Entrevista simultanea a ambos dobladores, Jorge Saudinós y Javier Coomonte en exclusiva.

Justo unos minutos después de la entrevista concedida por Javier Balas a las reporteras deTallon4Jorge Saudinós y Javier Coomonte se reunieron con nosotras y nos dedicaron unos minutos en los que contestaron nuestras preguntas entre grandes dosis de humor y optimismo. ¡No te pierdas lo que nos contaron!

Pregunta: Lo normal cuando te dedicas a algo relacionado con el mundo del cine es ser actor, ¿por qué vosotros optasteis por el doblaje aun siendo una profesión que no es tan conocida?

Jorge Saudinós: Empecé haciendo doblaje, simplemente doblaje. Hay mucha gente que dice que el que es actor, es actor; o sea, es actor de doblaje, es actor de imagen. Y yo, sin embargo, pienso que tú puedes ser actor en general, pero tu fuerte es una de las dos cosas. Yo, por ejemplo, soy actor de doblaje, pero no me gusta mucho la imagen. Soy demasiado vergonzoso, demasiado “cortado” para hacer imagen.

Ángel Coomonte: En mi caso, al que llamamos “Guti”, Eduardo Gutiérrez -el que dobla a Stewie de Padre de Familia- me animó. Mi hermano, que es técnico en un estudio, le fui a ver un día para ver cómo era el tema y me dijo Guti: “vas a hacer una escenita para que conozcas lo que es esto”; y hasta hoy. Fui a una escuela de doblaje, salí, he tenido la enorme suerte de salir adelante, poder conocer a estos “cracks” porque, quieras que no, él lleva toda la vida y yo llevo seis, siete años…

J.S.: Sí, pero te podrás quejar, tío (risas).

A.C.: No, no me quejo, pero lo que digo es que yo también, como fan del doblaje, a esta gente la admiro, porque les he escuchado toda la vida en Oliver y Benji, en Los Caballeros del Zodiaco, en todo.

J.S.: Es un ejemplo de una persona que ha empezado admirando y ha terminado siendo un tío que se mueve perfectamente en doblaje. Además es muy bueno.

A.C.: Intento serlo, dejémoslo ahí (risas).

P: ¿Qué es lo mejor y lo peor a lo que os habéis enfrentado en el mundo del doblaje?

J.S.: Siempre lo digo en todas las entrevistas: lo mejor es el momento en el que te pones delante del micrófono y miras a tu personaje y te pones a “rellenar boquitas”, como decimos nosotros.
Lo peor, todo lo demás. A partir de que se corta el “take” y te vas a tu casa, bueno hasta que te vas a tu casa, allí luego bien (risas). Pero el resto de lo que es la profesión, fuera de lo que es grabar, es lo que a mí no me convence demasiado.

A.C.: Yo siempre digo que lo mejor son tres cosas: uno, los compañeros, porque somos como hermanos, como amigos de toda la vida, aunque nos conozcamos de hace no mucho; dos, cuando conectas realmente con el personaje que estás doblando, porque los primeros días siempre le estás un poco buscando, estás intentando cogerle el tonillo y tal, y cuando ya llegas al punto de decir “sale directamente” es la leche; y tres, hay un momento que a mí me encanta que es el cine, las poquitas cosas que he hecho de cine, pero cuando tú dices algo en cine y la sala reacciona, para mí eso, el que tú digas algo y quinientas personas se rían queda para ti. Tú estás ahí solo en el cine y dices: “he sido yo”, y es muy bonito.
Lo peor, algunas cosas que quedan entre nosotros, ciertos ambientes, ciertas discrepancias que bueno, hay que estar dentro para conocerlo.

J.S.: Tenemos un trabajo que es privilegiado y muy bonito y, sinceramente, damos gracias por estar haciendo lo que estamos haciendo, porque estamos ganando dinero haciendo algo que nos encanta. Eso es muy importante.

A.C.: Como en todo hay sus cositas, pero somos unos privilegiados.
J.S.: Pero no vamos a ser de los amargados que vayamos diciendo las cosillas malas que hay (risas).

P: ¿Existe algún personaje, ya sea de película, serie o anime, del que os hayáis arrepentido de doblar?

J.S.: Bueno, yo me acuerdo de una vez que le doblé a él (señalando a Ángel Coomonte) en una película, pero no termino de arrepentirme. No, es coña (risas). A ver, hay veces que hay películas, series, personajes, dibujos, imagen real en los que te encuentras menos identificado con el personaje –qué tópico- y otras en las que te sientes más identificado para el personaje –otro tópico-, pero la verdad es que, sinceramente, siempre disfrutas con tu trabajo. Siempre.

A.C.: Disfrutas, pero recuerdo una vez una persona que me llamó por primera vez, me conocía de oídas, de haber hablado con esa persona y tal, era directora y me dijo: “No sé bien cómo trabajas, bueno yo te he puesto varios”, y uno de los personajes que me había puesto era un “tío” de sesenta años; y dices: “¿Cómo hago yo a un tío de sesenta años?”. En esos momentos lo pasas mal pero, como siempre, compensa un poco lo otro, esas cosas que disfrutas más.

