Estamos completamente inmersos en una de las semanas más intensas e importantes para los católicos de todo el mundo. La Semana Santa representa no sólo una época de descanso y procesiones, sino también un tiempo para la reflexión y la celebración de uno de los pasajes más importantes de la Biblia y que dan sentido a la religión cristiana. Hablamos de Mi Último Día, un cortometraje realizado por Studio 4ºC.

Historia

En Semana Santa se celebra y conmemora la Pasión de Cristo, recogida en el Nuevo Testamento, que comienza con la última cena de Jesús -el Hijo de Dios- y sus discípulos. Tras esta ceremonia, Jesús se dirigió al huerto de Getsemaní, donde oró junto a algunos de sus discípulos a la espera de su arresto. Según narran los Evangelios, allí fue donde Judas Iscariote –uno de los doce discípulos originales- entregó a Jesucristo a los soldados con un beso. Posteriormente, el Nazareno fue llevado ante el Sanedrín, donde fue juzgado por autoproclamarse así mismo Rey de los Judíos e Hijo de Dios Padre. Ante esta ofensa para los Sumos Sacerdotes, Jesús fue llevado ante Poncio Pilato –quinto prefecto de la ciudad romana de Judea-, que era el único de dictar sentencia de muerte. Mientras tanto, uno de los discípulos de Cristo, Pedro –que se convertiría en fundador de la Iglesia como institución católica y primer Papa-, negó conocer a Jesús mientras esperaba en la calle a saber qué ocurría con su maestro. Tal y como le había avisado Jesús, Pedro negó tres veces su relación con él antes de que el gayo cantase a medianoche. Tras ello, los Evangelios narran que Pedro lloró “amargamente” por su traición.

Por aquel entonces, víspera de Pascua, era tradición soltar a un preso, liberándole así de su condena. Sin embargo, Pilatos no encontraba culpa alguna en las acusaciones vertidas contra Jesucristo. Por ello, decidió dejar que fuese el pueblo quien decidiese a quién dejar libre: si a Barrabás –un preso famoso descrito por los Evangelios de San Marcos y San Lucas como un revolucionario que causó un motín y asesinó a un hombre- o a Jesús. Instigado por los Sumos Sacerdotes, el pueblo proclamó que soltasen al primero, condenando así a muerte al Hijo de Dios. Así, Pilatos soltó al citado preso, lavándose las manos al pronunciarlo como símbolo de que quedaba libre de culpa ante la sentencia de muerte de Cristo.

Una vez sentenciado, Jesús es conducido a la plaza del Palacio de Justicia, donde recibió como castigo treinta y nueve latigazos. Tras concluir con los azotes del látigo, uno de los soldados le colocó sobre la cabeza una corona de espinas, dando por finalizado su castigo. A continuación, se obligó a Jesús a cargar con su propia Cruz en un recorrido conocido como el camino del Calvario –siendo este el lugar donde se crucificaba a los condenados a tal pena-.

Completamente agotado, Jesús cae de rodillas en su agónico camino. Según relatan los Evangelios, los soldados ordenan a un hombre “que pasaba por allí”, Simón de Cirene, a ayudar a Jesucristo a cargar con la Cruz. Una vez concluido el camino, ya en el monte Calvario, Jesús es finalmente crucificado entre dos malhechores –de los cuales uno se arrepiente de sus pecados en la Cruz, junto a Cristo, mientras el otro se mofa del poco poder del Hijo de Dios-. Al pie de la Cruz se encontraban María –la Madre de Jesús-, María Magdalena, otras mujeres y el discípulo amado de Cristo. A él Jesús le dice “Hijo, ahí tienes a tu madre”, mientras que a María le dice “Mujer, ahí tienes a tu hijo”, en alusión a su discípulo. A continuación, los Evangelios describen el grito de intenso dolor con el que Jesús expiró en la Cruz. Así se cumplieron las escrituras que aseguraban que el Hijo de Dios resucitaría al tercer día –momento que se celebra el Domingo de Resurrección-.

Anime

Este proyecto, basado en la película Jesús de 1979, fue realizado por el Studio 4ºC en colaboración con Disney. La idea nació inspirada por el grupo Campus Crusade of Christ –evangelistas-, los cuales llevaban tiempo trabajando en esta adaptación animada. Los nueve minutos de duración de los que consta fueron dirigidos por Barry Cook, quien también se encargó de su guión. Tras nueve años de preproducción, el film fue estrenado el 21 de abril de 2011 en la página web de este grupo evangelista y obtuvo gran acogida entre el público de todo el mundo. Aunque en un primer momento salió en inglés, no tardaron en aparecer doblajes en distintos idiomas –hasta 1.100-, incluido el español.

Con un estilo de dibujo que mezcla distintas técnicas, Mi Último Día constituye el primer anime basado en una historia totalmente católica que se centra en los acontecimientos que se conmemoran el Viernes Santo. Así, este cortometraje narra los últimos momentos de la vida de Cristo -desde que es azotado por los soldados hasta que fallece en la Cruz- a través de los ojos del condenado que es crucificado junto a Jesús, momento en el que se retracta de sus pecados.

Según palabras del propio Cook, el empleo de técnicas de animación características del anime aporta un impacto visual que escapa a otro tipo de animaciones. Así, el director creía ciegamente que este cortometraje podría llegar a las nuevas generaciones mejor que cualquier otro. Por ello se centró en narrar “la historia de Jesús en su propio lenguaje”, a través de señas de identidad que los fans de la animación japonesa conocen y asumen como propias de su época. Al mismo tiempo, la producción comparte con el gigante americano la calidad de las películas Disney, aportando asimismo una dosis de realismo.

