chronicles of mystara

El retorno del rey

El que escribe estas líneas no pudo sino dar incontables saltos de alegría cuando en la Pax East de este año Capcom sorprendió a todo el mundo al anunciar no solo un inesperado remake del clásico Patoaventuras de NES, sino también con algo que los amantes de los beat’ m ‘up retro llevábamos esperando desde hace años: el regreso de Dungeons & Dragons.

Para aquellos que no las conozcáis, se trata de dos recreativas que vieron la luz en 1993 y 1995, respectivamente. Realizadas por George Kamitani, quien actualmente es un pilar fundamental de VanillaWare y está ultimando Dragon’s Crown. De hecho, el propio Dragon’s Crown es una evolución de las recreativas que hoy reseñamos, por lo que ya os podéis hacer una idea de lo que contienen ambos juegos: acción bidimensional a raudales en un mundo medieval, enemigos mastodónticos, dificultad abismal y toques RPG.

Tal y como suena, tanto Dungeons & Dragons: Tower of Doom como su secuela, Shadow over Mystara, dieron una patada a todos los exponentes del género al flirtear con el rol puro y duro. De hecho, Capcom reunió a numerosos jugadores de rol de mesa para que les ayudaran a crear una adaptación a la altura, que combinara la acción que había hecho grande a joyas como The King of Dragons o Knights of the Round (tambien del propio Kamitani), y les añadiera el toque RPG que todo producto derivado de Dungeons & Dragons debe tener. Y menudas joyas que parieron.

Con un apartado técnico apabullante para la época, que explotaba al máximo las virtudes de la placa CS2, Capcom y Kamitani dieron el do de pecho con dos recreativas que han acumulado una legión de fans durante años. Aquí en España, apenas las pudimos catar, llegando un número muy reducido de las mismas frente a joyas anteriores como Cadillacs & Dinosaurs, Strider o los mismos The King of Dragons o Knights of the Round. Sin embargo, el boca a boca y los emuladores hicieron el resto, consagrando ambos juegos al olimpo de los arcades, y es que para muchos aficionados suponen el culmen del género en las 2D, algo que el propio Kamitani piensa romper con el propio Dragon’s Crown este verano.

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¿Un lanzamiento inesperado?

Con la llegada de Dragon’s Crown a la vuelta de la esquina, no es de extrañar que Capcom finalmente haya respondido a las peticiones de los aficionados relanzando el título por estas fechas, apelando así a la nostalgia como tanto les gusta hacer con sus adaptaciones HD. Sin embargo, este Chronicles of Mystara (título con el que se ha bautizado al recopilatorio), cuenta con un punto a favor frente a otros como Marvel vs Capcom Origins o JoJo’s Bizarre Adventure HD: el juego jamás ha llegado a ninguna consola en Occidente.

En 1999, la malograda Sega Saturn recibió el primer recopilatorio, y como era de esperar, se quedó en tierras niponas. A partir de ese momento el precio del pack se elevó como la espuma, con unos precios que actualmente rondan los 200 euros en el mejor de los casos, por lo que la oportunidad que nos brinda Capcom de disfrutar de ambos juegos en consolas es algo digno de alabanza, y más aún porque han apelado a una masa de usuarios gigantesca, sacando el título en Playstation 3, Xbox 360, PC y Wii U (a la consola de Nintendo llegará dentro de unas semanas). La jugada hubiera sido perfecta si hubieran salido también en Nintendo 3DS y PS Vita, ya que estamos ante juegos perfectos para ser disfrutados también en portátil (y más aún cuando el propio Dragon’s Crown verá la luz también en PS Vita).

Al mismo tiempo, también nos hubiera gustado ver un lanzamiento en formato físico del propio juego en Occidente. En Japón sí que verá la luz a finales de agosto, tanto en una edición sencilla como en otra coleccionista cargada de extras: banda sonora en un disco aparte, reimpresión del número 34 de la revista japonesa GAMEST (con un especial sobre Dungeons & Dragons) con más de 200 páginas, dos posavasos dedicados a cada juego y un facsímil con las instrucciones que aparecían en los arcades originales. Todo ello al «módico» precio de 12.000 yenes (unos 93 euros al cambio). Casi nada.

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A nosotros la cosa nos saldrá más barata, aunque únicamente en formato digital: por 14,99 euros podremos disfrutar de ambas recreativas con el consabido lavado de cara en alta definición. Ahora bien, la pregunta del millón es: ¿realmente merece la pena?

Una partida más

Es cierto que la nostalgia pesa mucho, pero tras haber invertido una cantidad indecente de horas estos últimos días, un servidor puede decir sin temor a equivocarse que si os gustan los beat’ m ‘up cooperativos y con una dificultad aberrante, entonces conseguid una copia como si no hubiera un mañana. Ambos juegos conservan los elementos que les hicieron grandes en su momento: un apartado técnico brillante (especialmente el de Shadow over Mystara), toques RPG que se traducen en aumento de nivel, nuestros puntos de vida, aprender nuevas habilidades y hechizos, inventario con numerosas armas secundarias, tiendas en las que abastecernos, enemigos con diversas resistencias y debilidades, misiones secundarias, caminos alternativos… En definitiva, algo que en aquel momento jamás se había visto en un juego de recreativa, y que sigue siendo casi tan fresco como lo fue en su momento.

Todos estos detalles también se traducen en una mayor duración frente a otros juegos de estas características: Completar Tower of Doom nos llevará cerca de una hora, pero Shadow over Mystara se nos puede poner fácilmente en la hora y media. Descubrir todos los niveles y bosses secretos añade unas pocas horas más y su dificultad aberrante hace el resto, ya que moriremos en incontables ocasiones (tan solo tenemos una vida por crédito y hay no pocos ataques de muerte automática). Por lo tanto, no es de extrañar que ambos juegos fueran auténticos roba monedas en los salones arcade. Afortunadamente el juego cuenta con créditos infinitos, por lo que la muerte únicamente se penaliza en nuestra puntuación final.

