Volvemos nuevamente a este especial en el que vamos repasando las iteraciones de diversos superhéroes en el mundo de los videojuegos. Si la semana pasada os presentamos los tristes frutos del affaire entre Superman y nuestra afición, hoy, por el contrario, os traemos un especial que cuenta con una mayor calidad, protagonizado por uno de los personajes al que más jugo se ha sacado en los diversos medios en los que ha aparecido. Estamos hablando, como no, de Batman.

Sin embargo, somos conscientes de que no es oro todo lo que reluce, y el Caballero Oscuro también cuenta con algún que otro «truño» a sus espaldas, cosa más que normal si tenemos en cuenta que el personaje creado por Bob Kane y Bill Finger ha aparecido en la friolera de veinticinco juegos (y seguro que nos dejamos alguno más), por lo que es normal que la calidad no se haya mantenido siempre igual.

 

Año Uno

El estreno del guardián de Gotham tiene lugar en 1986 en Spectrum, MSX y Amstrad con el juego conocido únicamente como Batman, aventura monocroma en la que, encarnando a una versión del personaje con kilos de más, tenemos que liberar a Robin, prisionero en una mansión que cuenta con 150 habitaciones. Al contrario de lo que pueda parecer, no nos encontramos ante un beat’ m ‘up o plataformas, sino ante un juego de puzzles con vista isométrica que, para más inri, emplea la licencia de la casposa serie sesentera protagonizada por Adam West (agradecédselo a los chicos de la extinta Ocean Software). Pese a que no era precisamente lo que la gente esperaba al ver a Batman en los videojuegos, hay que decir, que tanto crítica como público alabaron al título debido al equilibrio a su dificultad progresiva, de gran capacidad adictiva, llegando a contar incluso con un remake gratuito en 2010, el cual podéis descargar aquí.

 

 

Dos años después, Ocean y Data East nos traen Batman: The Caped Crusader, título que ve la luz en los diferentes ordenadores de 8 y 16 bits de la época. Esta vez sí que tenemos una aventura más al uso, en la que mezclando fases de plataformas, con otras de acción y puzzles, debíamos hacer morder el polvo al Joker y al Pingüino, en dos historias que podían jugarse en diferente orden. El juego fue alabado por su paleta de colores, mezcla de géneros y sistema de combate nada ortopédico para la época, si bien hacía más hincapié nuevamente en la resolución de enigmas y laberintos. Parece que a los desarrolladores les había gustado eso de «ser un detective enmascarado».

 

Llegamos a 1989, y la batmanía alcanza niveles nunca vistos hasta el momento gracias a la película de Tim Burton, lo cual hizo que Ocean siguiera explotando la licencia del personaje con Batman: The Movie, que aparece en NES, Mega Drive, así como en diversos ordenadores. En esta ocasión sí que nos encontramos con un beat’ m ‘up al uso, que bebe enormemente de los primeros Ninja Gaiden (algunas animaciones casi parecen calcadas), en el que a lo largo de cinco niveles, había que hacer frente al Joker en escenarios que recordaban a los vistos en la película. El juego logró unas ventas muy exitosas que hizo darse cuenta que la maldición de Superman no alcanzaría a Batman, y si bien el título en cuestión tampoco era la panacea (había mil más como él), esta era la primera posibilidad que tenían los usuarios de consola de encarnar al conocido personaje y de repartir mamporros con él.

Muy superior a todas luces era la adaptación para recreativas de la misma película, que apareció en 1990. Su responsable fue Atari (responsables a su vez del único juego decente de Superman), que nos brindó un título con unos sprites enormes, que contaba con la banda sonora de Danny Elfman y con tres tipos de niveles: a pie, a bordo del Batmóvil y del Batwing.