P: ¿Alguna vez habéis estado comprando en una tienda, o yendo por la calle, y al hablar os habéis sentido encasillados al ver que la gente os reconoce?

J.S.: Yo pensaba que eso era algo que nunca iba a ocurrir. La mayoría de la gente que hacemos doblaje nunca, a la hora de interpretar, ponemos la voz que tenemos de manera original. Y, sin embargo, sí me ha ocurrido alguna vez que me lo han dicho. En algún sitio sí que me han dicho “me suena mucho tu voz” y yo le he tenido que decir quién era. Sí, sí que ha ocurrido alguna vez y yo pensaba que nunca iba a ocurrir.

A.C.: A mí me pasó en la boda de un amigo, no por doblaje de manga, sino porque fui locutor de un programa de Antena 3 que se llamaba: “Los más buscados”, que era de desaparecidos, de niños que los habían raptado. Y en la boda de un amigo mío, una tía suya me reconoció y me dijo: “Ah, pero tú eres el de ese programa” y le dije que sí, y me respondió: “pues no me hables, que me da muy mal rollo hablar contigo”, porque como siempre estaba locutando cosas de niños desaparecidos, de muertos, etc., le daba mal rollo hablar conmigo (risas). Le dije: “señora, hago mi trabajo, ¿Qué quiere que le diga?” (risas).

J.S.: Sí, pero te pega mucho (risas).

A.C.: Sí, ¿verdad? Vas a desaparecer esta noche, Jorge, no te van a encontrar en casa (risas).

J.S.: En definitiva, el doblaje es una cosa que es como una oficina. Siempre lo definimos como una oficina de trescientos empleados, todos en la misma oficina. En estos sitios lo que ocurre siempre es que hay gente que se lleva bien, gente que se lleva mal, pero la mayoría de la gente nos llevamos bien. Eso es lo que tiene que importar, sobre todo. Lo que nos gusta y lo que nos hace seguir adelante es que toda esta gente que hacemos todo esto lo hacemos por vosotros y lo hacemos para que disfrutéis con este trabajo y para que todos los días, cuando os ponéis delante de la televisión, os encontréis bien. Y esa es nuestra satisfacción.

P: En este caso, el día hoy en el que estáis rodeados con tantos fans, ¿os sentís como en vuestra salsa, cómodos? ¿Os gusta realmente esto?

J.S.: Hombre, ya te digo, esta es mi… no sé decirte la vez que he hecho esto. La primera vez que hice esto estaba fatal, me sentía incomodísimo. Estaba en Bilbao, a tres grados bajo cero, hecho polvo y lo hice fatal. Está por ahí, por YouTube, por si alguien lo quiere ver (risas). Lo pasé fatal pero, hoy por hoy, simplemente con el cariño con el que nos trata esta gente es todo lo contrario. De lo que yo pensaba hace cuatro años a ahora hay una diferencia muy grande, porque me he dado cuenta de que gente que en un principio a mi me parecían “frikis”, ahora yo soy un friki y me encuentro muy bien y muy cómodo. Gente súper maja, súper amable y con la que me encuentro genial. Y a él creo que le ha pasado lo mismo un par de años después.

A.C.: A mi me ha pasado (risas). Yo soy muy aficionado al manga. Antes mucho más loco que ahora. Ahora selecciono mucho lo que me gusta ver y lo que no. Y de doblaje siempre he sido un fan del doblaje, entonces es lo que decía un poco antes. Llevo en esto seis-siete años, pero llevo oyendo a toda esta gente veinte-veinticinco años y, claro, conocer a Los Simpson, a los de Oliver y Benji, a los de Perdidos, etc…. Sigo siendo un poco fan, o sea, soy muy amigo de Jorge, pero también tengo en mi corazoncito el fan que llevo dentro desde hace muchos años. Entonces, para mi es una ilusión enorme. Y sí que intento ser un poco, para los fans, lo que yo he sido; quiero decir, estoy en mi salsa porque yo también he sido de esa gente que me ha pedido que le firme o que le diga.

J.S.: Yo digo una cosa que a mi mucha gente me dice: “¿qué hay que hacer para llegar a ser lo que sois vosotros?”. Y digo una cosa: no basta con pensar “quiero ganar dinero”, porque no se gana. No basta con decir “quiero hacer personajes famosos”. A mí me valen las cosas como las que dice él (señalando a Ángel Coomonte). Gente que ha estado verdaderamente detrás de todo esto y que, aún hoy por hoy, se sienten fans de gente ha hecho doblaje por encima de ellos mucho tiempo, como para él lo soy yo y como para mí son gente tan importante como Claudio Rodríguez, Simón Ramírez… Gente importantísima que está muy por encima de mí, y yo llevo veintiún años en esto. La gente que sea capaz de trabajar en esto y a la vez saber que hay gente que está por encima de ellos y que son mitos del doblaje y que ellos están por encima, son gente que merece la pena y que merecen pertenecer a esto.
Y ya para acabar, algo que seguro os han pedido muchas veces, ¿podríais decir unas palabras a la cámara de uno de vuestros personajes característicos?