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Tras la muerte del mangaka Nakazawa Keiji os pusimos al corriente de lo que su obra Hadashi no Gen, significa para Japón. Este manga autobiográfico, cuenta la experiencia en primera persona de un jovencísimo Keiji, cuando el 6 de agosto de 1945 la bomba Little Boy estalló en Hiroshima, ciudad donde vivía con su familia en la precariedad de unos años marcados por la pobreza del país y el constante azote de los bombardeos. La bomba causó la muerte de su padre y a dos de sus hermanos. Nakazawa sobrevivió junto con su madre, embarazada de sus últimos meses de espera. Años después escribió el manga Hadashi no Gen para contar toda aquella experiencia y el afán de superación que le permitió sobrevivir, ayudar a su madre a salir adelante y convertirse en un hombre de bien pese a todas las adversidades, labrándose un futuro mejor.

Tanto por el contenido y valor histórico de la obra, como por su trasfondo al motivar el afán de superación pese a las adversidades, el manga Nakazawa Keiji es un importante material educativo imprescindible en las escuelas niponas.

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Pero estos días nos ha llegado una triste noticia que enturbia este reconocimiento, pues se ha sabido que en diciembre del año pasado la junta educacional de la ciudad de Matsue decidió sacar las copias de Hadashi no Gen de las librerías de las escuelas primarias y secundarias.

Esta decisión estuvo motivada por una sola queja trasladada a la junta, y que justificaba su petición por las descripciones violentas en que se ven involucradas las tropas de la Armada Imperial Japonesa en el manga, indicando además que «los niños tendrán una percepción errónea de la historia debido a que las atrocidades descriptas no ocurrieron«. Esta es solo una opinión, claro está, apoyada por nacionalistas japoneses así como algunos historiadores que niegan que durante la guerra ocurrieran atrocidades realizadas por tropas japonesas. Algunas de estas, descritas muy crudamente en el manga, son por ejemplo, las de soldados japoneses decapitando y apuñalando ciudadanos de otros países de Asia.

Aun y así la junta decidió mantener los libros para consulta de los profesores, de esta forma pueden acceder a realizar copias del mismo como material educativo.

A todo esto Nakazawa Misayo, viuda del autor dijo: «la violencia del manga esta suavizada para los jóvenes lectores«. También Watanabe Tomoko, fundadora del grupo de ayuda ANT-Hiroshima se pronunció al respecto diciendo que “el trabajo describe escenas brutales, pero los niños son capaces de llegar a la esencia de la historia, la cual es que la gente puede vivir más allá de las dificultades. Debemos confiar en los niños y dejarlos leerla si lo desean”.

Fuente: Tsundere Nation