Actualizando al clásico

Esta semana rendimos tributo en la sección más sibarita de Tallon4 a todo un icono de los videojuegos, Megaman, personaje que junto con Ryu de Street Fighter ha sido durante muchos años la mascota de Capcom (por ahí yace cierto Capitán Commando). Sin embargo, no vamos a tirar por lo más obvio comentando la primera entrega de la saga creada por Keiji Inafune allá por 1987, sino que vamos reseñar a la primera entrega de la subsaga principal de la franquicia: Megaman X.

Dicha subsaga, que posiblemente dividiría a crítica y público de haber nacido Megaman en generaciones más recientes, fue recibida con los brazos abiertos por parte de jugadores y de la prensa allá por 1993. El motivo: tras seis entregas aparecidas en NES en las que apenas variaba la fórmula jugable, los primeros síntomas de repetición estaban empezando a aquejar al personaje. Junto a esto, había que sumar el hecho de que las consolas dominantes eran las de 16 bits, y el simpático robot azul tenía que hacer su entrada por todo lo alto. Así pues, el lanzamiento del título que nos ocupa supuso un éxito inmediato (1993 en Super Nintendo y 1995 en PC), sucediéndose las secuelas a una velocidad más vertiginosa aún que en la saga principal: Megaman X llegó a contar con ocho secuelas directas y varios spin-offs que han surgido a lo largo de los años (llegando hasta la generación de los 128 bits).

Llegados a este punto podemos hacernos la siguiente pregunta, ¿qué es lo que nos ofrece Megaman X? Pues básicamente lo mismo que hizo grande a Megaman (plataformas de altísima dificultad protagonizado por un robot que tiene que derrotar a numerosos enemigos en una sucesión de niveles no lineales, y enfrentarse a jefes finales a los que despojar de su poder), pero otorgando un mayor énfasis a la acción y al frenetismo, al mismo tiempo que se presentaba una historia que se iría desarrollando a lo largo de las secuelas posteriores.

¿Sueñan los Reploids con Mavericks eléctricos?

Con este tan poco inspirado título podemos englobar la historia de Megaman X: Nos encontramos 100 años después de los acontecimientos que tienen lugar en la franquicia clásica. Un prestigioso científico, el Dr. Cain encuentra los restos de una fábrica de robots creada por un viejo conocido, el Dr. Light. Allí encuentra al personaje que todos conocemos, Megaman, rebautizado ahora como «Megaman X«. Durante meses, el Dr. Cain estudia a X con el objetivo de clonarlo y crear su propia variedad de robots, a los que llamará «Reploids» (Replic Androids). Estos robots poseen sus propias emociones y pueden comportarse como personas reales, por lo que al ser producidos en masa comienzan a incorporarse a la sociedad del futuro. Sin embargo, y al igual que los humanos de carne y hueso, algunos Reploids no tardan en cometer crímenes contra sus creadores o sus congéneres. A estos destructivos robots se les comienza a denominar «Mavericks«.

Así, y como si estuviéramos ante la enésima revisión barata de Blade Runner, vemos como el gobierno crea unas fuerzas especiales para acabar con los Mavericks. El número uno de estos cazadores es Sigma, la obra maestra del Dr. Cain. Supuestamente Sigma fue diseñado para poder controlar sus emociones y no convertirse en un Maverick, sin embargo, termina sucumbiendo como uno más, para posteriormente dirigir al resto de Mavericks contra el mundo civilizado. Ahora toda esperanza resta en dos «individuos»: X, el vetusto robot creado por el Dr. Light y el misterioso Zero, cazador creado ni más ni menos que por el Dr. Willy, la némesis de Megaman en la franquicia clásica.

Como podéis observar, pese a no ser nada novedosa, la trama de Megaman X cuenta con tres personajes muy carismáticos y con un trasfondo atípicamente desarrollado para el género y la época, lo cual dota a toda esta subsaga de un espíritu muy especial.

Mismo esquema, diferente enfoque

Al contrario que en las entregas previas en las que tenemos que seleccionar un nivel de entre ocho disponibles nada más empezar, Megaman X sitúa al buenatón de X directamente en un nivel de prólogo en el que rápidamente tenemos que aprender los controles y desenvolvernos contra nuestros primeros enemigos. Para empezar, a nivel ofensivo comprobaremos como se añade la posibilidad de cargar nuestro disparo con el X-Buster: mientras más mantengamos pulsado el botón de disparo, mayor será este cuando lo soltemos (hasta cierto límite, obviamente). En lo referido a la movilidad comprobaremos en estos primeros compases que se ha añadido la posibilidad de escalar y deslizarnos por las paredes, abriendo una dimensión totalmente nueva al control, puesto que esto nos permite evitar a los enemigos aéreos, proyectiles y demás elementos peligrosos, siempre que contemos con una pared cercana. Se trata de un movimiento obligatorio en los combates contra los jefes finales, los cuales tienen lugar en la tradicional habitación cerrada que aparece en todo Megaman que se precie.

