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Tan espectacular como hace 14 años

Los amantes de los arcades frenéticos hemos estado un tiempo preocupados por Treasure, y es que este estudio japonés formado por antiguos trabajadores de Konami no ha lanzado ningún juego nuevo desde el genial Sin & Punishment: Star Successor en Wii en 2009. El resto de sus lanzamientos a lo largo de estos años han sido reediciones digitales de sus clásicos en Xbox Live Arcade, así como Gaist Crusher, proyecto encargado por Capcom para Nintendo 3DS y que seguramente jamás cataremos aquí.

Y aunque el título que hoy analizamos no deja de ser una reedición de un juego lanzado en 2001 (que se dice pronto), lo cierto es que queríamos comprobar cómo han pasado los años por Ikaruga, el que para muchos (incluido un servidor) es la obra maestra de este pequeño estudio japonés que nos ha regalado maravillas como Gunstar Heroes y Alien Soldier (Sega Mega Drive), Radiant Silvergun (Sega Saturn), Mischief Makers (Nintendo 64) y las dos entregas de Sin & Punishment (Nintendo 64 y Wii). Los que hayáis catado alguno de estos jeugos ya sabéis ante lo que nos encontramos: arcades de un frenetismo salvaje, con una dificultad extenuante, un apartado visual rompedor, bandas sonoras que se fijan a conciencia en la cabeza, historia confusa o inexistente y una adicción insana que nos instan a seguir jugando a estos clásicos por años que pasen.

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Todas esas virtudes vuelven a ponerse de manifiesto ante los aficionados ante esta reedición para Steam de Ikaruga. Y no importa que el juego haya aparecido durante los años en distintas plataformas (Arcade, Dreamcast, Game Cube, Xbox y Android). Sus virtudes son tantas que merece ser jugado por la mayor cantidad de gente posible sin importar el paso de los años y las plataformas en las que haya aparecido. De esta manera, también se evita uno de los males que azotaba al juego desde hace años: la especulación insana y los precios astronómicos de las versiones de consola, que impedían a muchos disfrutar de esta joya como se merece. Hasta ahora.

¿Pero tan bueno es?

Sí, y más. Y es que Ikaruga toma el clásico concepto de matamarcianos shoot ‘em’ up y lo eleva a una nueva categoría gracias al concepto de polaridad, y es que no solo tenemos que disparar a todo lo que se mueva en pantalla, sino alterar la polaridad de nuestra nave en función de los disparos de los enemigos. Estos nos atacarán con rayos blancos y negros, y nuestra nave podrá cambiar dicha polaridad en estos dos colores en cualquier momento. De esta manera, si nos atacan con un tipo de disparo concreto y tenemos la polaridad opuesta activada, nuestra nave explotará en mil pedazos; pero si tenemos la misma polaridad que el disparo, lo absorberemos y cargaremos en una barra que nos permitirá lanzar ataques muy poderosos. Y para rizar el rizo, apenas haremos daño a los enemigos que tengan la misma polaridad que nosotros en ese momento, por lo que deberemos estar cambiando constantemente la nave, en un baile sin fin. ¿Invulnerabilidad o potencia de fuego? Vosotros decidís.

Semejante simpleza de concepto genera una jugabilidad endiablada en la que estaremos cambiando constantemente la polaridad, esquivando disparos, recibiéndolos y lanzando ataques especiales, algo que practicaremos durante los primeros compases del primer nivel, puesto que el juego no deja lugar para las concesiones y nos exigirá lo mejor de nosotros, teniendo que cambiar el color de la nave de forma constante y estar todo el tiempo disparando y moviéndonos. No hay respiro alguno para el jugador y la acción es embriagadora.

