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Finalizamos este mes de diciembre, y el 2013, con una nueva obra hentai que promete darnos buenos momentos en estas frías y solitarias noches de ciclogénesis explosiva. Y es que en estos días que no apetece salir de casa podemos encontrar la ocasión perfecta para poner el cuerpo a tono con una de esas producciones que, a pesar de que tienen un nivel de animación bastante cuestionable, pueden provocar todo tipo de reacciones. Por ello, el último manganálisis del año de Tallon4 está dedicado a la serie Maple Colors.

Historia

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Yoshijirou Saku es un joven rebelde que ha sido transferido a la Academia Kouka, la cual es conocida por su club de teatro. Allí, al joven se le asigna la clase 2-B, un lugar al que van a parar todos aquellos alumnos diferentes y, por qué no decirlo, raros. Es en ese lugar donde conoce a Mirai Aoi, una chica con una actitud fuerte ante la vida y que no duda en ayudar a los desfavorecidos cuando lo necesitan. Es por ello que el resto de compañeros le tratan como si fuera la líder del grupo.

Saku, al ver el panorama, no puede evitar sorprenderse y preguntarse cómo ha ido a parar ahí. Además, sin comerlo ni beberlo, no para de discutir por todo con Aoi, quien le lleva la contraria en casi todo. Pero, afortunadamente para él, todas las dudas de Saku sobre la academia se desvanecen en el momento en que todas las chicas guapas y promiscuas del lugar se le acercan con ganas de pasar un buen rato. Y Saku, que en el fondo es un buen chico, es incapaz de decirles que no.

Mientras, el representante del club dramático de la academia, Yukihito Aizen, quien odia profundamente a Aoi, propone una competición entre clases. Quien pierda será expulsado de la institución. ¿Qué ocurrirá?

Maple Colors es una novela visual de temática harem desarrollada por la empresa CrossNet y publicada por Apricot en julio del año 2003 para PC. Ese mismo título fue llevado a PlayStation 2 en un port que fue desarrollado por HuneX en 2005 y que se tituló Maple Colors: Kessen ha Gakuen Matsuri!.

Antes de que saliera al mercado al versión de PS2 de las picantes aventuras de Saku en la Academia Kouka, Maple Colors fue llevado al anime de la mano de los estudios de animación Image House y Studio Soul. Ryou Kanda se encargó de la dirección de unas OVA’s que tuvieron como productor a Taketo Watari y a Yasuyuki Muntou como guionista.

En total, la serie se compone de dos únicas OVA’s de treinta minutos de duración cada una. Lamentablemente, el proyecto no está finalizado, ya que al término del segundo episodio se muestra el típico cartel que reza “Continuará“. Pero esa continuación nunca llegó. Es por ello que el concurso entre clases no tuvo un vencedor. En todo este tiempo no se ha insinuado siquiera que se fuera a retomar el anime.

Conclusión

Maple Colors es una serie que, quitando las tórridas escenas de sexo, puede pasar como un anime de instituto más que cuenta con unos personajes con caracteres y objetivos diferentes y marcados. Desde el macarra Saku hasta la irreverente Aoi, todos y cada uno de ellos tienen un elemento característico que consiguen que el espectador le preste un mínimo de atención.

En el caso de la animación, esta es bastante mejor que otras obras de este género. Tampoco podemos poner pegas al diseño de los personajes, el cual está basado directamente en el del videojuego original y muestra incluso escenas con la típica mecánica de las novelas visuales.

Al ser un anime de temática hentai-harem, la trama no está del todo desarrollada, por lo que no esperéis encontrar grandes diálogos ni momentos épicos que permanezcan en la retina. Únicamente se limita a seguir a Saku en cada zona de la academia donde hay una joven dispuesta a pasar un más que buen rato con él.

Aparte de todo ello, una pega que se le puede achacar es que la obra no esté finalizada, porque en los últimos momentos del segundo episodio se da a entender que la historia no tiene pensado llegar a su fin rápidamente. Así, se nos deja con la miel en los labios, no llegamos a saber qué clase es la ganadora del concurso y no se indica dónde terminará esa tensión sexual no resuelta entre Saku y Aoi. Tampoco se nos muestra si el malvado representante del club dramático es capaz de llevar a cabo su oscuro cometido…

En definitiva, si lo que queréis es pasar una hora entretenida y sin censura, no dudéis en echarle un ojo a Maple Colors. Puede que acabéis tan enganchados que incluso echéis una partida al videojuego original para saber lo que ocurre.

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