Simbología

Si de algo está cargado este fragmento del Nuevo Testamento es de simbología. Así, encontramos numerosas referencias a hechos que tuvieron lugar en estos pasajes y que hoy día tienen un significado específico –probablemente por la tradición católica de España-. De esta manera, y comenzando cronológicamente con los hechos, el beso de Judas Iscariote simboliza la traición representada a través de un gesto que suele identificarse con el cariño y el amor. Es por ello que hoy en día se dice de alguien que es como Judas cuando, pensando que actuaría en tu beneficio, realizado algún acto o dice algo que te perjudica, considerándolo traición.

Si seguimos, encontramos la corona de espinas. Normalmente, la corona es entregada a los monarcas de los países, representando así su soberanía y poder sobre el pueblo. Que la corona que ponen a Jesús sea de espinas significa el sufrimiento y el dolor que ser Rey –tal y como se proclama ante Poncio Pilato– es más difícil, duro y doloroso que ser un cualquiera.

Una vez crucificado, Jesús mira a su discípulo amado y le dice “Hijo, ahí tienes a tu madre”. Sin embargo, no se da el nombre de dicho discípulo. Actualmente, esto se interpreta como que cualquier cristiano devoto está presente en ese momento, asumiendo el papel del “discípulo amado”, de tal manera que cualquier creyente puede considerar a María como su madre.

La religión en Japón

A diferencia de lo que muchos creen, los japoneses se caracterizan por fusionar en ellos mismos distintas creencias y hábitos religiosos pertenecientes a cuatro de las principales religiones monoteístas del mundo en lo que se conoce como sincretismo. Así, no es de extrañar que los ciudadanos nipones dispongan de tantas celebraciones a las que rendir culto a lo largo del año, destacando las festividades de Tanabata –de origen chino “La noche de los siete”, según el cual Orihime y Hikoboshi son dos amantes separados por la Vía Láctea que sólo pueden estar juntos el séptimo día del séptimo mes del calendario lunisolar-, la Navidad –de origen cristiano “La Natividad” o nacimiento de Jesús en Belén- o el Obon –de origen budista, es el día en que se honra a los espíritus de los difuntos, al igual que se hace en Halloween, tradición heredada de los celtas-, entre otras.

Entre las religiones con más adeptos se encuentra el budismo, seguida de cerca por el sintoísmo -que era la religión oficial de Japón hasta bien entrado el siglo VII-. Le siguen los confucianos y los taioistas. Por su parte, el cristianismo -en sus variantes protestante y católica- sólo el 1% de la población.

A pesar de ello, el cristianismo está muy presente en la vida cotidiana y religiosa de los japoneses. Esta corriente llegó a Japón en 1549 gracias al español Francisco Javier. Las autoridades niponas aceptaron su difusión como forma de contrarrestar la corriente budista. Sin embargo, tras comprobar que los europeos se valían de la conversión religiosa para conquistar territorios asiáticos, pronto se opusieron a esta, quedando totalmente prohibida cualquier práctica cristiana en el siglo XVII.

Ya en el siglo XIX, con la restauración Meiji -que supuso un cambio tanto político como social en Japón entre los años 1866 y 1869-, se permitió nuevamente la entrada de misioneros cristianos en las islas. Años después, durante la Segunda Guerra Mundial, el cristianismo volvió a ser prohibido al considerarse la religión del enemigo -entendiendo al enemigo como Estados Unidos y los enfrentamientos entre estas dos naciones que se desarrollaron paralelamente a la Gran Guerra que asoló Europa-.

A partir de 1947, el cristianismo es considerada una de las religiones con libertad de práctica entre la población. La mayoría de los cristianos japoneses son protestantes, seguidos por los fieles de la Iglesia Unida de Cristo y por los católicos.

Por ello, podemos entender que en numerosos mangas y animes se desarrollen en colegios católicos –hecho que se da sobretodo en mangas de índole demoníaca como Vampire Crisis o en los que aparece la eterna lucha entre el bien -ángeles- y el mal -demonios o vampiros-, o que aparezcan representadas celebraciones típicamente cristianas como son la Navidad y San Valentín.

Conclusión

Mi Último Día es un anime atípico, aunque no se debe a que la historia nos sea desconocida. Simplemente resulta sorprendente descubrir las distintas influencias que una religión puede tener en diversos ámbitos de trabajo, llegando incluso a áreas que se asumen como lejanas a cualquier ideología o corriente espiritual.

Pero si algo hay que destacar más allá de la historia que narran es la brutalidad con la que se refleja. Así, la escena en la que los latigazos hacen saltar la sangre del cuerpo de Jesús nos recuerda a superproducciones más recientes del cine americano como puede ser La Pasión, de Mel Gibson, en la que se muestra sin ningún pudor la violencia y la saña con la que se infligía este castigo en la época romana.

Mi Último Día no deja de ser una pequeña obra digna de incluirse en la historia del anime y en la larga lista de adaptaciones religiosas que pueblan las videotecas de todo el mundo. Una visión distinta de unos hechos que nos pillan lejos, pero que en Semana Santa cobran un significado y una viveza increíbles para muchos creyentes. Este cortometraje constituye una manera alternativa de conocer unos hechos que están muy presentes tanto en expresiones como en simbología actual, nos guste o no. Así pues, es una interesante manera de expandir nuestros conocimientos en áreas a las que tal vez no hayamos prestado mucha atención en nuestra vida pero que, sin lugar a dudas, forma parte de nuestro pasado y de nuestra cultura.

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