Bienvenidos a una nueva entrega de Tallon 4 Originals. Mientras que por una parte nos encontramos inmersos en nuestro recorrido acerca de la creación de Bayonetta, hoy empezamos una nueva singladura, la de los superhéroes del cómic en los videojuegos. Y es que ahora más que nunca, gracias a las innumerables adaptaciones que inundan las carteleras cinematográficas, las historias con tipos con mallas están en su punto álgido, pese a llevar con nosotros desde finales de los años treinta. Por eso mismo vamos a comenzar esta serie de especiales rindiendo tributo a la gafe relación entre Superman, el primer superhéroe de la historia, y el ocio electrónico.

Kryptonita electrónica desde finales de los setenta

Los problemas de Superman con los videojuegos no se remontan al mítico Superman 64 (no os preocupéis, que ya tendremos tiempo de degustarlo más adelante), sino que comenzaron mucho antes, concretamente en 1979. Justo un año después de la primera película basada en el personaje, Atari, en un movimiento tan «inteligente» como el de hacerse con la licencia de ET años después, compró los derechos para desarrollar el primer videojuego de Superman por la nada desdeñable cifra de 20 millones de dólares de la época. Su receptor: la Atari 2600. Sus destinatarios sufridores: los pobres jugadores.

La historia del juego, como era de esperar, no era más que una mera excusa para ponernos en la piel del Hombre de Acero: Lex Luthor envía un aviso de bomba al Daily Planet informando de que algún lugar de Metrópolis va a saltar por los aires. Clark Kent se convierte en su verdadero yo a través de la socorrida cabina de teléfono y descubre que el objetivo es el puente de la ciudad, el cual vuela por los aires nada más comenzar la partida.

Así pues, el objetivo del juego es detener a Luthor, sus secuaces, y encontrar todas las partes del puente desperdigadas por la ciudad (habrá que ver al quién es el valiente que luego las encaja). El uso de los poderes de Superman es prácticamente nulo. No puede volar, no tiene superfuerza, no tiene hipervelocidad ni aliento congelante. Lo único que posee este Superman de tres al cuarto es un irrisorio rayo negro que emula a los enormes lásers que salen de sus ojos. Tampoco hay que olvidar el apartado sonoro, formado por sonoros pitidos estridentes en bucles infinitos, aunque claro, poco se le podía pedir a los 2 kilobytes de memoria de la consola.

Por todas estas razones, y por todo el tedio y aburrimiento que causa jugar a este Superman, alejaos de él como la peste a no ser que seáis unos fanáticos del personaje o amantes de los gráficos prehistóricos. Y este es solo el primero.

Viendo las «mieles» cosechadas con el primer Superman, no fue hasta 1983, año en el que se estrena la tercera película protagonizada por Christopher Reeve, cuando se decidió probar suerte nuevamente con un videojuego protagonizado por el personaje.

Sin embargo, parece ser que los desarrolladores no quedaron nada satisfechos con la calidad del juego, por lo que decidieron cancelarlo antes de tiempo. A lo largo y ancho de la red circulan algunas imágenes y vídeos del mismo, y su desarrollo es muy similar al de un clásico de Atari, Asteroids, aunque con una premisa igualmente absurda que la del anterior juego. Aquí, Superman debe sobrevolar Metrópolis con el objetivo de impedir que un ordenador corte la electricidad de la ciudad. (¿En serio no hay una amenaza mayor en Metrópolis que volar puentes y un ordenador con delirios de Ministro de Economía?). Por último, el juego incluiría una opción para dos jugadores por turnos, en la que el desafío seguramente estaría en ver quién tarda más en aburrirse. Vemos como la maldición del personaje va cobrando forma.

Dos años después, el personaje vuelve con Superman-The Game, esta vez no solo a los sistemas de Atari, sino también a Spectrum, Amstrad CPC y Commodore 64. El juego, desarrollado por los españoles First Star Software, nos propone por fin un reto a la altura del personaje: enfrentarse al villano Darkseid, una de las entidades cósmicas de mayor poder del Universo DC, el cual curiosamente, tiene su base suprema en las alcantarillas de Metrópolis, en lugar de en su planeta, Apokolips. Todo el juego se divide en seis áreas, tres en las alcantarillas y tres en la ciudad, más una zona final volando por la ciudad y tratando de detener al villano. Durante el resto de niveles, el objetivo del último kryptoniano será salvar al mayor número de civiles posibles, y una vez más, recolectar objetos perdidos que la gente ha ido dejando por ahí (al final sí que va a ser cierto eso de que Superman es todo un boy scout).

