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¡Bienvenidos una vez más a Retromanía, la sección más vetusta y…! Un momento, talonianos, esta semana no contamos con Retromanía, pero es que el juego que hoy reseñamos tiene un regusto tan de la vieja escuela que prácticamente lo hemos confundido con una de esas genialidades que fueron paridas en la época de los 16 bits. Estamos hablando ni más ni menos que de Volgarr the Viking, juego indie desarrollado por Crazy Viking Studios (posiblemente el nombre más grande que un estudio de videojuegos jamás haya tenido), y que tras su paso triunfal por Kickstarter llega a plataformas como GOG o Steam para deleitarnos con su acción cafre y visceral.

Me gustaría decir que Volgarr the Viking tiene una premisa, pero eso sería mentir. Al iniciar el juego escuchamos un gutural «Rise, warrior!» de un espectral Odín que revive a nuestro protagonista, Volgarr. Y sin más dilación nos ponemos en acción. No hay cinemáticas ni texto que nos cuente una historia. Todo eso es superfluo. Ya que nada más desaparecer el padre de todos los dioses ya estamos masacrando enemigos, saltando y sobre todo, muriendo una y otra vez.

Después de haber estado exprimiendo Volgarr the Viking durante toda la semana, me gusta pensar que estamos ante un interminable viaje por el Valhalla, en el que nuestro brutal protagonista se enfrenta a enemigos y desafíos aún más brutales que él. No importa que el juego cuente con vidas infinitas. El hecho de que solo haya un checkpoint por nivel y que la muerte nos llegue con un par de golpes es suficiente para poner a prueba nuestra paciencia. Es injusto y tremendamente satisfactorio al mismo tiempo. Algo que no nos extraña si tenemos en cuenta que sus principales referencias son Ghost & Goblins, Shinobi, los primeros Castlevania o el olvidado pero no por ello menos mítico Rastan.

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Así pues, a lo largo de siete mundos y treinta escenarios que son puro arte convertido en píxel, controlaremos a nuestro bárbaro amigo luchando contra hombres lagarto, profundos lovecraftianos, hechiceros, esqueletos y todo un bestiario de fantasía que con mucha mala baba tratará de hacernos morder el polvo una y otra vez. Pero Volgarr the Viking no solo tiene acción a mansalva. Las plataformas son una parte fundamental del juego y mediante saltos, dobles saltos y ataques giratorios en el aire deberemos sortear mil y un obstáculos y trampas. Y por si fuera poco, también con nuestra fiel lanza como soporte por el que ascender a lugares imposibles. Como es de esperar, esta también sirve como arma arrojadiza que se puede cargar para darle más fuerza (es todo un gustazo llevarse a cuatro o cinco enemigos de golpe).

La exploración también tiene un pequeño lugar en la propuesta de Crazy Viking Studios (no me canso de leer este nombre tan genial), ya que el juego cuenta con numerosos caminos y zonas secretas, así como varios finales que obtendremos en función de la puntuación obtenida a lo largo de la aventura… y es que siempre que queramos jugar a Volgarr the Viking tocará empezar el juego desde cero. Tal y como lo leéis. Tan retro es su propuesta que no hay opción a guardar la partida ni seleccionar los niveles ya desbloqueados, algo que verán con buenos ojos los jugadores más aguerridos pero que desesperará a una gran mayoría. Se trata de un arma de doble filo que bien puede verse como uno de los puntos flojos del juego, aunque como ya digo, todo depende de la perspectiva del jugador.

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El otro aspecto que no nos ha gustado demasiado es que el control a veces nos juega una mala pasada con el teclado, algo que ya hemos experimentado recientemente con Mega Man Unlimited y DuckTales Remastered, por lo que os recomendamos encarecidamente disfrutar de esta oda a los 16 bits con un mando, de modo que no muráis por malas pasadas de los controles, sino por lo terriblemente difícil que es el juego.

La espectacular y épica banda sonora del juego es el último punto a destacar de Volgarr the Viking. Temas salvajes magistralmente orquestados, con tambores que suenan sin cesar y que nos recuerdan a la banda sonora de Basil Poledouris para Conan el Bárbaro. Seguro que os entran ganas de liaros a espadazos tras escucharlos varias veces.

Volgarr the Viking es un juego muy especial. Se trata de pura magia 2D, no apta para todos los paladares. Es un juego «corto» que tardaremos horas en terminar. Su apartado artístico y su jugabilidad rápida y directa hará que muchos caigais rendidos ante él, aunque no todos seréis capaces de terminarlo. En estas líneas se resume todo lo que Crazy Viking Studios nos ofrece con su ópera prima. Esperamos que otros estudios indie se animen a traernos joyitas como esta, y si no…¡que Crom les maldiga!

Lo mejor:

  • Jugabilidad rápida, directa, consolidándose como un digno heredero de Ghost & Goblins, Shinobi y Rastan.
  • Apartado técnico sublime. Sus gráficos bidimensionales y poderosa banda sonora os enamorarán.
  • Niveles largos, con numerosos secretos y varios finales.
  • Precio de chiste en GOG y Steam (9,99$), con banda sonora, wallpapers y logros.
  • Los amantes del dolor y de los juegos ultra difíciles lo tendrán en un pedestal…

Lo peor:

  • …mientras que muchos otros jugadores se sentirián abrumados por dicha dificultad.
  • Se recomienda encarecidamente jugarlo con mando.
    Nota-Talion-9