Los japoneses son un pueblo orientado hacia una sociedad grupal, algo que choca drásticamente con la realidad del individualismo en que se encierran las propias personas. Por eso es muy interesante observar el sutil lenguaje corporal que va y viene cuando la gente se reúne y realiza alguna actividad en la que tengan que interactuar entre ellos, como por ejemplo, al comer patatas fritas.

Un hecho que parece tan habitual para la gente de occidente como compartir una bolsa de patatas fritas tiene sus propias normas en Japón. Si la intención es compartir tu suculento majar tienes que abrir la bolsa de forma correcta, al estilo “party-biraki”, colocando la bolsa con el sello hacia arriba y abriendo el plastico para que el contenido se asenté bien en el interior del paquete y todo el mundo pueda alcanzarlo. Esta forma de proceder comunica que estás dispuesto a compartir el snack y a la vez ayuda a derribar las barreras, literal y metaforicamente hablando, que les impiden relajarse y divertirse.

Los japoneses tienen tendencia a no tomar algo que se ofrece debido a «enryo«, que se puede traducir como “reserva” o “abstenerse de hacer algo”. En el caso de las fiestas suele ser difícil que los invitados piquen algo al principio, por esa razón con la apertura en la bolsa, en donde el contenido se va a echar a perder si los invitados no se lo comen, se les da una excusa para iniciar la diversión.

De todas formas, como en todas partes, algunas personas no necesitan ayuda para comer patatas fritas.