Lucky Luke

Las enormes bolas de paja voladoras recorren las desiertas calles. Los buitres sobrevuelan el cielo. Las tabernas con vaqueros y señoritas comienzan a llenarse, haciendo compañía a las ratas que allí se encuentran. El sonido de las balas, perdidas en el horizonte, despierta a los bandidos de la zona. Cuando una de estas balas les atraviesa el cuerpo, no pierden la vida… ¡pierden los pantalones!

Lucky Luke es un juego de aventuras y plataformas para Game Boy y, posteriormente Game Boy Color, que podía comprarse de forma independiente, pero que se encontraba también en un cartucho de juegos All Color Super 12 in 1. Fue desarrollado por Infogrames, compañía encargada de dar vida a multitud de títulos entre los que se encuentran varios de Astérix, las primeras entregas de Driver o Silver y que pasó a convertirse en Atari hace ya diez años.

En esta emocionante historia, a través de doce niveles, tomamos el papel de Lucky Luke, uno de los vaqueros más valientes, rápidos y a la vez humorísticos de todos los tiempos, que consiguió sustituir los cigarrillos por una ramita que siempre le acompañaría. ¡Eso es de admirar!

Lucky Luke

“Gran fuga en la penitenciaria -Stop- Jesse James, Billy The Kid, Pat Poker y Los Dalton se han escapado -Stop- Jesse James visto en Painful Gulch – Stop”. La aventura comienza y ya podemos ir probando los controles y las habilidades de nuestro protagonista. La cruceta nos serviría para movernos a los lados, agacharnos (y evitar así que los enemigos se percaten de nuestra presencia) y apuntar con la pistola; el botón B nos permitiría saltar; con el A podíamos disparar y, en caso de quedarnos sin balas, pegar puñetazos mientras el gorro salta por los aires y vuelve a colocarse en la cabeza del protagonista como si nada. Por su parte, si decidimos utilizar explosivos para romper paredes y suelos y así encontrar vidas o herramientas, basta con pulsar la cruceta inferior y el botón B al mismo tiempo. Sin embargo, esta última opción podía hacer que el vaquero se provocase un suicidio a lo grande.

Para empezar, contamos con cuatro corazones, con tres vidas y con seis balas, aunque rápidamente encontramos cartuchos de balas y explosivos. También, muy pronto, comenzamos a ver a los primeros enemigos, a los que debemos matar con tres o cuatro disparos (sí son resistentes sí) y que pierden los pantalones con cada bala. Éstos se encuentran en tejados, ventanas y barriles, pero nuestro héroe, colgado de clavos, tendederos de la ropa y edificios, puede llegar a los lugares más altos. Por su parte, en cada nivel encontramos cinco estrellas de sheriff, que nos permiten acceder a un minijuego de puntería para romper el mayor número posible de botellas.

Lucky Luke

Además de los clásicos niveles de recorrer pueblos del lejano Oeste, encontramos viajes en carro, a caballo persiguiendo un tren o corriendo para evitar ser aplastados por unos enfadados búfalos o engullidos por un tornado. En todos ellos, la dificultad se incrementa con los pistoleros que nos harán dedicar todos los sentidos a la partida. Además de correr, esquivar obstáculos y evitar caernos, deberemos poner a prueba la mejor puntería para evitar que las balas nos alcancen y para acabar a tiros con los pistoleros, que por cierto, volvían a aparecer una y otra vez.

Sin embargo, la gran dificultad de muchos de estos niveles “movedizos” obliga a esquivar más que a disparar y a movernos de un rincón a otro constantemente. Y ya que hablamos de la dificultad, ha llegado la hora de afirmar que Lucky Luke es un juego difícil donde los haya (a pesar de que tenga la opción de elegir la dificultad). La mayoría de los niveles, a excepción del primero, son largos y con muchos enemigos. Además, como suele ocurrir en estos juegos, debemos empezar desde el principio del nivel a pesar de que muramos al final. Además, si se acaban las limitadas vidas, empezaremos el juego desde el principio, a no ser que hayamos conseguido los ansiados ‘passwords’.

Lucky Luke

Así, si dominamos todas las técnicas, habiéndolo jugado entero unas cuantas decenas de veces, podremos completarlo en una media hora o cuarenta minutos (si queremos conseguir la máxima puntuación recogiendo todas las estrellas y utilizando los explosivos nos llevará algo más de tiempo). Por el contrario, si somos principiantes, nos tocará apagar la consola y estamparla contra el sofá prometiéndonos que nunca volveremos a jugar para, automáticamente, volver a encenderla segundos después, con la mentalidad de “ahora sí que sí”.

Esta sensación de estar enganchados al juego, además de por esta dificultad y por la originalidad y multiplicidad de escenarios, se debe a la cuidada estética. La versión en blanco y negro para Game Boy, a pesar de tener bastantes años, cuenta con personajes diferenciados, con ropa y complementos variados, con edificios con detalles en cuanto a la textura y con paisajes y animales de lo más realistas. Por su parte, la versión para Game Boy Color se caracteriza por sus intensos colores, que dan más alegría al título e incluso un realismo en las caras.

Por todo ello, Lucky Luke puede considerarse uno de los juegos más completos de Game Boy, incluso para aquéllos que no aprecien, especialmente, las aventuras del Oeste. Además, sus gráficos y controles destacan entre los juegos de la época. Si conseguimos en esta aventura que todos los malos vuelvan a la carcel, podremos dormir tranquilos. Con esta joya de Super 32 en 1 nos depedimos hasta dentro de dos semanas. ¡Nos vemos, talonianos!