Por segunda semana consecutiva regresa este pequeño espacio en Tallon4 dedicado a conocer un poco mejor la mitología japonesa. Recordemos que lo que empezó con los tres especiales sobre los fantasmas japoneses ha derivado esta serie de pequeños reportajes, donde hablamos en cada ocasión de un yokai diferente. Estas historias están basadas en el libro de la editorial Satori: Yokai, Monstruos y Fantasmas en Japón, de Andrés Pérez y Chiyo Chida.

Para aquellos despistados recordaremos (como ya lo hicimos en el anterior reportaje sobre el Furaribi) la naturaleza de los yokais: seres considerados dioses por los antiguos habitantes de Japón, que a diferencia de los yureis (fantasmas) se consideran criaturas vivas. Solían habitar en zonas inaccesibles o misteriosas para el hombre, como el fondo del mar, el interior de la montaña o la noche, que por su oscuridad era el momento ideal para que los yokais bajaban a las aldeas con los humanos y les hicieran las mil y una a los pobres aldeanos.

 

 

El Kappa es uno de los yokais más famosos, junto con el Oni y el Tengu. Suele habitar en zonas donde se acumula agua dulce, como rios, estanques o charcas. Sus características físicas varían dependiendo de dónde y cuándo se sitúa la leyenda, pero uno de sus rasgos es comun en todos los lugares y épocas: el Kappa es viscoso y tiene una oquedad en su cabeza, parecida a un platillo, en la que acumula agua, su fuente de vitalidad. Si la pierde su fuerza se desvanece hasta que logra llenarla de nuevo.

El kappa se puede describir más como un animal que aún no ha sido descubierto que como un monstruo, aunque sus parecidos humanoides son claros. A veces se le describe negro o muy oscuro, actualmente verde, y otras veces, como en algunos grabados de los años 1700, marrón. Otras de las características que vienen y van, dependiendo de la zona y época de Japón, son: membranas en los dedos, una concha en la espalda, pico de pato y algas a modo de pelo.

 

 

Este yokai es un ser muy pocular hoy en día en Japón, siendo uno de los más conocidos y queridos. Actualmente se le describe como un ser verde, con piel viscosa y una concha de tortuga en la espalda. Por todo Japón, las estatuas y lugares relacionados con el Kappa son abundantes, como el KappaBashi (mercado de Kappa), una zona de Tokio, junto al barrio de Asakusa, llamada así en honor a este pequeño golfillo y que está compuesta por cientos de tiendas especializadas donde acuden los japoneses que tienen locales de restauración. En él se puede encontrar desde las famosas reproducciones de platos que tienen en todas las entradas de restaurantes, como las cortinillas donde pone «ramen» o «okonomiyaki», así como vajillas típicas y todo tipo de material de cocina y decoración.

 

 

Se cree que el kappa era en la antigüedad el dios que protegía a los aldeanos de las inundaciones de los ríos, aunque también es temido por su voracidad, especialmente si se trata de niños, su alimento preferido, hecho que le ha convertido en el malo que más abunda en los cuentos infantiles nipones. Otra característica del Kappa es su curiosidad. Especialmente le atraen esas bolas que están de entre las nalgas de los humanos llamadas shirikodama (posiblemente se refieran a la próstata).

 

 

Por ese motivo descrito antes, se tiene que ir con cuidado si te cruzas con él, aunque la tradición japonesa cuenta con una forma de derrotarle es muy sencilla: tienes que ser muy amable y saludarle siempre con una reverencia, puesto que los Kappas siguen las costumbres de los habitantes de japón y siempre te la terminará devolviendo. De esta forma, el agua del plato se derramará y perderá todas sus fuerzas.

 

 

BibliografíaYokai, Monstruos y Fantasmas en Japón

Gracias a: Editorial Satori