Uno de los elementos más comunes en los superhéroes es la identidad secreta creada con el objetivo de proteger a las personas que te importan de posibles represalias contra el villano de turno. Sin embargo, ¿qué es lo que pasa cuándo no tienes nadie a quién proteger? Pues que no hace falta ocultarse, sino que casi es más recomendable que te conozcan y te teman. Ese es precisamente el caso de Frank Castle, también conocido como Punisher, protagonista de nuestra entrega de hoy.

Es cierto que Punisher no es un superhéroe en el sentido estricto de la palabra. Es más, el personaje no solo no tiene poderes sino que, cuando fue creado para The Amazing Spiderman en 1974 fue presentado como un villano, al cruzar la línea al matar a los criminales a los que persigue, algo pocas veces visto en los cómics con moralina de aquella época. Pero es que Frank Castle es así: cuando su familia fue brutalmente asesinada accidentalmente durante una guerra de bandas, este ex-marine comenzó una guerra similar a la de Batman en muchos sentidos, pero en la que no hay prisioneros.

Con estos planteamientos, es normal que el personaje diera mucho juego frente a justicieros mucho más «mojigatos» como Spiderman o Daredevil, a los que nuestro hombre considera débiles en su tarea de acabar con el crimen urbano. A los pocos números de salir, el personaje pasó de villano a antihéroe y a tener varias miniseries y series regulares a lo largo de los años, siendo la más destacada la de Garth Ennis (autor de esa obra de culto que es Predicador) a partir del año 2000 dentro de la línea para adultos de Marvel, MAX, y que ha presentado unas historias más alejadas del típico Universo Marvel lleno de espantajos con mallas y superpoderes, mucho más serias.

Así pues, con semejante personaje es normal que tarde o temprano alguien se dignase a realizar alguna adaptación al videojuego de la cruzada contra el crimen de Punisher aparte de los cameos en los títulos de otros héroes. Son solo cuatro, pero en líneas generales y viendo los precedentes que hay en el género, podemos decir sin temor a equivocarnos, que la historia del Punisher en los videojuegos ha sido hasta el momento, bastante satisfactoria.

Pasando desapercibido

El debut de Punisher en los videojuegos tuvo lugar en 1990 en NES y Game Boy, y tiene el honor de ser de los poquísimos shooters sobre raíles que hay para dichas plataformas. La empresa responsable del juego fue la extinta LJN, encargada también de los juegos de Spiderman de esta época, y lo cierto es que si bien el juego no llamó mucho la atención por aquel entonces, el título es capaz de proporcionarnos un rato entretenido matando criminales a diestro y siniestro, aunque como os hemos dicho en otras ocasiones, es más digno de ser recordado como «antigualla histórica» que como juego para ser disfrutado a día de hoy.

Una recreativa explosiva

Si bien la entrega de NES era un título divertido pero que no pasaría ni mucho menos a la historia, la llegada de Frankie a los salones arcade fue todo un ejemplo de cómo hacer un videojuego exitoso basado en una licencia. Así lo demostró Capcom en 1993 con la recreativa titulada simplemente The Punisher, que a priori es un beat’ m ‘up más en 2D de los muchos que proliferaron en aquella época.

Sin embargo, desde Final Fight, Capcom había ido puliendo el género como ninguna otra compañía, siendo este The Punisher uno de sus mejores trabajos junto a Aliens vs Predator y el no menos mítico Cadillacs & Dinosaurs. Estos dos últimos podían ser jugados por hasta cuatro jugadores, pero The Punisher no contaba con esa ventaja, puesto que era difícil juntar a Frank con otro personaje de Marvel tan cafre como él por aquel entonces. Por eso mismo se decidió finalmente integrarlo con Nick Furia, el famoso líder de la agencia de espionaje S.H.I.E.L.D. De este modo, el juego solo permite a dos jugadores patear las calles de Nueva York, pero no se corta ante la brutalidad con la que hacerlo.

Una de las características distintivas del juego es la posibilidad de emplear numerosas armas de fuego (rifles de asalto, lanzallamas, pistolas, granadas, dinamita) junto con otras más  típicas del género (tuberías, espadas, cuchillos, hachas), algo no muy habitual en la mayoría de beat’ m ‘ups, centrados en el combate cuerpo a cuerpo. De este modo, la sangre, desmembramientos e incineraciones están a la orden del día, sufriéndolo los enemigos habituales del género: pandilleros, mafiosos trajeados, cyborgs, soldados, sexys kunoichis, luchadores de artes marciales y unos jefes finales recién extraídos de los propios cómics de Punisher, como Bonebreaker, Bushwhacker, Jigsaw (nada que ver con el famoso asesino en serie de las películas) y el más importante de todos: Kingpin.

Tanto Frank como Nick Furia se manejan exactamente igual, teniendo el mismo repertorio de puñetazos, lanzamientos y agarres de lucha libre, pero lo hacen con una rapidez y una precisión que dejan en pañales a otros juegos de la propia Capcom como Knights of the Round o King of Dragons.

Por último, el apartado técnico no se quedó nada atrás, explotando la placa arcade CPS-1 como ningún otro juego: sprites grandes y llenos de vida, con un marcado estilo cómic lleno de onomatopeyas y otros recursos del género.