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Otro de los puntos fuertes del pack es su multijugador. Tanto de manera local como online (el cual funciona estupendamente gracias al sistema GCPO), hasta cuatro jugadores podrán batirse el cobre contra los goblins, gnolls, dragones, mantícoras, drows, golems, zombis, liches y demonios que pueblan el mundo de Mystara. Y es que si queremos vivir una auténtica experiencia arcade con el sello de Dungeons & Dragons, lo suyo es jugar en compañía, porque cada clase de personaje cumple con un rol muy determinado y que sirve de apoyo a los demás. En Tower of Doom contamos con el Guerrero (típico personaje equilibrado y especialista en cuerpo a cuerpo), el Enano (más fuerte y resistente que el anterior, pero que sacrifica velocidad y salto), el Clérigo (experto en hechizos de apoyo, curaciones y en expulsar muertos vivientes, siendo todo un suplicio terminar el juego de forma individual con él), y la Elfa (rápida, pero débil en el cuerpo a cuerpo y lanzadora de numerosos conjuros, todos ellos extraídos del juego de rol original).

En Shadow over Mystara hay que añadir al Magicu (clásico hechiero «metralleta», capaz de lanzar una cantidad aberrante de hechizos ofensivos y de invocación) y una Pícara rápida y experta en dagas, capaz de abrir los cofres y desactivar trampas sin necesidad de llaves y con una rapidez pasmosa.

Todo esto ya lo conocíamos de los arcades originales, pero ahora toca preguntarse, ¿qué otras novedades trae su desembarco occidental? A nivel técnico se encuentran los mismos filtros que tantas veces hemos visto en otros recopilatorios de Capcom, suavizando los píxeles. Se pueden activar o desactivar a voluntad, y aunque en Tower of Doom no es que se aprecie demasiado la mejoría, Shadow over Mystara aguanta muy bien el tipo, tanto con filtros como sin ellos, demostrando que por mucho que pasen los años, estamos ante uno de los mejores exponentes que ha dado el género.

Sin embargo, Dungeons & Dragons se merecía un remake en condiciones, igual que el que se está aplicando a Patoaventuras. Lamentablemente no ha sido así. Muchos fans de los originales afirman que no querían un cambio radical en el apartado técnico, pero Capcom bien podía haber sido valiente y dar la opción a disfrutar de los gráficos de antaño o los del remake, a elección del usuario, tal y como ocurrió con los remakes de los dos primeros Monkey Island. Puede que eso hubiera encarecido un poco más el juego, pero lo hubiera convertido en un auténtico imprescindible que toda persona con un mínimo gusto por los juegos de acción y rol debería probar sí o sí.

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Afortunadamente a nivel jugable hay novedades sustanciosas: Los numerosos desafíos con los que cuenta el juego (matar a un número determinado de enemigos, recolectar monedas, emplear todos los anillos y armas ocultas, etc) aportan jugosos puntos de experiencia que no solo se pueden canjear por ilustraciones tanto de los propios juegos como de los libros de Dungeons & Dragons, sino que también nos permiten desbloquear diversas reglas o modos de juego, entre los que se encuentran los típicos Time Attack o Survival, así como rarezas en las que nuestros personajes se encuentran vampirizados y deben robar vida a los enemigos para sobrevivir, u otras que hacen el juego más sencillo como  perder oro en lugar de vida cuando recibimos un golpe. Estas reglas, a cada cual más absurda, le añaden aún más rejugabilidad al recopilatorio, lo cual es siempre de agradecer.

Un excelente aperitivo

Si no hay ningún descalabro final y las expectativas no se rompen, así es como podríamos definir a Dungeons & Dragons: Chronicles of Mystara: Un tentempié ante la llegada del nuevo rey: Dragon’s Crown. Pero oiga, que ante aperitivos así, uno ya puede darse prácticamente por saciado. Sin lugar a dudas estamos ante el mejor recopilatorio HD de Capcom hasta la fecha (que no remake). La falta de ambición de la compañía de Osaka por no haber invertido más en él a nivel técnico, así como su decisión de no sacarlo en formato físico en Occidente le pasan factura, haciendo que se quede a unos pasos de la perfección. Sin embargo, tampoco podemos quejarnos demasiado: su precio es bastante asequible para todo lo que ofrece,  el multijugador es una gozada, cuenta con extras para aburrir y una jugabilidad muy profunda para un título de estas características: Por fin Dungeons & Dragons: Chronicles of Mystara ha llegado a Occidente como se merece.

Lo mejor:

  • Dos de los mejores beat’ m ‘up 2D de todos los tiempos llegan a consolas en Occidente.
  • La adaptación del universo de Dungeons & Dragons a los arcades de Capcom es para quitarse el sombrero.
  • Largos, dificiles, sumamente rejugables, con un cooperativo sólido y toneladas de extras y desafíos. Hay juegos por los que no pasan los años.

Lo peor:

  • Capcom nuevamente ha tirado de la nostalgia y en lugar de un remake en condiciones, nos ha colado los tan manidos filtros HD una vez más.
  • Que no haya llegado a Occidente en formato físico. La copias vendidas habrían sido demenciales.
  • Es un auténtico suicidio completar el juego en solitario con algunas clases.
  • Nos hubiera gustado verlo también en Nintendo 3DS y PS Vita.

Nota-Talion-8

*El análisis se ha realizado en base a la versión de PC.