Siempre se ha dicho en el mundo de los videojuegos que hay algunos títulos que están anclados a un tipo de jugabilidad, y cuando ésta es modificada de forma radical, éste pierde su esencia y entra en la eterna comparación con anteriores entregas.

Esto podría extrapolarse sin lugar a dudas a Sonic, personaje  que consta de un gran reconocimiento por parte de la industria y de sus fans, al que su paso a las 3D le hizo perder parte de su esencia y le situó en una falta de identidad que poco a poco ha intentado recuperar.

Ha sido ahora, con motivo de su vigésimo cumpleaños, cuando Sega ha dado con la tecla de transportar parte de la esencia de antiguas entregas a las tres dimensiones, y donde además nos deleita con el retorno de la jugabilidad 2D clásica y con las pantallas más icónicas del universo que un día creo el genio Yuji Naka. ¡Así da gusto celebrar 20 años!

 

Dos Sonics, un mismo destino

La historia del juego comienza cuando Sonic y sus amigos están celebrando una fiesta sorpresa por su 20 cumpleaños. En ese momento, una gran nube de oscuridad irrumpe en la celebración y absorbe a todos los compañeros del erizo azul, alterando el continuo espacio tiempo y juntando a los dos Sonics, el del pasado y el del presente, en un mundo sin color compuesto de las fases más emblemáticas de los juegos pasados. En cada una de ellas están presos compañeros como Tails, Knucles o Amy, y para liberarlos, nuestros héroes deberán volver a superarlas, tanto en 2D como en 3D, para de esa forma volver a darle color y vida al mundo y volver a poner todo en orden.

Con esta premisa comienza Sonic Generations, una propuesta que mezcla pasado y presente de una forma original, tanto estructuralmente como jugablemente, haciendo recordar al jugador viejos tiempos al visitar emblemáticos lugares como Green Hill, Chemical Plant o City Escape. Todo un viaje lleno de sentimientos y de morriña que harán sonreír y disfrutar sin duda al jugador más veterano.

 

Un mundo vacío lleno de melancolía

Lo primero que hay que destacar en el análisis es lo bien entrelazado que está el mundo principal, estando éste compuesto de un gran espacio en blanco que simula el vacío con tres zonas emblemáticas disponibles para jugar, además de una cuarta bloqueada en la que aguarda un jefe final, y que al superarla nos dará acceso a nuevas zonas jugables.  En cada una de las tres fases tendremos dos actos que deberemos jugar con ambos Sonics y que harán que recorramos un mismo lugar de dos formas distintas.

Aquí es donde se presenta una de las ideas más originales del juego, el jugar a una misma zona con la jugabilidad clásica y con la moderna. De esta forma, lugares como Green Hill o Sky Santuary han sido reimaginados para jugarlos en 3D con el Sonic actual,  y de forma inversa City Escape o Planet Wisp lo han hecho en 2D para el Sonic clásico, siendo dos planteamientos y jugabilidades diferentes para una misma fase.

En primer lugar, nos vemos obligados a analizar el planteamiento 2D, jugabilidad que ensalzó al erizo azul de Sega como uno de los iconos plataformeros de los 90 junto a Super Mario, y que le hizo vivir una época de oro en los 16 bits. Nos atrevemos a apostar que los jugadores más veteranos no podrán resistirse a volver a correr por Green Hill en alta definición en 2D nada más comenzar el juego, y cuando lo hagan, verán que Sega ha respetado con mucho mimo el sonido, la jugabilidad y hasta los efectos gráficos de Sonic, que serán como antaño pero gráficamente adaptados a los tiempos actuales. Así pues, el planteamiento de las fases será lineal de forma horizontal, volviendo a disfrutar de los loopings, los muelles, los paneles de final de fase y los caminos alternativos mientras corremos hacia la meta. Esta fórmula no ha cambiado un ápice desde las 16 bits, y ni falta que hace, ya que era perfecta entonces y lo sigue siendo ahora.

 

Sonic se adapta al fin a las 3D

Las partes 3D, en cambio, sí que necesitaban un severo ajuste para pulir los diversos defectos que Sonic ha sufrido con su salto tridimensional. Afortunadamente, tal y como vamos a describir a continuación, Sega los ha solventado o disimulado en gran medida. El defecto más grande que sufrían los juegos de Sonic modernos era de desorientación, y es que en repetidas ocasiones la velocidad a la que ocurrían las cosas hacía que no pudiéramos reaccionar a tiempo tanto como el juego lo requería, chocándonos con muros constantemente o no sabiendo a que plataforma saltar. Este caos se ha solventado en gran medida gracias a que al saltar, se nos señalarán a los enemigos o a los objetos interactuables, pudiendo atacarles o trasladarnos a ellos respectivamente pulsando el botón de salto. Esta opción tan simple consigue que el juego transcurra de forma fluida y que sepamos en todo momento a dónde debemos ir, quitando casi en su totalidad la sensación de frustración comentada anteriormente.