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El éxito de la recreativa llevó a que Capcom realizara la clásica adaptación de rigor con prisas y sin ganas. Y como en muchos de estos casos, el resultado fue desastroso, puesto que no solo no se esmeraron en tratar de explotar el hardware de Mega Drive, plataforma escogida para la conversión, sino que la censura dañó también al juego, especialmente en las escenas de ejecución de los jefes finales y en la vestimenta de los personajes femeninos.

Masacres en los 128 bits

Eso es justamente lo que THQ nos proporcionó en 2005 a los fans del personaje. Y es que tras muchos años sin recibir ningún otro juego de Frankie , el estudio responsable de las sagas Saints Row o Darksiders aprovechó el escaso tirón que tuvo la película de 2004 para regalarnos un juego que no solo se comía a dicha película con patatas, sino también a la totalidad de juegos de basados en un cómic durante aquella época.

Las plataformas destinadas para esta maravilla fueron Playstation 2, Xbox y PC, presentándonos un shooter en tercera persona difícil, largo, repleto de contenido y muy, muy polémico.

Para empezar, el juego adapta a pies juntillas el arco argumental Welcome Back, Frank, del citado Garth Ennis, por lo que todos aquellos familiarizados con el cómic en cuestión ya sabéis con lo que os vais a encontrar: humor negro a destajo, gore y a un Frank con muchísima mala leche. A su vez, el juego cuenta con nuevas historias creadas para la ocasión, siendo muchas de ellas dignas de recuerdo, como la estancia de Punisher en la cárcel, lo que supone unas vacaciones pagadas para nuestro Vigilante.

A nivel jugable nos encontramos ante un shooter en 3ª persona que no innova mucho respecto a otros títulos de su época, pero que todo lo que hace, lo ejecuta de forma precisa. Pero donde de verdad destaca el título es en la recreación de su brutal mundo, destacando el propio Punisher por encima de todo: brutal, despiadado, acabando sin ningún miramientos con todo aquel que se cruce en su camino. Prueba de ello es que no solo podemos limitarnos a acabar con nuestros enemigos a tiros como en cualquier shooter que se precie, sino que podemos  emplearles como escudos humanos e «interrogarles» empleando casi cualquier elemento del entorno. Todo ello con el objetivo de sacar información sobre la historia, estar al tanto de posibles emboscadas o lugares secretos empleando unos métodos que harían palidecer a los carceleros de Guantánamo. Debido a esto, muchas escenas de este The Punisher fueron censuradas, y en países como Alemania el juego directamente no vio la luz. Como dicen que una imagen vale más que mil palabras, a continuación os dejamos con algunas escenas de este tipo sin censura. Avisados estáis si sois de estómago débil.

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Por lo demás nos encontramos ante un producto muy completo, de una duración que se estima en las 20 horas de juego, con modos extra (contrarreloj, desafíos, supervivencia), cómics y armas secretas a recolectar y que presenta una gran variedad de escenarios más allá de los típicos suburbios: selvas, bases militares, rascacielos, centros de negocios, prisiones y varios sitios más en los que Frank puede aplicar su «ley del plomo». El mayor defecto del título está en su apartado gráfico, ya que no era ni mucho menos de lo mejorcito a nivel visual que podemos encontrar en los 128 bits, pese a que lo vendieron meses antes de su salida como un aprovechamiento perfecto del motor Havok. Afortunadamente el doblaje sí que está a la altura, con un Frank Castle con la voz de Roberto Encinas (Nathan Drake en Uncharted) y otros conocidos actores de doblaje que hemos escuchado en infinidad de películas y series como Los Simpson o Futurama.

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Manchando el historial del personaje

Hasta el momento, Punisher había contado con pocos videojuegos, pero estos podían presumir de estar muy por encima de lo que otras adaptaciones de Marvel se atreverían a decir. Pero siempre tiene que haber una oveja negra que empañe el historial de éxitos, y en este caso ese ha sido The Punisher: No Mercy, juego que vio la luz en 2009 en exclusiva para Playstation 3 en formato descargable.

Sus responsables, Zen Studios (auspiciados por Sony), nos presentan un shooter en 1ª persona centrado en el multijugador, por lo que prácticamente podemos decir que la historia no es más que una sucesión de cuatro combates contra bots que emplean diferentes skins de villanos del Punisher, lo cual supone un aprovechamiento patético de tan jugosa licencia, puesto que podemos terminar el modo monojugador en una hora escasa. Lo único que destaca son las escenas de cómic que hay entre niveles, siendo a todas luces insuficiente para los fans del personaje.

Por suerte, el multijugador hizo hincapié en la violencia que rodea al personaje, siendo uno de los shooters más gores de la generación, contando además con un sistema de personalización bastante completo, pero que hacía aguas por todos lados debido al abrumador lag, lo que convertía al juego en una experiencia insufrible y olvidable.

Puede que algunos os estéis preguntando, ¿por qué hemos pasado de hablar en «presente» a «pasado»? Fácil, el batacazo del juego fue tan gordo que a finales de 2011 Sony decidió retirarlo directamente de Playstation Network, librando también a algún que otro incauto de caer en las garras de semejante despropósito.

Llegados a este punto, podemos dar por terminada la trayectoria del Vigilante más pirado y peligroso del Universo Marvel. Como habéis podido comprobar, no cuenta con muchos títulos en su haber, pero afortunadamente el arcade de Capcom y el shooter de THQ son excelentes, así que no dudéis en probarlos si queréis sentiros como un auténtico Vigilante. ¡Hasta la próxima entrega!