Una de las principales características del mundo de los videojuegos es la posibilidad de hacernos vivir historias en multitud de universos: medievalesfuturistasbélicosterroríficos,realistas… y todas ellas desde los más variados puntos de vista: estrategiaaventuras gráficasjuegos de rolplataformasbeat’ em up o shooters son sólo algunos de los géneros existentes.

Sin embargo, esta abundancia de géneros no ha existido siempre. En las primeras décadas de esta industria la mayoría de juegos se caracterizaban por ser arcades que nos ofrecían diversión directa y sin tapujos, en los que primaban la velocidad y los reflejos por encima de todo. La época dorada de este tipo de juegos tuvo lugar durante la década de los ochenta y la primera mitad de los noventa gracias a los salones recreativos, que constantemente proporcionaban obras atemporales que hacían palidecer a la mayoría de títulos existentes en consolas domésticas. Visto esto, no es de extrañar que tiempo después aparecieran ports de estas joyas arcade a consola. Sin embargo, la gran mayoría de conversiones solían salir peor paradas respecto a sus versiones de recreativa. Pocos ports podían mirar de tú a tú a su original. Street Fighter II (y sus incontables revisiones), StriderCaptain CommandoKing of DragonsKnights of the RoundGolden AxeStreets of Rage Pang, son algunos de los pocos títulos que no palidecían ni visual ni jugablemente frente a sus hermanos mayores. El título al que hemos dedicado este retro-artículo no es uno de esos. Enfundad vuestros revólveres, subid al caballo y preparaos para un frenético viaje al Far West más japonés y frenético que hayáis visto nunca.

Un olvidado Lejano Oeste

Sunset Riders es un título muy especial debido a que forma parte de ese pequeño reducto de juegos ambientados en el Oeste Americano, que se une a títulos como Custer’s revenge (uno de los primeros juegos pornográficos de la historia y considerado como uno de los peores a nivel general, casi al nivel de E.T.), Blood Bros (“shooter de galería” en el que limpiábamos el Oeste de gentuza con un cowboy o un indio), la saga Call of Juarez (salvo su última incursión contra el Cartel mexicano), el clásico Outlaws (Lucasarts), los geniales Red Dead RevolverRed Dead Redemption (Rockstar), Cowboys of Moo-Mesa (de la misma Konami y siguiendo un planteamiento y estética muy similar al de Sunset Riders, pero con vacas y toros en lugar de personas, basado en una serie de animación de la época). Una rareza que no podemos olvidar es la trilogía de Mad Dog McCree (clásico shooter sobre raíles de principios de los noventa que se caracterizaba por estar hecho a través de secuencias de video conactores reales como si de una película de serie B se tratase, prácticamente injugable y que actualmente está disponible para Wii en un recopilatorio dedicado a todos los amantes de la caspa), o Lethal Enforcers II (otro shooter sobre raíles, una vez más por parte de Konami, pero al que los años le han sentado bastante mal). A simple vista puede parecer que no son pocos los títulos ambientados en esta árida y violenta tierra, pero si lo comparamos con otras ambientaciones, el mundo de los sheriffs, indios y forajidos sale perdiendo por mucho. Seguramente nos hayamos dejado alguno más, pero estos son los más destacados.

Historia

La trama de Sunset Riders, es digna de todo gran arcade de la época, es decir, prácticamente nula. No era más que un pretexto para que comenzásemos a jugar y a disparar como sólo los más rápidos del Oeste saben hacer. En este caso encarnamos a uno de los cuatro protagonistas, SteveBillyBob y Cormano, y vamos a dar caza a los forajidos más peligrosos. Sin más. Aunque contamos con cuatro personajes, podemos decir que en realidad son sólo dos, puesto que Steve y Billy comparten las mismas características jugables, así como Bob y Cormano. Mientras que los primeros se caracterizaban por disparar mediante revólveres, con una gran cadencia de fuego pero reducido arco de daño, Bob y Cormanocuentan con escopetas que les proporcionaban un radio de disparo mucho más amplio pero más lentas que los revólveres.

