a correr!

Empezamos el análisis hablando de las virtudes del juego. Y es que, además de en el argumento, la puesta en escena de NFS The Run es propia de una película de Hollywood, con momentos de acción frenéticos y un cuidado aspecto artístico y técnico. Hasta el tráiler promocional del juego para TV estuvo dirigido por el conocido director Michael Bay (La Roca, Armageddon, Pearl Harbor, la saga Transformers). Una de las características singulares de The Run es la introducción de escenas fuera del coche y que sirven para narrar la historia, en las que partiparemos activamente a través de QTE (Quick Time Events) en las que deberemos pulsar los botones indicados en pantalla para completarlas con éxito. Esta característica ha pasado de ser uno de los rasgos de identidad del juego a una pura anécdota, pues apenas encontraremos dos o tres a lo largo del modo principal. Eso sí, las pocas que hay están muy bien realizadas, con el estilo peliculero al que hacíamos referencia en la introducción, aunque serán breves y aportarán más bien poco a la ya de por sí insulsa trama.

Sin duda alguna, lo mejor del juego son sus escenarios, que destacan tanto por su variedad como por su espectacularidad. Lo bueno de recorrer un país tan grande como los Estados Unidos de punta a punta es que, además de pasar por ciudades tan espectaculares como San Francisco, Las Vegas, Chicago o Nueva York, también habrá momentos para recorrer a toda velocidad pasos de montaña helados, frondosos bosques y enormes desiertos. Además, en algunos de estos escenarios, nos encontraremos con escenas espectaculares propias de una película, como el desprendimiento de una alud de nieve mientras descendemos a toda velocidad una carretera de montaña repleta de curvas, o cuando tengamos que esquivar una serie de obstáculos que se irán desprendiendo en una zona industrial a las afueras de una ciudad. El motor gráfico cumple a la perfección y, aunque a estas alturas de la generación ya no sorprenderá a nadie, transmite una sensación de velocidad muy buena, lo que añadido a elementos como la agresividad de los rivales o la presencia de tráfico en las carreteras, nos obliguirá a estar muy concentrados si no queremos tener un accidente.

En cuanto al sonido, el último capítulo de la saga NFS también cumple satisfactoriamente en este apartado. Los efectos de derrapes y choques, así como los distintos ruidos de los motores de cada coche, claramente diferenciados, son notables. La banda sonora encaja a la perfección con el estilo dinámico y agresivo del juego, con canciones de varios estilos como rock, electrónica o hip hop, que contribuyen a generar esa atmósfera de título arcade y espectacular que busca Need For Speed The Run. Conviene destacar además que, como es propio de EA, el juego está plenamente localizado, con los textos y las voces en perfecto castellano.



De punta a punta en un periquete

La primera crítica importante que podemos achacarle a este Need For Speed es su duración, pues se trata de un juego verdaderamente corto (sobretodo si tenemos en cuenta los casi 70€ que cuesta en la mayoría de tiendas). Y es que, en tres o cuatro partidas como máximo, la mayoría de jugadores serán capaces de completar el viaje sin mayores problemas. Lógicamente, la carrera está dividida en tramos, por lo que no recorreremos los 5.000 Km que separan las costas este y oeste de los USA. En concreto, The Run ofrece 10 fases distintas, que se corresponden con algún punto concreto de la geografía, como un desierto de Nevada o los alrededores de la ciudad de Chicago, por citar dos ejemplos. Cada una de estas fases está dividida en diferentes escenarios, en los que deberemos cumplir una serie de objetivos, tales como adelantar a un número determinado de rivales antes de llegar a la meta, recuperar tiempo a través de unos tramos contrareloj o superar a algún rival especial en un duelo. Y así, iremos progresando sin mayores dificultades hasta completar el modo principal del juego. Quedarán una serie de desafíos por completar en otro modo de juego específico, en los que recibiremos medallas en función de nuestros tiempos. El tipo de retos será similar al de las pruebas del modo principal, y tendremos el aliciente añadido de ir desbloqueando nuevos vehículos. Por último, el modo multijugador (que por cierto, requiere de pase online), proporcionará muchas más horas de diversión, aunque de él hablaremos más adelante.

