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Esta es una de esas noticias sorprendentes del país del sol naciente que de vez en cuando nos llegan y que merece la pena compartir con todos vosotros para alegrarnos un poco el día. No sabemos si fue un error con muy mala suerte o bien que al policía le descubrió su mujer «in fraganti» y quiso disimular, el hecho es que llegó un catálogo de pornografía ilegal, a nada menos que al jefe del Departamento de Policía de Osaka (casi nada) en un bonito sobre (con remitente y huellas dactilares a mansalva imaginamos).

En Japón la pornografía explícita, o sea, que se vean los genitales masculinos o femeninos, está prohibida y el mercado negro se mueve con imágenes y vídeos donde el borrón queda fuera de escena y no se deja nada a la imaginación.

Desde luego al jefe del Departamento de Policía de Osaka, le costó nada y menos encontrar a los tipejos que se escondían tras el tórrido envío: Hidaka Toshiharu & friends, que escondían más de 280,000 discos de pornografía sin censura y 7,000 píldoras para la disfunción eréctil en su casa.

Y a todo esto cabe preguntarnos… ¿qué hubiera hecho nuestro querido Wiggum?

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Fuente: Tsundere Nation