Tras este nivel inicial ya estaremos familiarizados con la jugabilidad de Megaman X: la base de siempre a la que, simplemente gracias a unos ligeros cambios de control y a un mayor número de enemigos en pantalla y de jefes finales nos mantendrá pegados a la pantalla durante horas.

A partir de ahora ya comienza el verdadero reto: Los clásicos ocho niveles temáticos (hielo, fuego, bosque, agua…) con un injusto jefe final que nos espera como último escollo y que solo es débil ante el poder de otro enemigo de final de fase. Chilly Penguin y Flaming Mammoth, entre otros, nos harán la vida imposible poniendo a prueba nuestra paciencia. Una vez derrotados estos ocho enemigos, comienza el desafío final: tres niveles finales en los que nos esperan Sigma y  esbirros de mayor calibre. Para sobrevivir a todo este infierno robótico no contamos con sistema de salvado, sino con el de las ya extintas «contraseñas», de uso obligado si tenemos alguna esperanza de terminar el juego.

Otra de las principales novedades que introduce Megaman X es que ahora no solo obtendremos nuevos poderes por parte de los jefes finales, sino que a lo largo del juego encontraremos cápsulas que incrementarán un determinado poder. En total, hay cuatro cápsulas secretas que se encargan de potenciar la armadura, el X-Buster (disparo tradicional), el casco y las botas. Encontrarlas todas no solo resulta fundamental para terminar la aventura con buen pie, sino que también añade un ligero componente de exploración al título, puesto que podemos repetir los niveles ya superados. Todo con el objetivo de convertirnos en el cazador de Mavericks definitivo. Como curiosidad, comentaros también que hay una quinta cápsula, secreta, a modo de «huevo de pascua» que hará sonreír a más de uno. Quien nos da dicha cápsula es el mismísimo Dr. Light nos enseñará a lanzar Hadoukens como si fuéramos Ryu. Huelga decir que se trata del movimiento más poderoso del juego.

Apartado sonoro explosivo

Tranquilos, no nos hemos olvidado del apartado gráfico del juego al titular este epígrafe. Lo que ocurre es que poco podemos comentar de él que no sepamos ya: sprites mucho más grandes que en las entregas previas y un excelente uso de la paleta de colores forman un universo robótico que hará las delicias de los aficionados a los juegos en 2D y que se repetirá a lo largo de las sucesivas secuelas.

En cambio, el apartado sonoro de Megaman X posiblemente sea lo mejor que el juego pueda ofrecernos. Si no la habéis escuchado aún, os estáis perdiendo parte de la limitada grandeza musical de los 16 bits. Cada nivel consta de su propio tema, que no tardará en pegársenos a la cabeza, como si de un juego de Mario se tratase. La música es muy pegadiza y rápida, casando perfectamente con el universo de Megaman X. Un trabajo digno de Koji Kondo o Yuzo Koshiro, pues bien podían haberlo compuesto ellos.

El comienzo de una nueva etapa

Una vez hayamos terminado el juego, derrotado a Sigma y visto los melancólicos créditos de juego, habremos terminado uno de los mejores juegos aparecidos en Super Nintendo, y una de las entregas más recordadas por los fans del robot azul de Capcom. Ya sea la primera vez que juguéis a Megaman X u os lo hayáis terminado infinidad de veces en el pasado, el título merece que le volváis a dedicar su tiempo alguna vez. Para ello contáis con varias opciones, amén de los más que evidentes emuladores: el recopilatorio Megaman X Collection (GameCube y Playstation 2), o  la descafeinada versión aparecida a finales del año pasado para iPad.

Sin embargo, todas ellas palidecen ante el  remake aparecido en PSP en 2006, que cuenta con el título de Megaman Maverick Hunter X. El caso de esta actualización es muy parecido al de otros aparecidos también en la portátil de Sony, como Ultimate Ghosts & Goblins  o Castlevania: The Dracula X Chronicles. Se trata de títulos que cuentan con un modelado en 3D pero que al mismo tiempo respetan la jugabilidad clásica bidimensional. Además, como extra contamos con una película anime realizada por el estudio XEBEC (Love Hina, Shaman King…). Una oportunidad irrepetible para redescubrir este clásico de la acción y los plataformas. Tan solo nos queda lanzar al aire esta pregunta: ¿Se dignará Capcom en devolver al personaje a la gracia de antaño tras la marcha de Inafune o seguirá condenado al olvido?

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