Call-of-Juarez-Gunslinger

La hora de la redención

La serie Call of Juarez lleva ya un tiempo con nosotros, y aunque sus títulos son bastante notables y tratan de tener una personalidad propia frente a las tendencias actuales de los shooter, estos han pasado bastante desapercibidos si los comparamos con los pesos pesados del género. Sin embargo, su trayectoria no ha estado exenta de altibajos. Los dos primeros juegos fueron toda una delicia para los amantes del Western, pero la tercera entrega, The Cartel, fue uno de los fiascos más gordos de los últimos años. Por eso mismo no es de extrañar que si Ubisoft y Techland querían recuperar esta franquicia y ponerla en el sitio que se merece, debían redimirse y ofrecer el mejor Call of Juarez hasta la fecha. Y vaya si lo han conseguido.

En lugar de ofrecernos el típico shooter actual plagado de DLC de armas, mapas o skins para el multijugador, Call of Juarez: Gunslinger es directamente un juego descargable (salvo en PC, donde también cuenta con versión física) que rezuma buenas ideas por todos sus agujerados poros, superando con creces a su predecesores.

Encarnamos al viejo Silas Greaves, un cazarrecompensas que en el año 1910 llega a la ciudad de Abilene a calmar sus penas en alcohol mientras cuenta a los parroquianos del lugar las aventuras de toda una vida. Y aquí es donde realmente comienza el juego. Greaves irá narrando sus correrías a lo largo y ancho de Estados Unidos de forma fragmentada y confusa, tal y como lo haría alguien contándonos sus batallitas. Lo mejor de todo es que su forma de narrar aparece fielmente reflejada en el juego, produciéndose cambios drásticos en los niveles en función de lo que esté diciendo y como se esté expresando. Por ejemplo, en uno de los primeros niveles del juego, Greaves dirá que fue atacado por unos apaches, apareciendo hordas de indios enfurecidos. Mientras estamos dando buena cuenta de ellos, uno de los personajes que escucha la historia dirá que es imposible que hubiera indios en esa zona, por lo que nuestro malhumorado pistolero rectificará malamente indicando que fue atacado por «forajidos que luchaban como apaches». Todo ello con una verborrea que deja en pañales al bueno de Max Payne.

Junto con esto, también tendrán lugar situaciones imposibles que escapan a todo realismo pero que jugaremos igualmente…hasta que el propio protagonista recuerde que así no sucedieron los hechos, rebobinando de este modo nuestras andanzas (literalmente) hasta llegar al punto en el que convergen la verdad y la mentira en el relato. Según va avanzando el juego, será más difícil discernir esto, teniendo en muchas ocasiones la sensación de que Greaves no es más que un viejo embustero que quiere conseguir algo de alcohol gratis mediante historias descabelladas de venganza y justicia al viejo estilo americano.

Como podéis observar, esta atípica narrativa contiene numerosos golpes de humor y es bastante fresca, resultando en uno de los mejores puntos del título. El doblaje al inglés (con subtítulos en castellano) ayuda a meterse aún más en el ambiente de Western en decadencia que nos presenta Techland. Aunque no os dejéis engañar: Si Red Dead Redemption es el homenaje al Western crepuscular como Sin Perdón o El jinete pálido; Call of Juarez: Gunslinger sería el equivalente perfecto a Django Desencadenado.

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Frenetismo arcade

La propuesta de Techland y Ubisoft mantiene algunas de sus señas de identidad, como el uso de revólveres, escopetas y rifles como únicas armas (aunque con diferentes modelos y características en su haber), o los espectaculares duelos que aparecerán el final de muchos niveles. Pero a grandes rasgos, si tuviéramos que buscar una fuerte de inspiración muy clara en su esquema jugable, ese sería sin dudas la serie Borderlands.

La influencia de la franquicia estrella de Gearbox se nota desde el primer momento, ya no solo con el cell-shading imperante en el juego, (haciendo que nos recuerde a los míticos cómics del Teniente Blueberry), sino también en que se trata de un Shooter-RPG. Al dar buena cuenta de toda la calaña del Far West ganaremos puntos de experiencia que podremos gastar en nuestros árboles de habilidades, uno por cada tipo de arma, dando lugar a combinaciones muy mortíferas y descabelladas. Desgraciadamente, una vez elegida una habilidad, esta no puede eliminarse, por lo que habrá que pensar muy bien qué elegir y qué no.

De este modo seremos capaces de aguantar más balazos, efectuar disparos a la cabeza con una precisión pasmosa, llevar cartuchos de dinamita adicionales, aumentar el volumen de nuestros cargadores o desbloquear armas legendarias. Pero el espíritu de Borderlands no termina aquí. Junto con los duelos propios de Call of Juarez, se introducen jefes finales con gigantescas barras de vida. Muchos pueden ver una «pérdida en las raíces» de lo que era Call of Juarez hasta la fecha, pero visto el estado de salud  de la franquicia tras The Cartel, esto es lo mejor que le podía ocurrir.