Uno de los elementos que conviene destacar es la posiblidad de usar “retrocesos”, una especie de flashbacks (como los que aparecen en la saga DiRT de Codemasters) que nos devolverán al último checkpoint que hayamos superado en la prueba que estemos disputando, en caso de que tengamos un accidente (aunque también podremos usarlos por iniciariva propia si queremos, pulsando Select). La cantidad de retrocoesos de que disponemos dependerá del nivel de dificultad en el que estemos jugando, y lógicamente la carrera terminará si chocamos violentamente y ya no nos queda ninguno en reserva, debiendo reiniciar la prueba en cuestión. Este elemento se agradece bastante, pues nos llevaremos más de un disgusto con ese camión que ocupaba todo el hueco para pasar, el dominguero de turno en la autopista o el intenso tráfico que encontraremos en algunas ciudades. Además, el peculiar control de los coches del juego, excesivamente arcade y mucho menos intuitivo que en otro títulos comparables, como el del excelente NFS Hot Pursuit, requerirán de unas cuantas carreras para adaptarnos a sus peculiaridades y poder aprovechar correctamente recursos como el freno de mano, el depósito de nitro o el colocarse a rebufo de un rival.

Por último, conviene resaltar negativamente la Inteligencia Artificial (I.A.) de los corredores rivales. Y es que ésta debería sin duda ser revisada, pues nos encontramos con fenomenos verdaderamente singulares. En ocasiones, ganaremos algunas fases sin prácticamente oposición alguna de los otros corredores, mientras que en otras serán capaces de recuperarnos distancias que parecían insalvables -y en lapsos de tiempo irreales-, impidiendo nuestra victoria de manera injusta y forzándonos a utilizar un retroceso, hecho que en ocasiones no servirá de nada y tendremos que acabar reiniciando la prueba. No es que este problema complique nuestro progreso en el juego en exceso, pero sí que nos provocará mas de algún disgusto y ataque de rabia en alguna ocasión puntual, que sin duda no se producirían si la I.A. estuviera más pulida. Por contra, podemos destacar positivamente el uso del sistema Autolog característico de EA, que nos permitirá comparar nuestros tiempos con los de nuestros amigos -incluso en tiempo real- en cada prueba,  hecho que añade un elemento competitivo al juego e incrementará nuestra motivación.

 

Potencial desaprovechado

Entonces, ¿es Need For Speed The Run un mal juego? Ni mucho menos. Pero uno se queda con la sensación de que se podría haber aprovechado mucho más -y mejor- el potencial del que dispone, como su espectacular motor gráfico, la variedad de escenarios o el planteamiento original. Decimos mucho más por el hecho de que el juego se hace corto, con un modo principal que completaremos en pocas horas y que no invita a ser rejugado; y un modo Desafíos un tanto repetitivo, por lo que el juego online se perfila como el único entretenimiento a largo plazo. Y decimos mejor en el sentido de que no se ha acabado de apostar claramente por darle mayor relevancia a la historia en el juego. Al margen de que ésta es poco original, quizás podría haberse optado por detallar algo más la trama incluyendo más escenas con QTEs; u ofrecer la posibilidad de escoger qué ruta queremos seguir de entre varias disponibles (al estilo de Out Run, aunque llegando a un mismo destino en este caso), alargando así su duración y rejugabilidad. Son sólo algunas ideas que quizás, de haberse implementado, hubieran hecho de The Run un juego distinto y especial, sin ser lo que es actualmente: otro juego arcade de coches que entretiene unas cuantas partidas y nada más.

