Mickey Mouse V

No, no me he equivocado de sección ni se la he robado a nuestro compañero Carlos. A partir de ahora, Super 32 en 1 se ha unido a Retromanía, convirtiéndola en una sola sección. Hace unos días nos dimos cuenta de que ambas secciones eran tremendamente parecidas, así que, ¿que mejor que dejarla únicamente en Retromanía para dar espacios a nuevas secciones? Al igual que ocurría en Super 32 en 1, el lunes de cada dos semanas podremos recordar los mejores clásicos que han significado horas y horas de diversión. Sólo que ahora, Game Boy no será la protagonista absoluta y deberá dejar un hueco a otras consolas.

Empezando con el tema de hoy, quiero presentaros un juego largo, entretenido e ingenioso: Mickey Mouse V, también llamado Mickey Mouse: Magic Wands! o Mickey Mouse V: La Varita Mágica. Y sí, es un juego de Game Boy (tranquilos, no todo será de Game Boy, pero antes de la idea del cambio de sección tenía preparados algunos jueguecillos que merecían la pena ser recordados). Este juego, en blanco y negro, llegó a Europa y a América en el año 1998, cinco años después que a tierras niponas. ¿Y qué había que hacer en él? Muy sencillo: Mickey tendría que rescatar a sus amigos, que estaban prisioneros en un castillo encantado.

Mickey Mouse V

Durante un bonito día, Mickey y su pandilla deciden ir a dar un paseo por el bosque. Sin embargo, pronto se perdieron, distraídos por la belleza de la naturaleza.

      – ¡Goofy! ¿Ves ese tenebroso castillo de ahí? – preguntó Minnie.
      – Ahí es donde vive el mago. He oído que el castillo está repleto de trucos y de trampas, así que no nos acerquemos demasiado. – contestó Goofy.
      – Ohhh. ¡Yo me he enterado de que hay un malvado mago con varitas mágicas con las que puede hacer hielo, fuego y otras magias! – exclamó Donald.
         – Deberíamos alejarnos de aquí. Estoy asustada… – añadió Minnie.

De repente, antes de que ninguno pudiese articular nada más, una enorme sombra apareció a su lado.

         – ¡Vuestras risas y bromas han perturbado mi placentero sueño! – exclamó el malvado mago.

Sin que nadie tuviese tiempo a reaccionar, un enorme agujero se abrió en el suelo y los amigos de Mickey cayeron en él.

      – Y ni se te ocurra rescatarles. – continuó el malvado mago – He atrapado a cada uno de ellos en un puzle que tú no serás capaz de resolver. Así que vete de aquí o te atraparé a ti también.
    – ¡No os preocupéis! ¡Yo os rescataré, chicos! – gritó Mickey con todas sus fuerzas.

Así es como el valiente ratoncillo se introdujo en el castillo repleto de ladrillos, en el que debía encontrar muchísimas piezas de puzle para resolver todos los rompecabezas que aguardaba el castillo. Por suerte, él también contaba con una varita mágica, con la que podría encontrar las piezas y, más adelante, dominarla hasta tal punto de crear bloques de hielo o de romper bloques. El camino iba a ser muy largo, ya que Mickey Mouse V consta de nada más y nada menos que 40 niveles.

Mickey Mouse V

En cada uno de ellos, nuestro protagonista debía encontrar las piezas necesarias para formar un puzle de cuatro o de seis piezas o incluso dos puzles dentro de un mismo nivel. Al conseguirlas, pasa al siguiente escenario y consigue un password para evitar así que tenga que empezar desde el principio. En cada uno de ellos, además de piezas, encontramos manzanas, para disparar a los enemigos, llaves, para abrir algunas puertas, tartas que dan vidas extra, cajas de música, para hacer que los enemigos se paren durante un tiempo y piruletas, que nos dan seis estrellas de vida. Y es que, cuando los enemigos acaben con estas seis estrellas, el pobre Mickey Mouse habrá muerto (bueno, no muere, sólo se da un pequeño golpe imaginario y resucita después).

