Una semana más regresa este pequeño espacio que reservamos cada 7 días en Tallon4 para hablar un poco sobre los yokais, antiguos dioses de la cultura japonesa y seres vivos que habitaban en lo profundo de las aguas, en la parte más oscura del bosque o entre la ventisca de una tormenta de nieve. Los japoneses los adoraban y temía, ya que creían que poseían poderes y facultades más allá de su entendimiento.

Hoy dedicaremos estas lineas a un yokai poco conocido por su nombre, pero que es un clásico tanto en su versión yokai como en yurei: el niño que se aparece en casa, el Zashiki Warashi.

El Zashiki Warashi es considerado un yokai protector y de buen augurio. La casa que tiene un Zashiki Warashi es bendecida con la suerte y la fortuna, y nunca se debe de ahuyentar o asustar, ya que si la abandona esta será presa de maldiciones y mala suerte. Otra versión un poco más antigua del Zashiki Warashi es el Kurako Warashi, o niño del almacén, un yokai con las mismas características que se dejaba ver entre los sacos de arroz que se acumulaban antiguamente en los almacenes de las casas. 

Este yokai es un dios de la fortuna que adopta la forma de un niño o niña, vestido siempre con kimono y con un peinado tipo casco. Los adultos no siempre pueden ver al Zashiki Warashi, pero los niños del hogar es común que lo vean y jueguen con él sin que los adultos se den cuenta. 

La idea de que este yokai esté tan relacionado con el mundo infantil se debe en gran medida a varios factores: uno es la creencia de que los niños, gracias a tener la inocencia de la que los adultos carecemos, pueden ver estos seres, pues son más puros y dignos que la gente con menos bondad. Otra es la idea, sobre todo en otras épocas, de que una casa con muchos niños era una casa bendecida. Por último, en el caso del niño del almacén, Kurako Warashi se ocultaba entre el arroz ya que era un bien muy preciado en aquellos tiempos, y tener el almacén lleno era señal de una buena cosecha, o sea, de fortuna y abundancia.

 

 

Por otro lado, es sorprendente el parecido que tiene el Zashiki Warashi con las apariciones de yureis tipo Funayūreiurei (fantasmas de niños traviesos) como nuestro querido amigo Toshio de Ju-On, así como con las apariciones en occidente de niños espectrales, vestidos con ropajes antiguos, una de las temáticas más recurrentes y repetidas en cuanto a historias paranormales se refiere.

 

 

Así que a partir de ahora tendremos que vigilar con quién juega nuestro hijo o nuestro hermanito pequeño. ¿Os han contado alguna vez que juegan con su amigo invisible?

 

BibliografíaYokai, Monstruos y Fantasmas en Japón

Gracias a: Editorial Satori