El éxito de Batman seguía en aumento, y si las compañías se dieron cuenta que aplicar la fórmula de sagas exitosas al Caballero Oscuro había dado resultado una vez, ¿por qué no seguir haciéndolo? Eso es lo que pensó Sunsoft al hacerse con los derechos del personaje para realizar Batman: Return of the Joker, o lo que es lo mismo «Batman conoce a Megaman». El juego toma del robot de Capcom gran parte de su esquema jugable, que se observa desde en su infame dificultad como en el planteamiento de las luchas contra los distintos bosses. Apareció en NES, Game Boy, Mega Drive y Super Nintendo (rebautizado en las de 16 bits como Batman: Revenge of the Joker, y aprovechando técnicamente ambas plataformas).

Hagamos un alto en el camino, ya que también en 1991 aparece The Revenge of Shinobi, célebre título de Mega Drive en el que Joe Musashi tiene que derrotar a la malvada organización Neo-Zedd. De forma ajena a la enorme calidad que atesora este mítico cartucho, el primer Shinobi de Mega Drive será recordado por otra cosa: su flagrante ataque con lo que comúnmente se conoce como «derechos de autor», puesto que a lo largo de los ocho actos del juego nos enfrentábamos a personajes como un Terminator-Hulk, a Godzilla, y hasta a un Spiderman que se convierte en Batman. Como era de esperar, en posteriores versiones del juego, estos bosses fueron modificados, quedando inalterable únicamente Spiderman, por el hecho de que Sega contaba con los derechos del personaje por aquel entonces. Por su parte, Batman fue convertido en un demonio que invocaba murciélagos. Si no nos creéis, no tenéis más que ver el siguiente vídeo.

Después de este pequeño trauma, ya es hora de volver al cinematográfico camino en el que nos encontrábamos, ya que en 1993 ve la luz Batman Returns, el que para muchos es el mejor juego del personaje de esta primera época, al menos en su versión realizada por Konami para NES y Super NES. Otras versiones vinieron por parte de Sega y Atari. La compañía de Sonic fue la encargada de llevar la película a sus plataformas a todas sus plataformas de por aquel entonces, destacando la versión de Mega CD por incluir unos niveles de conducción y una banda sonora que dejaron aluciados a más de uno. Por otra parte, la versión destinada a la portátil Atari Lynx apenas hizo ruido, pese a destacar por su elevadísima dificultad y a que venía gratuito con la consola. No obstante, como acabamos de indicar, la versión que se llevó la palma fue la de Konami, con un juego que tomaba todo lo grande de la recreativa de la primera película y lo fusionaba con la jugabilidad de Final Fight. La oscura ambientación del Batman de Tim Burton, un brillante apartado técnico (muy difícil es olvidar esos enormes sprites y nuevamente la banda sonora de Danny Elfman), y sus ajustados controles dieron lugar a un juego que a día de hoy se sigue antojando como muy rejugable.

Sin embargo, este Batman Returns no sería el último gran título protagonizado por el alter ego de Bruce Wayne para los sistemas de 8 y 16 bits. El broche de oro fue el éxito de la serie de animaciónThe Adventures of Batman & Robin, con la que estaba más que cantado que tarde o temprano aparecieran juegos basados en la misma. Así pues, entre 1993 y 1995, Super NES, Game Boy, Mega Drive, Mega-CD y Game Gear irían recibiendo su ración de murciélago animado.

Konami fue la encargada nuevamente de dotar al Caballero Oscuro de vida electrónica en el «Cerebro de la Bestia», creando un juego en el que cada nivel es una adaptación de un capítulo televisivo. Plataformas y acción clásica, larga duración (con contraseñas incluidas) numerosos gadgets a utilizar, y una recreación audiovisual sin parangón de la serie son sus señas de identidad, teniendo como mayor punto negativo el hecho de que solo podemos jugar con Batman (al contrario que en la versión de Mega Drive).

