Los shooters en primera persona han proliferado en la presente generación de consolas,  invadiendo el catálogo de PlayStation 3 y Xbox 360 con un montón de propuestas clónicas. Afortunadamente, dentro del género también hemos recibido grandes alegrías como Bioshock o Borderlands, juegos diferentes que se alejaban de los títulos pasilleros de matar a todo el que se cruce en nuestro camino sin ningún otro objetivo.

A este irreductible grupo de juegazos se le va a unir esta semana Dishonored, un título de Arkane Studios y Bethesda que nos va a sorprender gracias a su gran variedad de formas de afrontar sus misiones, mezclando a su vez un gran elenco de poderes y armas con un soberbio diseño de niveles que harán que saquemos nuestro lado más creativo.

Una ciudad ballenera infestada por La Peste

La historia de Dishonored nos traslada a la ciudad ballenera de Dunwall, en el año 1666. Allí, la vida no es fácil para sus ciudadanos, ya que la letal plaga conocida como “La Peste” está avanzando de forma imparable.

Para hallar una solución al problema, la emperatriz ha designado a su guardaespaldas, Corvo Attano, la misión de recorrer las islas vecinas en busca de una cura, aunque desgraciadamente, este vuelve con las manos vacías de su viaje. En el momento de dar las malas nuevas, unos altos mandos que no están de acuerdo con las permisivas medidas hacia los apestados por parte de la emperatriz asaltan el lugar de reunión, dándole muerte a esta y secuestrando a su hija, la cual era la siguiente en la sucesión a la corona de Dunwall. Al llegar la guardia y encontrarse con el cadáver de su señora, Corvo es injustamente acusado de asesinato y sentenciado a muerte, por lo que se ve obligado a esperar su sentencia durante 6 meses en una oscura y mohosa celda en una prisión inexpugnable.

El día antes de su ejecución, Corvo recibe la ayuda de un grupo de leales a la difunta emperatriz para escapar de la prisión. Este hecho le hará unirse a la resistencia, transformándose en un implacable asesino para acabar con los perpetuadotes de la muerte de la antigua gobernanta y además poder limpiar su mancillado honor.

Antes de llevar a cavo su primer «encargo», Corvo recibe la visita  en medio de la noche de “el forastero”, un ente sobrenatural, que está por encima del bien y el mal, que le hace entrega de una serie de poderes con los que podrá decidir cómo llevar a cabo sus misiones: siendo un brutal e impecable asesino, o una indetectable sombra en la noche.

 

Todos los caminos llevan a Dunwall

Si hemos visto poco sobre Dishonored, no es de extrañar que erróneamente lo cataloguemos dentro del grupo de juegos de disparos en los que nuestro gran objetivo es acabar con todo el que nos salga a nuestro paso para cumplir con nuestra misión. Afortunadamente, el título es mucho más que eso, y nos permite un elevado número de posibilidades de afrontar nuestras misiones, otorgándonos incluso el reto de acabar el juego sin haber asesinado a nadie.

Todo esto se debe a la perfecta combinación que Arkane Studios ha creado entre diseños de niveles y los poderes de Corvo, que nos permiten un número casi inimaginable de rutas alternativas desde las que llegar a nuestro objetivo, ya sea desde alcantarillas, conductos de ventilación, canales o tejados. Además, tenemos que pensar que dependiendo de las acciones que realicemos, la ciudad de Dunwall sufrirá algunos cambios, ya que si por ejemplo eliminamos a un gran número de enemigos, sus cadáveres alimentarán a las ratas y propiciaremos que la epidemia se extienda por la ciudad, habiendo en ella violentos apestados, llamados en la aventura afligidos, que antes eran pacíficos ciudadanos.

Tanto el diseño de la ciudad, así como los personajes y las localizaciones están muy mimados y hechos con un gusto exquisito, y es un placer recorrerse todos los lugares y descubrir los muchos secretos ocultos que tiene el juego. Por poner un pero, y es el único que he podido encontrar dentro del juego, habría estado fantástico que Arkane Studios hubiera pulido un poco más el apartado gráfico, ya que a pesar de ser notable, no entra en lo más trabajado de la generación, y le ha apartado de la tan ansiada perfección en términos globales.

En Dishonored también tendremos que tener mucho cuidado de las decisiones que tomemos, ya que asesinar a una persona que en principio no está en nuestra lista de objetivos puede llegar a cerrarnos las puertas de algunas misiones secundarias. Ya que hablamos de estas, en el título de Arkane Studios hay una barbaridad de ellas, por lo que tendremos que estar atentos de escuchar cualquier conversación entre ciudadanos o leer los numerosos libros y documentos que nos encontremos para no perdernos ninguna de ellas. Por cierto, que como viene siendo habitual en Bethesda, el juego viene doblado íntegramente de forma magnífica al español, algo a agradecer y que ayuda a meter al jugador en la aventura sin tener que leer los engorrosos subtítulos.