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Y si ya de por sí los enemigos y obstáculos que encontraremos durante los cinco niveles del juego os resultarán extenuantes, esperad a conocer los mastodónticos jefes finales que nos harán la vida imposible y causarán ataques epilépticos a más de uno con su festival de rayos constante y sus mortales mecánicas. No en vano, siempre que aparece una lista con los juegos más difíciles de todos los tiempos, ahí está Ikaruga para demostrar que es un auténtica patada en la entrepierna que pondrá nuestros nervios a flor de piel.

Como todo buen arcade que se precie, Ikaruga es un juego corto, por lo que superar el juego de un tirón nos llevará menos de una hora. ¿Nos encontramos entonces ante un juego con un nivel de vida paupérrimo? ¡Nada más lejos de la realidad! Y es que como ya mencioné líneas atrás, el nivel de adicción que causa Ikaruga es tremendaente insano. Un servidor lleva años jugando a la versión de Dreamcast, y sigue casi tan enganchado como desde el primer día. Ese es uno de esos juegos que, al igual que otros clásicos arcade como Metal Slug, se disfruta volviendo una y otra vez, batiendo nuestras marcas, y para ello, esta reedición nos permite personalizar la dificultad a nuestro gusto, modificando el número de créditos y vidas, algo que no estaba en las anteriores versiones para consola.

La reedición HD le ha sentado de maravilla al juego, y aunque en algunos modelos se nota el paso de los años, sigue contando con ese apartado visual tan elegante del que ha hecho gala desde siempre. El apartado sonoro se mantiene intacto y el control de la nave se maneja a la perfección tanto con el teclado como con mando. Los únicos peros que le podemos achacar al juego son la ausencia de modo online (sí que cuenta con cooperativo local), pero si tenemos en cuenta que el multijugador online de la versión de Xbox 360 era terriblemente malo (con unas caídas de conexión tremendas), casi ni se echa en falta. Algo que no ocurre con el excelente tutorial de Game Cube, que nos servía como calentamiento de cara al auténtico desafío, y que aquí ha desaparecido inexplicablemente. Para compensar estas carencias se ha introducido el modo Double Play, el cual solo recomendamos a los más masocas del lugar. ¿El motivo? Un solo jugador controla a dos naves mientras el número de enemigos y su peligrosidad aumenta considerablemente. Este atentado contra la cordura viene dado por el hecho de que algunos enfermos jugadores han logrado completar la recreativa original jugando con dos naves al mismo tiempo, y Treasure, consciente de esto, ha querido burlarse de ellos homenajearles con este modo solo apto para auténticos locos.

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Conclusión

No hacerse con Ikaruga gracias a la oportunidad que nos ofrece Steam es de juzgado de guardia. Por muchos años que hayan pasado sigue siendo casi con toda seguridad, el mejor arcade de naves que encontraréis ahora mismo, un género que ahora mismo palidece en Occidente (salvo excepciones como el excelente Resogun para Playstation Network), por lo que siempre son de agradecer propuestas de este tipo. Aquellos que ya lo tengáis en consolas, absteneos de haceros con esta versión, porque salvo esa locura que es el Double Play, no encontraréis, nada nuevo. En cambio, a aquellos que no conozcáis la joya de la corona de Treasure solo tengo una cosa que deciros: Os envidio muchísimo. Si os decidís a darle una oportunidad, descubriréis por primera vez un juego exigente y duro, pero tremendamente divertido y precioso. Un canto a la jugabilidad directa y sin concesiones.

Lo mejor

  • La obra maestra de Treasure por fin llega a PC.
  • Arcade de la vieja escuela que encandilará a nostálgicos y masocas. Diversión y acción sin tregua, y dificultad de vértigo.
  • Gráfica y sonoramente sigue siendo un encanto para los sentidos.
  • Al precio de 9,99 euros cualquiera puede acercarse a esta maravilla sin tener que empeñar un riñón.

Lo peor

  • Pocas novedades para aquellos que ya tengan el juego.
  • La ausencia de modo online y el socorrido tutorial de Game Cube.

Nota-Talion-9