Bienvenidos una vez más a la sección más “carca” de Tallon4. En esta ocasión retomamos las cosas justo donde las dejamos la semana pasada, con el especial dedicado a Strider Hiryu y los juegos que giran en torno a este personaje. Abrochaos los cinturones, porque tanto la mediocridad como la excelencia nos aguardan en este viaje.

El Strider apócrifo

El Quijote tiene su secuela no oficial, de los textos bíblicos mejor ni hablamos acerca de lo qué es canónico y qué no lo es, y con Strider pasa exactamente lo mismo. Debido al éxito del arcade, U. S. Gold, compañía británica extinta a día de hoy, consiguió los derechos para realizar un juego basado en Strider. Ebrios de dinero y éxito, Capcom y Moto Kikaku no tardaron en ceder los derechos para una nueva entrega del aguerrido ninja  siguiendo los mismos patrones jugables ya establecidos. De haber conocido los resultados de este acuerdo seguramente se lo habrían pensado dos veces.

Strider 2 (Strider Returns en América) toma todo aquello que hizo grande al original y lo echa por tierra. Lanzado 1990 para Mega Drive, Master System, Game Gear y Amiga, el juego presenta una gran diferencia argumental entre ambas versiones pese a ser el mismo juego.

No es que un título de estas características necesite de un argumento elaborado (casi más bien al contrario, mientras más simple y directo sea mejor), pero resultan curiosos los cambios existentes entre la 16 bits de Sega y el resto de plataformas. Mientras que en Mega Drive, Strider (renombrado ahora como “Hinjo“) tiene que derrotar nuevamente a un renacidoGran Maestro, en el resto de plataformas el antagonista por antonomasia de la franquicia está ausente. Se dice que está detrás de todo, pero en ningún momento aparecerá ¡ni siquiera tras los créditos! A continuación, el motivo de la lucha: En Mega Drive, Meio ha secuestrado a Lexia, la recién descubierta novia de Strider, pero en las demás, nuestro pérfido enemigo ha asentado su nave nodriza en el planeta Magenta y secuestrado a su reina, culpando a los terrícolas, por lo que un gran conflicto intergaláctico está en ciernes. Solo Strider puede derrotar al Gran Maestro y revelar la verdad. Toda una historia épica que a más de uno habrá puesto la piel de gallina.

Pasemos ahora al apartado técnico: Si Strider destacaba por sus grandes y coloridos sprites y música para el recuerdo, Strider Returns nos hace recordarlos aún mejor. El detalle brilla por su ausencia en los escenarios, de tono apagado y baja resolución. Eso sin contar el diseño de niveles, posiblemente uno de los peores jamás creado, y del que ni sus creadores se enorgullecen, como han indicado en declaraciones posteriores.

Apenas hay variedad de enemigos: tres tipos de robots, dos enemigos alienígenas, unas abejas mecánicas y un tipo de enemigo humano. Eso es todo. Los jefes finales o bien carecen de carisma alguno o son reutilizados del primer Strider: un robot que lanza misiles, otro que escupe fuego, un mini-tanque, un robot-abeja gigante, y el mejor de todos: el tiranosaurio-alien-robot- escupe fuego y con metralleta.  Del primer Strider repiten Solo, mercenario que guarda un gran parecido con Boba Fett, el satélite encerrado en una cámara de gravedad y el Gran Maestro, que a falta de aparecer solo una vez, hace de enemigo final en el segundo nivel y en el último.

¡Ah! Y el sprite de Strider también ha sido reutilizado, solo que esta vez su traje es blanco en lugar de morado.

Entre nivel y nivel también escenas de diálogo entre los personajes, a cuyas ilustraciones se les aplica una vez más la técnica del reciclaje del anterior juego. Eso sí, los diálogos son totalmente nuevos, con un doblaje en inglés digno de ser olvidado.

Pasemos ahora al apartado jugable, aquello que a priori, podría salvar al título de la quema. Como ya hemos mencionado, se pretende que la base del primer Strider se mantenga, sin embargo esto no sucede debido a que el juego es mucho más lento que su antecesor, el frenetismo y la variedad de situaciones brillan por su ausencia, y para colmo el control causa muchas malas pasadas, especialmente cuando queremos descolgarnos de un tejado para deslizarnos rápidamente por el suelo.

Nuestro Cypher cuenta en esta ocasión con dos formas diferentes, la cual puede cambiarse desde el menú de opciones. A todas luces os recomendamos la original, con más alcance y menos chillona que la introducida en esta entrega.

Los robots que nos echaban una mano en el primer juego también han desaparecido, siendo sustituidos aquí por una esfera que gira en torno a nosotros que hará daño a todo lo que toque, pero que se desvanecerá cuando seamos golpeados. También podemos recopilar una serie de power-ups que o bien aumentarán el tamaño del Cypher o servirán para el enfrentamiento contra el jefe final de fase: Generarán una serie de esferas como la anteriormente citada, que además de hacer daño, también nos protege, lo cual elimina todo el desafío posible que pudiera darse al final del nivel.

Y es que otra de las grandes lacras de Strider Returns es su ínfima dificultad. Una vez nos acostumbremos al control, podremos pasarnos el juego en cualquier nivel de dificultad sin pestañear. Los jefes finales pueden morir presionando el botón de ataque sin parar, no hace falta ni esquivar los golpes.