Además, el control de los coches resulta poco intuitivo, debiendonos acostumbrar a su peculiar mecánica. Aunque huelga decir que a un título arcade como éste no se le pide la precisión o profundidad jugable de títulos con corte de simulador como Gran Turismo, Forza Motrosport o la propia subsaga de NFS Shift -dejaría entonces de ser un arcade- la comparación con el excelente NFS Hot Pursuit resulta inevitable, siendo la jugabilidad de éste último mucho más agradable y precisa -y sin perderse el estilo arcade-. Desafortunadamente, no ocurre lo mismo en The Run, donde se echa en falta el buen hacer de los chicos de Criterion Games. Por lo menos, el garaje de vehículos disponible es suficientemente amplio y variado (hay también modelos exclusivos para la edición limitada, para la versión de PS3 y coches exclusivos víaDLC). Con modelos de fabricantes europeos, japoneses y americanos, clasificados en distintos niveles, dispondremos de unos pocos al principio y deberemos ir desbloqueando muchos más mientras progresamos tanto en el modo carrera como en los desafíos y el modo multijador. Además, podremos optar por equipar a la mayoría de modelos con diversos kits de estilo tuning y packs aerodinámicos para darles un toque singular, aunque los cambios serán puramente estéticos y no afectarán al rendimiento.

Para este último párrafo del análisis nos hemos reservado uno de los mejores elementos de NFS The Run: el modo online multijugador. En primer lugar, señalar que éste requerirá de un pase online para jugar, por lo que si no somos los compradores originales del título (véase alquiler, juego prestado de un amigo o lo hemos comprado de segunda mano), deberemos pagar para poder acceder al juego en línea (aunque este modo puede probarse durante 2 días gratuitamente). En él, podremos disputar carreras contra hasta otros 7 jugadores de todo el mundo, clasificadas en una serie de categorías denominadas “Playlists”, agrupadas en función del tipo de coche. Con rondas de entre 3 y 4 carreras, cada una de ellas nos proporcionará nuevos premios como puntos de experiencia o coches nuevos si cumplimos los requisitos de posición para cada una. Al finalizar la ronda, podremos votar entre dos opciones ofrecidas al azar sobre cuál es el esencario que queremos jugar en la próxima ronda y se elige también al azar el nuevo premio para la misma. Además, deberemos ir completando una serie de objetivos a nivel indivdual que nos reportarán más puntos de experiencia y nos ayudarán a desbloquear nuevos vehículos. El funcionamiento es muy fluido y dinámico, e incluso podremos ademas añadirnos a una partida ya empezada y aprovechar para adquirir algo de experiencia aunque no tengamos opciones de ganar. Sin duda alguna, este modo multijugador nos asegura varias horas de entretenimiento y del uso que hagamos de él dependerá la vida jugable del título. 



Conclusiones finales

Pese a algunos de los defectos y problemas de los que adolece el juego y que hemos comentado en el análisis, hay que dejar claro que este NFS The Run no es un mal juego. Black Box y EA nos ofrecen un título de conducción arcade entretenido, con una puesta en escena cuidada y espectacular, y que conseguirá divertirnos unas cuantas tardes jugando solos y sobretodo en compañía gracias a su dinámico modo online. Sin embargo, debido a las expectativas que había generado y al no explotar plenamente algunas de sus virtudes potenciales y rasgos de identidad, nos hemos quedado un tanto decepcionados. The Run queda como otra opción más en el género, pero no ha conseguido destacar como ese juego especial en el que podría haberse convertido.

A favor:

  • Los escenarios: variados y espectaculares
  • El dinámico modo multijugador y la implementación del “Autolog”
  • Técnicamente raya a un buen nivel

En contra:

  • La duración: muy corto y con pocos añadidos que alarguen el tiempo de juego
  • El control de los coches es demasiado arcade y sin duda mejorable
  • LA I.A. de los corredores debería pulirse más, pues en ocasiones genera victorias demasiado fáciles o derrotas inevitables
  • Requiere de pase online para acceder al modo multijugador en línea

[Nota]


* El análisis se ha realizado en base a la versión de PS3.

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