Por otra parte, la versión de Mega Drive ya fue analizada en detalle en uno de nuestros primeros Retromanía. Se trata de uno de los últimos títulos de la 16 bits de Sega, un run ‘n’ gun frenético hasta decir basta y que sigue la línea de lo visto en Gunstar Heroes y Contra. La versión para Mega-CD, desarrollada por el mismo estudio, Clockwork Tortoise, se caracteriza por ser un juego de persecuciones a bordo del Batmóvil y el Batplane. Pese a este cambio radical de género, gráfica y jugablemente era toda una delicia, siendo además considerado «el capítulo perdido» de la serie, puesto que cuenta con casi 20 minutos de escenas animadas desarrolladas por el mismo equipo creativo del show televisivo.

Las versiones para las portátiles de Sega y Nintendo eran títulos notables, pero que estaban peldaños por debajo de sus versiones de sobremesa. Huelga decir que también eran radicalmente opuestas, pese a compartir género: plataformas con toques de acción. Mientras que en Game Gear, Batman debía rescatar nuevamente a Robin, en la portátil monocroma de Nintendo ambos personajes van intercambiándose a lo largo de los niveles y enfrentándose a una galería de villanos amplísima, que solo sería superada con la llegada en 2009 de Arkham Assylum.

 

La caída del murciélago

Si durante la época por antonomasia de los sprites en 2D los juegos de Batman causaron furor, no se puede decir que el personaje entrara con buen pie durante el salto a los polígonos. Esta decadencia coincidió precisamente con el declive cinematográfico del personaje, iniciado por Batman Forever en 1995. Respecto al juego homónimo de la película, comentaros que vio la luz en múltiples sistemas: Game Boy, Game Gear, Mega Drive, Super NES y PC. El mayor fallo del juego está en su apartado técnico, que deslumbraba por aquel entonces, y que se ha quedado sin fuste a día de hoy. El motivo: intentar acercarse a la estética de los Mortal Kombat clásicos, con actores reconvertidos en personajes de videojuego y que pretendían dotar al juego de una mayor madurez. Todo esto hace que sufra de lo mismo que la saga de Midway: animaciones toscas y jugabilidad poco fluida por doquier, que empaña lo que podía haber sido un notable beat ‘m ‘up más del conocido personaje.

Los fallos de este Batman Forever fueron en parte subsanados con la salida, un año después, de su versión arcade, que vería la luz posteriormente en PC, Playstation y Sega Saturn. Lo cierto es que este Batman Forever: The Arcade Game sigue sin estar a la altura de la gran mayoría de títulos vistos previamente, pero se notaba el empeño puesto por Acclaim e Iguana Entertainment por mejorar su jugabilidad a través de numerosas habilidades y combos, más propios de un juego de lucha versus que de un beat’ m ‘up al uso. Desgraciadamente, sigue resultando bastante feo a nivel gráfico, lo cual le resta puntos. Aún así, si lo comparamos con los futuros baches del personaje, podemos decir que este es el último título decente que Batman tendría en mucho tiempo.

En 1997 llega el que es considerado uno de los peores juegos del murciélago: Batman & Robin. Adaptación para Playstation de la película de Joel Schumacher y que terminó por hundir al personaje tras un regreso al espíritu de la serie de Adam West. Casi lo mismo se puede decir del juego, y eso que contaba con un planteamiento de lo más interesante: Batman se movía por Gotham a través del Batmóvil como si de un moderno sandbox se tratase, y tenía que desentrañar crímenes con sus habilidades detectivescas, buscando pistas por los escenarios a la vez que se enfrentaba a grupos de enemigos en un entorno totalmente en 3D. ¿A alguien le suena este planteamiento? Sin embargo, el título fue un sonoro fracaso por su insulso control, sus gráficos de risa y por el hecho de que al final la fórmula se reducía a un primitivo GTA en 3D en el que podíamos matar civiles y destrozar todo tipo de vehículos con total impunidad. En su momento, la crítica dijo: el videojuego de Batman & Robin es mucho mejor que la película, pero claro, eso no lo convierte en un buen juego.

