La saga Yakuza, más conocida en el País del Sol Naciente como Ryu Ga Gotoku, consta de 4 entregas numeradas en las que se narra la historia de Kazuma Kiryu, un ex yakuza con corazón de oro que enseña lecciones morales a base de puñetazos a los pandilleros y yakuzas rivales del barrio de Kamurocho, mientras  reorienta su vida dirigiendo un orfanato en Okinawa.

Además de las exitosas entregas numeradas, dirigidas por el autor del reciente Binary Domain, Toshihiro Nagoshi, esta saga también consta de varios spin-offs, como la inédita en occidente saga Kenzan, ambientada en el Japón feudal, o la Black Panter, destinada a la PSP de Sony.

En esta ocasión, y aprovechando el resurgimiento del fenómeno Zombi en todo el mundo, Sega llena de mutantes y muertos vivientes el barrio de Kamurocho en Yakuza: Dead Souls, un juego mucho más orientado a la acción que sus entregas anteriores, y que lejos de suponer una divertida variante en el universo Yakuza, nos presenta una entrega plagada de lagunas jugables que pasará sin pena ni gloria por PlayStation 3.

Los muertos vivientes llegan a Kamurocho

La historia de Yakuza: Dead Souls nos presenta como se desata desde sus orígenes una plaga zombi en el mafioso barrio de Kamurocho, lugar frecuentado asiduamente por pandilleros, yakuzas y mujeres ligeras de ropa, que ahora cuanta con sus versiones muerto-vivientes deambulando por las funestas y destruidas calles.

Del mismo modo que en Yakuza 4 se entrelazaban 4 historias, cada una con un protagonista distinto, en Dead Souls ocurre lo mismo, narrando las situaciones límite que viven Kazuma Kiryu, Goro Majima, Ryuji Goda y Shun Akiyama, teniendo cada uno de ellos una serie de misiones y submisiones que realizar.

 

Uno de los principales alicientes que presentaba el juego era poder manejar por primera vez a Majima y Goda, éste último retirado de la yakuza y trabajando en la actualidad en un puesto de Takoyaki desde que abandonara la saga en Yakuza 2. Sin lugar a dudas, este poker de mafiosos japoneses es la mejor baza para liderar un nuevo juego de la saga tan orientado a la acción, y si la jugabilidad y el planteamiento hubieran acompañado, sin lugar a dudas estaríamos hablando de un juego notable.

 

Una jugabilidad mejorable lastrada por un pésimo sistema de apuntado

Hay ciertos puntos básicos en un título de acción de disparos que han de ser sólidos, como las cámaras, la variedad de situaciones y la fluidez. Por desgracia, todas ellas flaquean de una manera o de otra en Yakuza Dead Souls, mostrándonos un juego poco más que entretenido, que en ocasiones logrará desbordar nuestra paciencia.

Para comenzar, el planteamiento de la saga Yakuza no ha cambiado en Dead Souls, usándose el mismo sistema de cámaras y planos jugables que en entregas anteriores. Este es un fallo realmente incomprensible, ya que la acción más pausada y de combates cuerpo a cuerpo que ofrece la saga es prácticamente incompatible con el género de disparos, donde la gran cantidad de enemigos en pantalla y la necesidad de enfrentarnos a ellos a largas distancias harán todo un suplicio poder apuntar de manera correcta a los enemigos, ya que en numerosas ocasiones nos veremos incapacitados para dispararles correctamente en pequeñas estancias.

 

A este punto tampoco ayudan los controles adoptados para disparar, pudiendo hacerlo mientras nos movemos con vista en tercera persona, o con la cámara encima del hombro para realizar un disparo de precisión, teniendo que realizarlo este último de forma estática al más puro estilo Resident Evil 4. El punto más tedioso es que al disparar en tercera persona perdemos toda posibilidad de hacerlo en puntos concretos de los enemigos, handicap que debería subsanarse por el disparo de precisión, el cual dispone de una lenta respuesta a nuestros movimientos, y que en ocasiones centrará su mirilla al iniciarse en puntos totalmente alejados al destino de nuestro disparo.

También tendremos varias escenas QTC (Quick Time Events) que podremos invocar cuando tengamos la barra de concentración al máximo, ya que habrán diferentes objetos como paneles de alto voltaje, bidones de gasolina o vehículos que nos permitirán eliminar de un plumazo varios enemigos a la vez, siempre y cuando seamos rápidos a la hora de pulsar los botones correctos. Esta parte es divertida en un principio, pero resulta finalmente un tanto monótona por la escasa variedad de situaciones.

Lamentablemente, estos no son los únicos puntos débiles de los que adolece el juego, ya que al ser un juego de zombis, éste trata de poner varios enemigos por pantalla, hecho que provoca unas caídas de frames realmente preocupantes y molestas, denotando que el motor gráfico de la saga Yakuza no es capaz de muchos alardes técnicos.

 

A lo largo de nuestra aventura por las diferentes localizaciones del barrio de Kamurocho, las cuales siguen siendo las mismas que en las dos entregas anteriores de la saga numerada, en ocasiones nos acompañará otro personaje manejado por la IA, el cual dispondrá de un arma y de total autonomía para ir eliminando los enemigos que salgan a su paso, aunque podremos darle algunos comandos básicos a través de la cruceta del mando para realizar ciertas opciones.  Dicho compañero dispondrá como nosotros de una barra de vida, que nosotros tendremos que vigilar para ofrecerle botiquines y que éste no desfallezca. Si su vida llega a su fin nuestro compañero no morirá, simplemente dejará de ofrecernos apoyo en nuestra lucha hasta que haya una cinemática, o bien lleguemos con él al final de la misión.