Si sois capaces de aguantar los cinco niveles que posee esta “joya” su duración será de unos de 30-35 minutos, pero si tardáis menos en ver el mensaje de “Game Over” afortunados seréis.

 

Si haces algo, hazlo bien

Eso es lo que debieron pensar en Capcom, pues vistos los resultados de Strider de manos de U.S. Gold, el personaje pasó una larga temporada en barbecho. No fue hasta la primera entrega de Marvel vs Capcom (1998) que volvimos a ver a Strider (nuevamente “Hiryu”) en acción. Su presencia en el cruce de compañías sirvió para que la compañía de Osaka decidiera que ya era hora de que el personaje volviera a protagonizar otro juego, esta vez realizado por ellos mismos.

Strider 2 (el auténtico) vio la luz en 1999 en salones recreativos y un año más tarde enPlaystation, en un pack que incluía también el clásico de 1989. También estuvieron en desarrollo conversiones para Dreamcast y Nintendo 64, pero desgraciadamente fueron canceladas.

El título es prácticamente un remake de la recreativa original, aunque algunas afirmaciones crípticas de los enemigos puedan dar a entender que sí se trata de una secuela. En realidad no nos importa excesivamente: El Gran Maestro domina la Tierra y los Striders que no han muerto defendiéndola se han convertido en leales siervos suyos. Hiryu lo único que queda en pie para hacerle frente. Ya está. Ese es todo el argumento que el juego posee y no le hace falta absolutamente nada más para proporcionarnos una diversión adictiva como pocas.

Porque eso es precisamente lo que consigue Strider 2: enganchar al jugador desde el primer momento. Nada más visualizar el selector de niveles (cinco en la recreativa y seis en Playstation) nos damos cuenta de que estamos ante algo grande. Y una vez nos ponemos a los mandos no tardamos en darnos cuenta de que si Strider era uno de los mejores arcades de plataformas y acción, su secuela lo supera en todos los aspectos.

Hiryu mantiene los mismos movimientos que le hicieron tan famoso en la recreativa y los aumenta, permitiéndole realizar dobles saltos o hacer ataques en carrera. Nada más verlo comprobaremos que el personaje ha sido atiborrado de numerosas animaciones.

Además, como en todo juego buen que aproveche las 2D, el scroll lateral permite en pantalla muchos personajes enemigos y elementos del entorno sin que tenga lugar ralentización alguna.

Destacan también los efectos visuales nacidos de combinar sprites con elementos tridimensionales, puesto que crean una sin fin de explosiones, disparos, saltos imposibles y efectos de luces que dan la sensación de estar ante un anime de acción.

En el aspecto sonoro el juego tampoco defrauda, con temas electrónicos y frenéticos, que meten al jugador en la acción desde el primer momento. Sin embargo, en las siempre presentes secuencias de diálogo entre nivel y nivel (esta vez con estética anime) no se han incluido voces.

Y por último, llegamos a la joya de la corona de Strider 2: la jugabilidad. Esta entrega potencia el frenetismo de la primera entrega y la eleva a la enésima potencia: escenarios llenos de enemigos, rayos y proyectiles, potenciadores que permiten al Cypher lanzar ondas de energía que van dirigidas a los enemigos, cerca de una veintena de bosses y una variedad de situaciones y escenarios despampanante forman un producto redondo.

Desde surcar los cielos de Neo Hong Kong a bordo de coches voladores hasta llegar a sus alcantarillas, pasando por asaltar una fortaleza de estilo prusiano que mezcla elementos medievales y robóticos que finaliza con un enfrentamiento contra una hidra mecánica, o destruir un laboratorio en el Ártico en el que nos recibirá un mamut mutante y nos despedirá un kraken lanzarrayos, La primera partida que juguemos a Strider 2 será inolvidable.

Llegar hasta la base secreta del Gran Maestro y acabar con él (esta vez de manera definitiva, esperemos) nos llevará unos 45-50 minutos, lo habitual para un arcade de este tipo. También cabe destacar que para bien o para mal se han eliminado los checkpoints que había en la primera entrega. Esta vez al continuar apareceremos justo donde hemos muerto, reduciendo la dificultad en este sentido. Sin embargo, en Strider 2 solo contamos con una única vida, la cual está dividida en bloques que pueden aumentar con los clásicos recuperadores de salud.

 

El incierto futuro de un clásico

El título de 1999 fue el último en el que Hiryu tuvo un papel protagonista. El resto de sus apariciones se limitan a los crossovers entre Marvel y Capcom. Pero numerosos aficionados llevan años pidiendo a gritos una tercera entrega de este futurista ninja. De momento Capcom no parece hacer mucho caso a sus plegarias, pero quien sabe, quizás el día menos pensado se acuerden de él y deje de formar parte de ese elenco de sagas maltratadas. Hasta que llegue ese hipotético momento seguiremos disfrutando de casi todos los juegos que hemos reseñado en este especial, al mismo tiempo que nos alejamos de diamantes en bruto como Strider Returns.

Como último apunte, tan solo citar que lo más parecido que existe a esta franquicia actualmente es Moon Driver, descargable de Xbox 360 y PS3, y desarrollado por el equipo de la primera recreativa. Lamentablemente la aventura de estos nuevos ninjas futuristas está bastante lejos de la calidad de Strider, y eso que su carta de presentación era cualquier cosa menos negativa: posibilidad de cooperativo hasta cuatro jugadores y ligeros toques de RPG como subida de niveles y personalización. Seguiremos esperando a un digno heredero del legado de Hiryu.