Características técnicas

Desarrollado en 1991 por una Konami en estado de gracia, Sunset Riders es un juego que entra por los ojos. Eso es algo innegable. El clásico de Konami destila carisma por todos y cada uno de los píxeles que lo componen, tanto visual como sonoramente. Tan sólo hay que echar un vistazo a la increíble secuencia de introducción que abre el juego para darnos cuenta de que nos encontramos ante un clásico que quedará grabado a fuego en la memoria de muchos. Esta poco ortodoxa interpretación nipona del Far West nos ha regalado momentos impagables como caballos con las crines verdes y con piel de color pastel, el poncho rosa chillón de Cormano, o los disparos de colores tan variopintos como rojos, verdes o violetas. Tampoco podemos olvidar algunos de los divertidísimos gags que pueblan el juego, como la cara de los protagonistas al pisar el típico rastrillo,  al ser chamuscados, aplastados por un barril o al correr sobre una estampida, entre otros.

Tampoco podemos olvidarnos de los enemigos. Nos enfrentaremos a todo tipo de bandoleros,traperosindiosseñoritas de buen ver cargadas de dinamita y “bosses” tan peculiares como El Grecolos Hermanos Smith Paco Loco, por citar a algunos de los ocho existentes. Como podemos comprobar, no hace falta tener el apartado gráfico más puntero para ser visualmente una delicia.

Del apartado sonoro hay que decir que posee melodías bastante mejor elaboradas de lo habitual en el género, casando bastante bien con la estética spaguetti-western. Todo aquel que haya jugado a Sunset Riders en su momento tendrá en la memoria alguna de sus muchas melodías, junto con las divertidas frases de los protagonistas y enemigos.

Jugabilidad

La mecánica de Sunset Riders es muy similar a la de otros de su género, como Metal Slug,ContraShinobi o el genial The Adventures of Batman & Robin. Avanzar de una punta del escenario a otra (generalmente de izquierda a derecha), aniquilando a todo lo que nos aparezca mientras esquivamos los disparos, cartuchos de dinamita, flechas y todo lo que nos lancen los enemigos, que nunca serán pocos, si bien se queda algo por debajo de lo visto en otros títulos del género.

En primer lugar, el título destaca jugablemente porque permite tomar los controles a cuatro jugadores al mismo tiempo, lo cual era toda una novedad en el género (siempre y cuando la máquina tuviera capacidad para esas cuatro personas, en caso contrario teníamos que conformarnos con sólo dos jugadores).

El control de nuestros cazarrecompensas es bien simple: dos botones. Disparar y saltar. Y en función de si combinamos el salto con determinadas posiciones de la palanca de control podremos hacer más movimientos. Si combinamos el salto y pulsamos hacia abajo en la palanca nos deslizaremos por el suelo para avanzar rápidamente y esquivar mejor los proyectiles, siendo un movimiento imprescindible para salvar el pellejo. En cambio, si saltamos y pulsamos hacia arriba en la palanca nos subiremos a la segunda planta de edificios, escalaremos montañas o subiremos escaleras, en función de lo que haya en el escenario.

En resumen, un control sencillo e intuitivo que pese a parecer algo limitado es más que suficiente para salir airoso de todos los obstáculos a los que nos enfrentemos.

Al igual que en otros títulos del género, la munición es infinita, por lo que podemos estar tranquilos. Podemos pulsar todo lo que queramos el botón de disparo, las balas no se acabarán nunca. Sí que pueden ser mejoradas, gracias a los típicos power-ups que nos proporcionarán las estrellas de sherriff diseminadas por el escenario. Dichas mejoras consisten en aumentar el daño del disparo y añadir un segundo revólver o escopeta. Si morimos (para lo cual tan sólo hemos de recibir un único impacto de bala, explosivo o caer en una trampa) perderemos dichas mejoras. También podremos conseguir suculentos puntos con los que aumentar nuestro marcador y ganar vidas extra si entramos en las puertas de algún saloon y dejamos que alguna señorita de buen ver nos de algunos besitos o bebamos algún licor digno de los más duros del Oeste.

Llegados a este punto, podemos decir que este es el planteamiento que Sunset Riders nos propone a lo largo de sus ocho niveles. Afortunadamente, para no caer en la monotonía, el desarrollo de “avanzar y acabar con todo bicho viviente” es bastante variado. Para empezar, la segunda y la séptima fase tienen lugar a caballo, variando totalmente el ritmo del nivel, siendo mucho más frenético y con las balas volando por todo el escenario. La siguiente ocasión en la que el juego varía es tras el segundo y quinto nivel. Se nos propone una fase de bonus en la que hay que eliminar a cincuenta enemigos en una perspectiva de primera persona. Estos enemigos no disparan, así que podemos acribillarles a balazos sin ningún problema y aumentando el marcador de puntos sin ningún problema.