Entrando en detalle en las misiones que nos ofrece Dishonored, la verdad es que estas nos han sorprendido gratamente en cuanto a su originalidad, variedad y por las diferentes opciones que tendremos para llevarlas a cabo. No vamos a poner ejemplos de ellas para no desvelaros nada importante de la trama, pero sí que os podemos decir que difícilmente encontraréis un juego tan mimado en este aspecto.

 

Los poderes de Corvo

Con la visita de “el forastero”, Corvo adquiere una serie de poderes que le pueden hacer afrontar sus misiones de diversas maneras. De esta forma, tendremos habilidades como poseer a enemigos y animales, teletransportarnos a lugares cercanos, ver enemigos y objetos a través de las paredes, parar el tiempo, invocar una plaga de ratas o crear un fuerte golpe de viento. Todos ellos los podremos llegar a combinar entre ellos de una forma creativa y divertida, consiguiendo sorprendernos las mil y una formas con las que podremos llegar a asesinar o a escapar de nuestros perseguidores.

Como es natural, los poderes no nos los van a regalar. Para obtenerlos, tendremos que recoger a lo largo de Dunwall unos objetos llamados runas, los cuales estarán ocultos en diferentes rincones y que podremos localizar gracias a un objeto con forma de corazón que nos revelará su situación. Dependiendo del tipo de poder que queramos obtener, necesitaremos más y menos runas para desbloquearlo, pudiendo también mejorarlos una vez cada uno de ellos para hacerlos más poderosos o dotarlos de una nueva función. Tenemos que tener en cuenta, que dependiendo de cómo queramos afrontar el juego nos irán mejor una serie de poderes u otros, por lo que merece la pena plantearse cual es mejor desbloquear en primera instancia.

A parte de las runas, el corazón también nos revelará la posición de unos objetos con forma de hueso, los cuales podremos equiparnos de forma limitada y que nos ofrecerán mejoraras como más salud, mejor sigilo o un mayor efecto a la hora de recuperar maná o vitalidad con una poción.

Pero no solo de lo sobrenatural vive el asesino, y es que Corvo dispone de todo un arsenal para aniquilar o dejar inconscientes a sus víctimas, con armas que van desde la ballesta a la pistola, pasando por minas de proximidad con cuchillas, granadas o su letal espada. Todas estas armas, al igual que su armadura, botas y máscara, podrán mejorarse cada vez que terminemos una misión, pudiéndonos hacer más indetectables y duros para el combate a cambio de unas cuantas monedas que tendremos que ir recolectando a lo largo de nuestra aventura.

Realmente tendremos que intentar mejorar todo lo posible nuestro armamento y potenciar nuestros poderes, ya que Dishonored es un juego tremendamente difícil incluso en sus niveles más bajos de dificultad. Y es que verse involucrado en medio de una escaramuza en algunos momentos de la aventura puede ser fatal, ya que los soldados poseen una trabajada inteligencia artificial que les permite atacarnos en grupos de forma despiadada, pudiendo acabar con nosotros con dos o tres golpes si están bien dados. Por ese motivo, uno de los puntos clave del juego es pensar que realmente estamos caracterizando a un escurridizo asesino y no a un marine que puede cargarse 100 tipos con su dedo anular, por lo que recordad: si os veis en una situación comprometida más vale huir, que el cementerio está lleno de valientes. 

 

Conclusiones finales:

Dishonored es lo que debería de ser toda nueva IP: Un solo de aire fresco en la industria. Y es que la propuesta jugable de Arkane Studios y Bethesda es prácticamente perfecta, con un montón de rutas alternativas desde las que poder afrontar de forma diferente nuestras misiones, un buen surtido de poderes con los que matar o escapar de forma creativa, y una dificultad desafiante en sus mayores niveles que hará desesperar a los jugadores más veteranos.

Como ya hemos comentado, nuestro único pero, y reconozco que es muy quisquilloso, es que los gráficos podrían estar un punto por encima de lo que el juego ofrece (que ya es de nivel notable), aunque preferimos que el juego se mueva fluido y sin ralentizaciones tal y como lo hace, que disfrutar de un gran apartado visual con una jugabilidad lastrada.

En definitiva, Dishonored es un juego que ha de estar en tu estantería si eres un jugador que buscas un desafío mayor en un shooter que hacer 10 headshots seguidos o acabar con el eje del mal por duodécima vez. En ese caso no te lo pienses y acaba el año con un juego que pone a prueba tus habilidades como jugador y que te ofrece un sinfín de alternativas.

A favor:

  • Su apartado artístico
  • El libre albedrío de poder afrontar una misión de mil formas diferentes
  • La gran variedad de armas y poderes, y la perfecta combinación entre ellos

En contra:

  • Poniéndonos muy quisquillosos, su apartado gráfico podría haber sido un poco mejor

Nota:

*Este análisis ha sido realizado en Xbox 360 con el juego instalado en el disco duro para un mejor rendimiento.