 

El gran muro de Kamurocho

En Yakuza Dead Souls, la plaga zombi se ha desatado en una zona que abarca la mitad del barrio de Kamurocho, hecho que ha obligado al ejército a  colocar gigantescas barreras para aislar a los no muertos y mutantes de los supervivientes. De esta forma, en el juego nos encontraremos con dos tipos de zonas, una en la que tendremos que sobrevivir y ayudar a los diferentes supervivientes a salir de ella, y otra en la que la gente sigue haciendo vida normal. De esta última no esperéis que sea igual que en anteriores juegos de la saga, ya que las peleas en las calles y mucha de la fauna de personajes especiales han desaparecido, dejando un barrio mafioso un tanto Light para lo que la franquicia nos tiene acostumbrado.

Todo este cambio radical se ha visto obligado a llevar a cabo por la nueva naturaleza del juego, dejando muy de lado la jugabilidad Sandbox para plantearnos un juego mucho más lineal, en el que tendremos que hacer misiones que nos lleven del punto A al punto B, realizando de vez en cuando algún requerimiento extra a lo largo de ella.

 

Entrando en más detalle en las opciones jugables, en esta ocasión, y por primera vez en la saga, Yakuza Dead Souls nos planeta un juego alejado de los combos y centrado plenamente en las armas de fuego, teniendo equipadas varios tipos de ellas y pudiendo mejorarlas a través de diversos objetos que vayamos adquiriendo. Además del armamento también se podrán llevar objetos para mejorar nuestra defensa, como corazas o guantes, otorgando también la posibilidad de mejorar sus características. Este hecho no significa que no podamos usar como armas los diferentes objetos que vayamos encontrándonos por el camino, como señales o conos de tráfico, para golpear a los enemigos, aunque lo cierto es que este tipo de objetos se han visto reducidos en gran medida y que solamente acabaremos con los diferentes engendros a base de armas de fuego, ya que de otra forma solo conseguiremos detener momentáneamente su avance.

En cuanto al sistema de habilidades del personaje, éste sigue presente en Dead Souls, pudiendo enseñarle disparos en la cabeza, mejores evasiones o aumentarle la concentración. También podremos hacer uso de los puntos de experiencia para poder equiparnos nuevas armas y objetos defensivos, teniendo que pensar fríamente que características necesitan ser mejoradas de forma prioritaria. Además, y también como novedad en la saga, las habilidades y mejoras que vayamos aplicando a un personaje, incluidos sus objetos, pasarán a ser parte de los otros protagonistas, hecho que evita comenzar desde cero en cada historia alternativa.

 

Centrándonos ahora en los diferentes enemigos que nos saldrán al paso, la gran mayoría serán zombis corrientes, aunque algunos de ellos dispondrán de habilidades especiales que nos harán pasar apuros en determinados momentos del juego, como un patinador zombi de gran rapidez, o una mujer de compañía zombi que al gritar atraerá una multitud de muertos vivientes masculinos que se abalanzarán sobre nosotros. Yakuza Dead Souls también dispondrá de diferentes enemigos mutantes y jefes finales que dispondrán de puntos débiles concretos en alguna parte del cuerpo, hecho que nos obligará a hacer uso del disparo de precisión que hemos comentado anteriormente. Por decirlo de alguna manera, el diseño de todos los enemigos es simplista y poco trabajado, hecho que se entiende por el motor empleado en el juego y por la gran cantidad de enemigos por pantalla que se muestran de forma simultanea.

 

Conclusiones Finales

Yakuza Dead Souls es un juego de suficiente raspado, ya que  Sega  no ha sido capaz de adaptar la jugabilidad de la saga al género de zombis, logrando un juego aburrido y monótono en gran parte de su desarrollo. A la diversión no ayuda en absoluto la simpleza de su sistema de apuntado ni las cámaras del juego, combinación que nos pondrá más difícil el título que la inteligencia artificial de los enemigos. Si unimos a estos puntos las escasas misiones secundarias que dispone y la falta de variedad en las principales, obtenemos un juego demasiado simple que flaquea en puntos clave.

Centrándonos en los puntos positivos, el cuarteto titular del juego está bien seleccionado para un juego de acción, y muchas de las misiones conservan ese punto gracioso de la saga. Además, el poder heredar de los otros personajes las habilidades obtenidas, la inclusión de las mejoras en las armas y la posibilidad de hacer uso de objetos para mejorar la defensa es un buen apunte de cara a futuras entregas numeradas de la saga.

Definitivamente Yakuza Dead Souls no será recordado por ser un juego que haya despuntado en la saga, dejando un discreto paso por ella. Es una lástima, ya que el juego dispone de momentos cómicos y de algunas ideas interesantes, pero se ve lastrado por su decadente apartado jugable. Definitivamente Sega no ha traído a nuestras casas un barrio de Kamurocho infernal, sino que más bien ha traido un infierno comedido a los fans de la saga Yakuza.

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A favor: 

  • El cuarteto de personajes
  • Algunas de las misiones contienen divertidos clichés de las películas clásicas de zombis
  • El nuevo sistema de habilidades

En Contra:

  • Todo el planteamiento jugable
  • Se hace en ocasiones demasiado monótomo
  • El sistema de apuntado



[Nota]