Al ser un shooter lineal sin misiones secundarias salvo la historia narrada por Silas, la forma de obtener experiencia adicional es mediante muertes creativas y exageradas, algo que le confiere un toque arcade que nos picará a conseguir nuevas y mejores puntuaciones: Concatenar disparos a la cabeza, coser a balazos a enemigos que huyen despavoridos, matar a varios enemigos a la vez con dinamita, efectuar ataques cuerpo a cuerpo cuando estamos malheridos… Todas estas temeridades serán recompensadas. Para ayudarnos en esta tarea tenemos a nuestra disposición un medidor de Concentración (el tiempo bala de toda la vida) y otra barra que nos permitirá superar un último disparo cuando estemos a punto de morir…siempre y cuando superemos una secuencia QTE esquivando la bala en la dirección opuesta de la que procede (aunque no se nos dice en ningún momento qué tecla pulsar, teniendo que estar bien atentos a la trayectoria del plomo).

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La regeneración automática de vida vuelve a hacer acto de presencia en el presente título. Pero no creáis que estamos ante un shooter sencillo. A partir del segundo nivel moriremos muchas veces, bastantes más de lo habitual en el género, por lo que el desafío y la rejugabilidad están más que asegurados. Y es que aunque estemos ante un juego corto (su campaña dura entre 7-8 horas), este nos ofrece bastantes incentivos para volver a él: Dos finales y un par de niveles de dificultad adicionales en los que seguir adquiriendo nuevas habilidades y sufriendo como un hijo de mil padres son los argumentos para retomar la Campaña.

A esto hay que añadir un modo Arcade en el que jugaremos nuevos niveles y otros extraídos de la campaña con modificaciones en los que únicamente tendremos que acabar con todo lo que se mueve y obtener las mejores puntuaciones, a la vez que vamos desbloqueando hasta 12 escenarios (bastante grandes, por cierto). Y si aún queremos demostrar que somos el pistolero más duro de aquí a México, entonces probad suerte con el modo Duelo, en el que una selección de los forajidos más famosos de la historia de Estados Unidos nos esperan con los revólveres bien cargados en duelos donde la tensión puede cortarse con un cuchillo.

Pocas lacras y un futuro prometedor

Todo en Call of Juarez: Gunslinger parece redondo, y sin embargo algunas pequeñas fisuras hacen que el producto final se resienta ligeramente. Está claro que al ser un shooter lineal el camino debe de estar bien marcado, pero en algunos puntos del juego esto resulta bastante cantoso. Hay sitios en los que la muerte automática es absurda, como bajar por el camino equivocado de una montaña o nadar por un determinado lado en el río. Lo que no se entiende muy bien es por qué en otros puntos del juego la linealidad sí aparece justificada (a través del mensaje «te estás saliendo del relato») y en otros ocurren estas muertes sin sentido.

La variedad de enemigos tampoco es muy alta: Diversos tipos de forajidos e indios. Los primeros son los que salen perdiendo, puesto que aunque hay varios modelos de los mismos, en ocasiones estos solo se diferencian en que se cubren la cara con un pañuelo de color diferente. Cuando muchos de estos enemigos casi clónicos se juntan en pantalla nos parecerá volver a los tiempos del mítico Sunset Riders.

Aparte de esto, pocas quejas más se le pueden achacar a Call of Juarez: Gunslinger. Puede que su duración no sea muy alta, pero lo divertida que es la Campaña, su dificultad, el toque RPG y los modos extras aseguran que seguiremos enganchados a él unas cuantas horas más, algo de lo que no pueden presumir supuestos juegos «AAA» actuales. No tiene modo multijugador, pero no le hace falta en absoluto. Y es que por tan solo 14,99 € podéis llevaros uno de los juegos de acción más divertidos de lo que llevamos de año. Llama poderosamente la atención que Ubisoft esté apostando por DLC de verdadera calidad, y es que junto con el fantástico Far Cry 3: Blood Dragon,  este Call of Juarez: Gunslinger es otro  descargable imprescindible.

Lo mejor: 

  • La narración del juego: muy delirante y única. Todo un soplo de aire fresco al género.
  • Difícil y con varios modos de juego adicionales. Su rejugabilidad está asegurada.
  • El toque RPG a lo Borderlands y su frenetismo arcade dan lugar al Call of Juarez más redondo hasta la fecha.
  • Una relación calidad/precio magistral, muy superior a lo que ofrecen otros shooter en 1ª persona.

Lo peor:

  • La linealidad en algunos escenarios está muy mal disimulada.
  • Poca variedad de enemigos.

Nota-Talion-8coma5

*El análisis se ha realizado en base a la versión de PC.