Otro de los puntos clave que se ha mejorado es en diversidad de situaciones en este modo de juego, habiendo distintos puntos de vista jugables, en ocasiones más de reflejos y en otros más de plataformas. Esto ha conseguido darle un soplo de aire fresco y ameno a la jugabilidad,  ya que los títulos modernos de Sonic habían caído en la percepción del jugador de que eran más juegos de velocidad que de plataformas.

Conforme vayamos avanzando en el título, iremos aprendiendo nuevas habilidades necesarias para completar las fases tridimensionales, aumentando el repertorio de movimientos de Sonic y añadiendo más variantes jugables. Esto no complica en exceso la jugabilidad, de hecho, cualquiera de las pantallas 3D son más sencillas que sus homónimas 2D, ya que estas últimas tienen unas plataformas mucho más exigentes donde es más necesaria la precisión del jugador.

 

Los retos, lo mejor de Sonic Generations

Una vez superadas los actos 1 y 2 de un mundo desbloqueamos los retos, los cuales estarán repartidos por las cercanías y que requerirán que volvamos a jugar a uno de sus actos, pero cumpliendo una serie de objetivos como vencer en una carrera a nuestra sombra, superar la fase con un objeto determinado para posteriormente desbloquearlo, o llegar antes de que se termine el tiempo a la meta.

Con solo terminar uno de los retos podremos obtener una de las tres llaves necesarias para acceder al jefe de final de fase, pero realmente éstos son tan adictivos, variados y divertidos, que en ocasiones nos sorprenderemos a nosotros mismos realizando varios de ellos aunque ya podamos ir directos a por el jefe final. Además, al terminar cada uno de ellos iremos desbloqueando extras del juego como bocetos conceptuales y músicas, las cuales podremos disfrutar en una sala habilitada para la ocasión, en la que estará disponible un montón de información y detalles recopilados a lo largo de los 20 años de historia de Sonic.

En el juego también podremos obtener habilidades, habiendo una tienda de ellas donde podremos adquirirlas y equiparlas a ambos Sonics, llegando incluso a poder desbloquear en ella el juego original Sonic The Hedgehog de Megadrive, todo un caramelo para la generación de los 80.

 

Pequeños detalles que hacen grande a un juego

Dejando a un lado la jugabilidad, Sonic Generations consta de una serie de detalles que dotan al título de personalidad propia. Uno de ellos es sin lugar a dudas el respeto de Sega por los ya de por sí sobresalientes temas musicales originales, todos ellos debidamente remasterizados, que harán las delicias de los fans. Choca un poco el cambio de estilo que ha sufrido la banda sonora de los juegos de Sonic estos últimos 20 años, hecho propiciado sin lugar a dudas por la modernización del personaje, teniendo por un lado temas melódicos y clásicos como Green Hill, y otros más marchosos y cantados como City Escape.

Otro punto divertido que tiene el juego es el hecho de que tan solo el Sonic actual habla, mientras que el clásico se expresa con gestos como antaño. La voz de los dos Tails también es distinta, siendo su versión clásica un tanto más aniñada y no recordando éste la fase de Green Hill, ya que el zorro de dos colas hizo su debut en Sonic 2. Pero ahí no queda la cosa, ya que las bromas de las que hace gala el juego son continuas, llegando el mismísimo Sonic a reírse y tachar de irreales algunos de los guiones de juegos suyos como Sonic Colors.

 

Conclusiones finales

Sega ha demostrado saber cuidar como se merece a su mascota y a los fans de ésta ofreciendo un juego y una edición de coleccionista a la altura del vigésimo aniversario del erizo azul. Todo un juego cargado de nostalgia y sentimientos que florecen al recordar viejos temas y localizaciones, además de disfrutar de nuevo del Sonic clásico en 2D y del arsenal de extras del que dispone el juego.

Afortunadamente, no todo son recuerdos y la compañía japonesa también se ha ocupado de pulir y mejorar los defectos de entregas tridimensionales anteriores, y aunque es cierto que se ha dado un paso de gigante en Generations en este aspecto, todavía hay que pulir algunos aspectos más en la jugabilidad para que esté a la altura de sus versiones de 16 bits.

Jugar a juegos como Sonic Generations hacen recordar momentos pasados y sensaciones que teníamos olvidadas, viviendo nuestras partidas frente del televisor como si fueran suspiros y deseando que éste sea al fin, el camino a seguir por Sega con su amada mascota. ¡Feliz cumpleaños Sonic!

A favor:

  • La mejora en la jugabilidad 3D
  • La vuelta de Sonic clásico y su jugabilidad 2D
  • La selección de escenarios y músicas
  • Los retos añaden una nueva y adictiva vertiente jugable
  • La estupensa edición limitada y los extras del juego

 

En contra:

  • Aunque pocos, todavía hay momentos de caos en los actos en 3D
  • Superar las fases con un rango elevado no conlleva mucha dificultad

 [Nota]

*Este análisis ha sido realizado en base a la versión de Xbox 360.