A lo largo de los siguientes años, el personaje seguirían sin levantar cabeza, con bodrios para todas las plataformas de las generaciones de los 32 y 128 bits. Batman Beyond: Return of the Joker (basado en la serie futurista en la que el joven Terry McGinnis recoge el manto del murciélago de un anciano Bruce Wayne), Batman: Gotham City Racer, Batman: Dark Tomorrow y Batman: Rise of Sin Tzu. Todos los aquí citados merecen la quema y posterior olvido en los anales de la historia de los videojuegos. Durante todos estos años los únicos títulos medianamente decentes que tendría el personaje fueron Batman: Chaos in Gotham (para Game Boy Color), Batman Vengeance (ambientado nuevamente en la serie de animación), y Batman Begins, que al contrario que la película, pasó sin pena ni gloria al ser considerado una copia de Splinter Cell.

 

El contraataque del Caballero Oscuro

Tenemos que llegar finalmente a la presente generación para ver cómo Batman retoma su puesto como el superhéroe con mejores videojuegos de todos los tiempos. El camino al éxito fue iniciado por Lego Batman en 2008, juego que adapta la mecánica del exitoso Lego Star Wars al mundo creado por Bob Kane y Bill Finger. Todas las plataformas disponibles en aquel año contaron con su correspondiente versión del juego, convertido en un gran éxito que propició que este mismo año llegara su secuela, Lego Batman 2: DC Super Heroes, que cuenta con la participación de la plana mayor de héroes y villanos del universo DC.

Sin embargo, la campanada más sonora la daría Rocksteady en 2009 con Batman: Arkham Assylum, título sobre el que se han escrito ríos de tinta a estas alturas y que devolvía oficialmente al personaje al Olimpo de los videojuegos. Su secuela de 2011, Batman: Arkham City no hizo sino mejorar y expandir la fórmula, dando lugar a un cóctel perfecto de aventura, acción, investigación, y un apartado técnico de infarto que esperamos ver mejorado dentro de nada en su versión para Wii U. Por otra parte, los chicos de Rocksteady ya han anunciado que su próximo proyecto con Batman será una precuela de los Arkham, y que probablemente esté muy relacionado con la Liga de la Justicia.

Curiosamente, el éxito de los juegos de este estudio propició la cancelación de dos juegos más en camino debido a que no podían competir con la calidad de Rocksteady: la adaptación de la película El Caballero Oscuro y Batman: Gotham by gaslight, adaptación de un extraño cómic what if  (¿qué pasaría si…?) en el que un Bruce Wayne decimonónico debe detener a Jack el Destripador.

Otro título del personaje aparecido en los últimos años han sido Batman: The Brave and the Bold, que llegó a Wii y Nintendo DS en 2010, ofreciéndonos un simpático beat ‘m’ up 2D para dos jugadores que adaptaba la descacharrante serie de animación del mismo nombre, extraña mezcla entre la serie de animación de los 90 y la de Adam West.

Los últimos juegos en ver la luz el presente año han sido Batman: The Dark Knight Rises para iOS, adaptación de la película del mismo nombre pero a la que se ha aplicado la fórmula de los dos Arkham, y Gotham City Impostors, alocado shooter multijugador para Playstation 3, Xbox 360 y PC que enfrenta a equipos de fanáticos de Batman y el Joker (y basado vagamente en una saga del cómic). Recientemente el juego se ha vuelto gratuito, y aunque no es gran cosa si lo comparamos con el resto de títulos aparecidos esta generación, lo cierto es que sirve para echarnos unas risas gracias a sus absurdos combates.

Llegados a este punto podemos dar por concluido nuestro viaje a través de los éxitos y vergüenzas de Batman. Le ha llevado su tiempo volver, pero finalmente ha conseguido imponerse como el personaje de cómic con mejores videojuegos a su espalda. Al igual que sucedió en la entrega dedicada a Superman, no hemos indagado en los títulos en los que aparece acompañado de otros personajes de la misma editorial. Eso lo dejamos para la tercera entrega, dedicada al resto de personajes de DC Comics y con la que concluiremos la primera mitad de nuestro especial Superhéroes de videojuego.