Beth Robinson, una niña de 13 años residente en Houston, ha protagonizado un nuevo culebrón en Norteamérica (Dios, me encanta ese país) al robarle el coche a su hermano y la tarjeta de crédito a su madre para viajar a Kentucky y ver a Dylan, un niño de 12 años con el que jugaba en Xbox Live a Call of Duty.

¿Por qué esta locura de amor pre-puber? Pues porque su padre le prohibió que jugara online y chateara con su nuevo amorío, así que Beth se lanzó a un viaje de 13 horas interrumpido por la policía en la autopista de Nashville. Tal y como podemos ver en el vídeo, la aventura termina con final feliz, aunque ya veremos como acaba la cosa cuando las cámaras no estén presentes y le digan a la muchacha que se le acusa de robar un coche y conducir sin licencia. Quizás eso sea muchísimo más emocionante que cualquier multijugador de Black Ops.

Fuente: Kotaku