Pese a que la franquicia Fallout está actualmente en manos de Bethesda (tras una dura pugna con su empresa original, Interplay), hay que recordar que el último título de la saga, Fallout: New Vegas, fue desarrollado por Obsidian.

Precisamente uno de los principales desarrolladores de la compañía, Chris Avellone, ha informado acerca de la espinosa cuestión de los DLC que a modo de miniexpansiones, aumentaron aún más la vida del longevo título.

“Admito que uno de los truquitos que hicimos fue el de que teníamos un número de líneas de voces limitado, así que empezamos a hacer cosas como que algunos de los personajes fueran mudos. Así que hacían gestos y símbolos sin texto hablado”.

Al parecer, estas irregulares decisiones se debieron a que el dinero y tiempo disponibles para desarrollar los DLC fueron mucho más escasos de lo habitual. Haceros una idea de ello solamente con las frases empleadas: Mientras que para los DLC de Fallout 3 fueron necesarias aproximadamente unas 40.000, las de Fallout: New Vegas apenas llegaron a 10.000.