Animaciones inexistentes, niveles de dificultad que hacen lo que les da la gana y se ríen del jugador. Este Superman-The Game, supone el granito de arena patrio a la maldición del personaje. ¿Es para estar orgullosos, no?

NES también recibió su correspondiente ración de kryptonita electrónica, y es que en 1988 llegó, de la mano de Kemco, Superman, juego que solo llegó a Estados Unidos y del que nos libramos los usuarios europeos. En el juego, nuestro querido Clark Kent sale buscar una buena noticia para el periódico. Nada más salir del Daily Planet, Metrópolis es invadida por enanos azules, grises y morados, que van acompañados de chinos fosforitos y de calvos con muy mala leche. Estos sí que son los ingredientes para crear todo un GOTY.

Pese a que el juego es un plataformas tremendamente aburrido, hay que decir a su favor que fue el primer título de Superman en contar con todo un repertorio de superpoderes: volar, la visión calorífica, el super soplido y hasta un giro de 180º para sorprender a los enemigos que nos aparezcan por la espalda. También hay que sumarle un sistema de passwords para continuar nuestros progresos en tan poco inspirada aventura. Y es una pena, porque podía haber dado lugar a un juego bastante entretenido pese a su irrisorio nivel gráfico (parecía que el protagonista era Mario disfrazado de Superman).

Pero este no fue el único juego del personaje que salió en 1988. Amstrad CPC, Spectrum y Commodore 64 volvieron a recibir su dosis del personaje gracias a Superman-Man of Steel. En esta ocasión nos encontramos ante un clónico del mítico Afterburner de Sega. Pese a no ser un juego excelente, por fin estábamos ante un título que lograba entretener al usuario, con unas jugabilidad y dificultad ajustada, y unos gráficos elaborados para su época. Lástima de su escasa duración y de su inexistente banda sonora. Aún así, estamos ante un producto que supera enormemente a la cuarta película de la saga, cuyo argumento servía como excusa para este videojuego.

Cerramos la década de los ochenta, con el que posiblemente sea el mejor juego del personaje, no ya de la década, sino seguramente de toda su historia (lo cual es algo muy triste). En el mismo año llegó a los salones recreativos de la mano de Taito, Superman, beat’ m ‘up que seguía la estela de lo visto en Final Fight. Numerosos enemigos, jefes finales perfectamente extraídos de los cómics, superpoderes, animaciones y aspecto sonoro realmente buenos por primera vez, y una jugabilidad en la línea del arcade de Capcom y otros sucedáneos. Por fin se había logrado hacer algo decente con el personaje. Pero la maldición no tardaría en volver a aparecer.

Tras unos años en barbecho, Superman decide volver a pasearse en 1992 por el mundo de los videojuegos. Los encargados de sacarlo de su letargo son Virgin Games y Graftgold Software, y los pobres sistemas que recibirían tan «esperado » regreso fueron Master System, Game Gear y Mega Drive.

El juego, que recibe una vez más el título de Superman- Man of Steel, enfrentaba al personaje a una horda de mutantes y robots enviados a Metrópolis por orden de Brainiac, otro villano clásico del personaje. Pese a contar con un apartado gráfico bastante decente en sus tres versiones, el juego hacia aguas en el apartado sonoro, repetitivo y machacón hasta decir basta (más de lo habitual para la época). Pero lo peor de todo era la nefasta jugabilidad. El personaje únicamente puede saltar y dar puñetazos, pudiendo lanzar algún super rayo o puñetazo más fuerte cuando el juego nos lo indique. Para colmo, los enemigos acababan con nosotros con un par de golpes y solo contábamos con una vida (y tres continuaciones). Afortunadamente el juego solo tiene cuatro niveles, por lo que todos aquellos amantes del dolor que quisieran completar la aventura seguramente sobrevivirían para contarlo.

En 1993 tuvo lugar uno de los eventos más importantes en la historia del cómic: la muerte de Superman. Asesinado por Doomsday, la historia de la muerte de Superman fue todo un mazazo para una generación de lectores, que aprendieron rápidamente que en el mundo de los tipos con mallas, rara vez la muerte es permanente, pues tiempo después, el personaje volvía a la vida. Esta jugada maestra llevó a la editorial a amasar una cantidad ingente de millones de dólares en muy poco tiempo, por lo que no tardaron en trasladar la historia a los videojuegos para ver si podían arañar unos milloncejos más.

