Regresa el momento de la semana que más emocionante… bueno, vale, he exagerado un poco. Regresa uno de los momentos de la semana originales de Tallon4, el espacio dedicado a descubrir un poco más sobre la cultura mitológica en Japón, centrado durante estos últimos meses a los yôkais.

Durante la semana que viene y relacionado con el mundo de los yôkais, los yûreis y la mitología japonesa desvelaremos en Tallon4 una gran sorpresa a todos nuestros lectores, pero de momento regresa «El Yôkai de la semana«.

Hoy en el yôkai de la semana conoceremos a un antiguo conocido, mencionado anteriormente como «alter ego» de la Nureonna, hablamos del Ushioni, o «buey-diablo«.

 

 

El Ushioni es un yôkai extremadamente peligroso, sus presas favoritas son los humanos y el ganado. Se dice que su maldición es tan poderosa que una simple mirada causa la muerte, también existe la creencia asociada al Ushioni que puede comerse las sombras como parte de esta maldición, sinómimo de muerte en la tradición mitológica japonesa.

Pero no siempre encontraremos la misma imagen del Ushioni, como ya ocurre con muchos yôkais, según la época y zona de Japón donde nos encontremos su representación variará. Podemos encontrar hasta 4 tipos diferentes de representación física del Ushioni, todas ellas igual de mortales:

Cabeza de buey y cuerpo de diablo: es uno de los guardianes del infierno (procede de la mitología China).

Aspecto de búfalo de agua: en la actualidad estos animales se sitúan en el sudeste asiático, pero puede que en la antigüedad existieran también ejemplares en la isla de Kyûshu, Japón. Tras su extinción la mitología les situó en la categoría de yôkais.

– Con la forma de una vaca alada: en la cabeza tiene colmillos y cuernos, y entre las patas tiene membranas a modo de ardilla voladora que le permiten planear.

Cuerpo de araña y cabeza de diablo, una de las formas más conocidas de este yôkai y que más pintores antiguos plasman en sus lienzos.

 

 

El Ushioni es pues, uno de los yôkais más mortíferos del antiguo Japón. Aunque para matar no utilizaba la violencia pues le valía solo con una maldición la cual era tan poderosa que mataba al momento tan solo con el contacto visual. Cuando este contacto no existía pero el Ushioni tenía oportunidad de acercarse a sus víctimas, le bastaba con comerse la sombra para que la muerte les llegara pronto.

Después de conocer al Ushioni las vacas del campo ya no parecen los mismos animales pacíficos y tranquilos de siempre.

 

BibliografíaYokai, Monstruos y Fantasmas en Japón

Gracias a: Editorial Satori