Sunset Riders es un título con una jugabilidad a prueba de bombas, que pese a su breve duración (con un poco de maña no tardaremos ni una hora en terminar el título) cuenta con una dificultad y adicción altísimas, que hará las delicias de los aficionados al género.

Conversiones para todos

El auge del título se acrecentó porque Konami lo distribuyó masivamente. Raro era el bar o salón recreativo sobre el que no hubiera pasado Sunset Riders. Esto hizo que la compañía nipona se atreviera años más tarde a realizar conversiones a las consolas de sobremesa de la época, Mega Drive/Génesis y SNES.

Dichas conversiones sufrieron los obvios recortes técnicos impuestos por la capacidad de las máquinas de 16 bits, siendo la versión de Mega Drive la peor parada. No sólo por el más que obvio bajón gráfico, si porque tan sólo podíamos jugar con Billy Cormano. No obstante, a efectos jugables esto no significaba nada puesto que en el original sólo existían dos tipos de personajes. Recortes mucho más significativos fueron la reducción de la mitad de los niveles de la recreativa (de los ocho bandidos originales sólo podíamos dar caza a cuatro) y la eliminación de los niveles a caballo. Al menos se introdujeron ciertas modificaciones en los niveles respecto al original, así como la inclusión de perros como nuevos enemigos y un curioso modo versus, pero que no es suficiente para compensar los graves recortes. En resumen, un título bastante flojo comparado con la recreativa pero que permitía jugar a Sunset Riders en el sistema de 16 bits de Sega.

Mejor parada respecto al contenido fue la versión destinada al cerebro de la bestia. Los usuarios de la consola de Nintendo pudieron disfrutar de una versión casi idéntica en cuanto a contenido, con todos los niveles de la recreativa (fases de caballos y bonus incluidas). Lamentablemente la versión de SNES no se libró de la ridícula censura de la época que hizo que los enemigos femeninos desaparecieran, así como que las bailarinas de saloon fueran retocadas y se les añadiera un largo faldón para tapar sus pixeladas curvas. Los indios fueron sustituidos por pistoleros que vivían en un poblado indio, con sus casas indias, en un escenario de estética india, y con un chamán indio como jefe.

Salvo estos pequeños detallitos, el contenido era prácticamente el mismo. Sin embargo, lo que arruinaba la experiencia de juego era la velocidad a la que fluía todo, excesivamente lenta si la comparábamos con el original. Además, la precisión de los enemigos había aumentado como si de aprendices de Lucky Luke se tratase. La gota que colma el vaso es que si teníamos que echar mano de uno de los preciados “continues” se nos devolvía al principio del nivel, no como en la recreativa, que podíamos continuar justo tras morir. En resumen, una conversión que estaba por encima de su homólogo de Sega, pero que tampoco se equiparaba al original.

Conclusiones

Pese a la indiscutible calidad que atesora Sunset RidersKonami nunca se atrevió a lanzar una secuela del título. Lo que sí hizo fue programar un par de juegos que podrían englobarse en lo que suele llamarse “secuelas espirituales“. El primero de ellos es el ya citado Cowboys of Moo-Mesa (1992), ambientado en un Salvaje Oeste bovino Mystic Warriors (1993), conninjas ochenteros dignos de la productora de serie B Cannon. Este título parece más unmod de Sunset Riders que un juego nuevo (descarado es el homenaje al título de Cormano y compañía en el primer nivel), pero no nos dejemos engañar: Por eso mismo es un juegoexcelente. Ambos títulos eran algo más sencillos que Sunset Riders puesto que incluían barra de vida que podía recuperarse con los clásicos objetos (comida, bebida, botiquines…)

Sunset Riders es uno de esos juegos por los que no pasan los años. Sigue tan fresco como el primer día y todo aficionado a los arcades debería darle una oportunidad. Lamentablemente no se ha dejado ver por los sistemas de descargas actuales, así que la única manera de disfrutarlo en su plenitud es gracias a los emuladores, que nos permiten revivir (o descubrir) estas joyas de antaño que se quedaron grabadas a fuego en el corazón de aquellos que frecuentábamos hace años los ya casi extintos salones recreativos.