Pese a que la encargada de adaptar la historia a Mega Drive y Super Nintendo fuera una jovencísima Blizzard, The Death and Return of Superman no fue gran cosa. Nos encontramos ante el enésimo beat’ m ‘up en 2D del montón que tanto proliferó por aquella época. Y es que aunque el juego trate de copiar a pies juntillas al estupendo Batman Returns de Konami, a lo largo de sus diez niveles vamos viendo que lo que empieza muy bien, no tarda en hacerse tremendamente aburrido por su falta de variedad, escasez de ataques, enemigos y una dificultad inexistente. Aún con todo, está por encima de la media respecto al resto de juegos del personaje, aunque claro, eso no es nada difícil.

Debido a los nuevos palos recibidos, el personaje vuelve a hibernar por unos cuantos años más, y no es hasta 1997 cuando Superman se prepara para recibir la paliza definitiva en el mundo de los videojuegos. Los encargados cubrirle de «gloria» fueron los franceses de Titus Interactive. Todo comenzó con Superman para Game Boy, cartucho para la consola monocroma de Nintendo que se basaba en la serie de animación de Warner Bros. El juego, un plataformas destinado a los más pequeños de la casa, está a medio terminar, con elementos que desaparecen en mitad de los niveles, y bugs constantes, por lo que no es recomendable ni a vuestro peor enemigo. No es de extrañar que sea de los pocos videojuegos que no consiguiera el mítico sello de calidad de Nintendo que aparecía en los juegos de por aquel entonces.

Pasamos a 1999, año en el que, la gente comenzaba a echarse las manos a la cabeza por culpa de las teorías mileniaristas, y con razón. Superman 64 ve la luz. El juego que terminó por hundir la reputación del personaje en los videojuegos llega a las tiendas, para desgracia de los poseedores de Nintendo 64, y para recompensarnos con múltiples chistes y bromas por toda la eternidad. Pero, ¿qué es lo que convierte a Superman 64 en esa cosa infecta que nadie quiere ni ver? Pues básicamente todo. No hay ni un solo elemento del juego lo salve de la quema. Desde sus infames misiones volando a través de anillos gigantes, pasando por una Metrópolis rodeada de una niebla verde (que sus infames creadores justificaron como «niebla de kryptonita que merma los poderes de Superman»), sin olvidarnos del control (que no responde de manera inmediata) y su «inolvidable» sistema de cámaras. Los fallos del juego de Game Boy se repiten: personajes que desaparecen, físicas que brillan por su ausencia, bugs que cuelgan la partida… Si a todo esto le sumamos una banda sonora que convierte a las de los juegos de Atari en composiciones imprescindibles y un multijugador igual de soso que el resto del juego, no es descabellado afirmar que estamos ante uno de los peores videojuegos de toda la historia, tal y como podéis ver en el siguiente vídeo.

Años después, los desarrolladores tuvieron la desfachatez de afirmar que lo que se puso en venta fue una versión beta, y que por si fuera poco, estuvieron preparando una secuela que tuvieron que cancelar por motivos más que obvios. Desfachatez en estado puro. Y lo peor de todo es que en este caso Nintendo SÍ que dio su sello de calidad.

No es de extrañar que todo esto forzara al personaje a un nuevo retiro pero, ¿serviría esta vez para hacer resurgir al personaje tal y como se merece, creando un videojuego a la altura de su leyenda? Pues lo sentimos mucho, pero parece ser que no. Los tres títulos aparecidos en la anterior generación de videojuegos (y Xbox 360), Superman: Shadow of Apokolis, Superman: The Man of Steel y Superman Returns siguieron en la misma línea que lo ya visto a lo largo de los años. El problema ya no era tanto el apartado gráfico y sonoro, los cuales por fin estaban a la altura, pero jugablemente seguían estando a años luz de algo decente. Superman Returns llegó incluso a un nuevo grado de poca vergüenza, al presentar como jefe final de un videojuego a un tornado que intentaba devorar al personaje.

Como podéis ver, el personaje emblema del género superheróico no ha contando con buena suerte en nuestro mundillo. Aún así, seguimos esperando que algún día llegue el  juego esté a su altura. Mientras tanto, podemos verle de forma mucho menos vergonzosa en productos más corales, como DC Universe Online o Injustice, el cual promete contentar a los fans del personaje, desatando por fin sus poderes como se merece. La semana que viene continuaremos nuestro especial, centrándonos en alguien que no solo ha contado con buena suerte en sus adaptaciones, sino que tiene el lujo de poseer el que probablemente sea el mejor videojuego de superhéroes de todos los tiempos. Nos estamos refiriendo, como no, a Batman.