Entre los enemigos que nos persiguen se encuentran momias, sapos, murciélagos, brujas, criaturas redondas, esqueletos o serpientes. En cuanto uno de ellos nos toque, habremos perdido una estrella. Suerte que existen las manzanas para dispararles, porque nuestro Mickey no es que se caracterice precisamente por su agilidad. Con el botón B puede usar la varita, con el botón A saltar, con la cruceta moverse y con el Start seleccionar los objetos que quiere utilizar. Al mantener pulsado el botón B, la varita realiza conjuros especiales que hayamos aprendido de antemano, como hacer bloques de hielo o romper bloques de piedra. Eso sí, nada de saltar o de moverse mientras usa la varita. Nuestro lento ratontillo no ha aprendido a hacer dos cosas al mismo tiempo y, además, cuando decide lanzarse al vacío pueden pasar siglos hasta que cae, razón por la cual algunos niveles se pueden hacer algo largos o los enemigos nos pueden alcanzar sin problemas.

Mickey Mouse V

Respecto a los escenarios, además de ladrillos (y muchos), encontramos cascadas, escaleras, agua (que no le gusta nada al protagonista), barras para subir por ellas, cual bombero, ascensores, ladrillos que se deshacen, ladrillos con flechas que funcionan a modo de cintas mecánicas y ladrillos que pueden teletransportarle a otro lugar del escenario. Aunque muchos de estos mundos son enormemente parecidos entre sí, en más de uno nos atragantaremos, puesto que no encontraremos la pieza que falta o porque algunos rincones se encuentran bloqueados por obstáculos. Por eso, si lo jugáis en simuladores, es recomendable mucha paciencia, sobretodo en los últimos escenarios.

Además, como en todo juego de plataformas clásico que se precie, debemos luchar contra los jefes finales. Un fantasma, una hoguera con pequeñas llamas, un monstruo peludo, una bruja con su escoba o el mismo mago serán los encargados de dar más variedad al juego y de marcar cambios en los escenarios. No resulta muy difícil acabar con ellos, pero alguno que otro resultará algo complicado.

Mickey Mouse V

Con todo esto, Mickey Mouse V es un juego de puzles y plataformas muy bueno estéticamente, que entretiene, hace pensar y que obliga a realizar estrategias inteligentes para conseguir todas las piezas de puzle (y todo con un simpática musiquilla de fondo). Si jugamos por primera vez, probablemente lleve más de tres horas completarlo, lo mismo que si hace años que no lo tocamos, por lo que es relativamente largo al compararlo con los del mismo género de la época.

¿Lo mejor? Los bonitos puzles con personajes que nos traerán muy buenos recuerdos y los passwords, que nos permitirán seguir por donde nos quedamos, puesto que puede resultar pesado jugarlo todo seguido y que, por cierto, formarán palabras en inglés de lo más inesperadas. Qué añoranza de cuando Mickey Mouse no iba dirigido sólo a los niños pequeños…

¿Lo peor? Sin duda la lentitud del protagonista y la torpeza en los movimientos debido a la poca libertad de los controles. Y el texto, para los que os vendiesen la versión en japonés, como a una servidora. Aunque no requiere del idioma para su manejo, siempre está bien contar con un contexto que nos explique por qué estamos donde estamos. Aún así, merece la pena ser probado por aquéllos que no lo hiciéseis en su momento.

Hablando de vender… ¿Por qué este juego me venía dentro de una caja de Mickey’s Dangerous Chase, con una etiqueta con este nombre perfectamente pegada en el cartucho? Y lo más importante, ¿por qué siempre me timaban con los juegos de Game Boy de esta manera? Aunque en este caso, sí que salí ganando…  ¡Hasta dentro de dos semanas, talonianos!