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Un regreso inesperado

Como bien recordaréis nuestros lectores más fieles, el segundo Especial Retromanía que dedicamos al personaje de Strider Hiryu terminaba de una forma un tanto agridulce: El personaje había quedado relegado a los grandes crossovers de Capcom, y desde 1999 carecía de juego propio, una afrenta a todas luces para los fans de los juegos de plataformas y acción de la vieja escuela. Durante todo este tiempo nos hemos tenido que conformar con imitadores que han tratado de seguir la estela de Hiryu, como el fallido Moon Driver, así como rejugar una y otra vez los juegos originales. Pero para sorpresa de todos, el verano pasado Capcom nos dejó a todos con el culo torcido al anunciar un nuevo juego protagonizado por este ninja futurista.

Y es que hay que reconocer que nadie se esperaba una nueva entrega de Strider de la mano de la Capcom actual, que ha hecho de los DLC, así como de la prostitución y muerte de franquicias míticas, su santo y seña durante los últimos años. Muchos nos llevamos las manos a la cabeza por partida doble debido al hecho de que el estudio encargado de realizar el juego sería Double Helix Games, famosa por juegos de una calidad paupérrima (son los responsables de «joyas» como Green Lantern: Rise of the Manhunters y The Matrix: Path of Neo).

Pero gracias al nuevo Killer Instinct (jugablemente es una delicia, pese a las polémicas políticas de Microsoft) y al juego que hoy reseñamos, estos californianos nos han dado a todos un ¡zas en toda la boca!, demostrando que si cuentan con los recursos y la libertad adecuada, pueden desarrollar juegos capaces de encandilar a crítica y público.

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En el caso de Strider, se ha optado por realizar un reinicio completo a la franquicia, aunque no nos equivoquemos, la segunda parte también podría considerarse un remake del original, puesto que el argumento de cada juego es siempre el mismo: Un dictador y brujo de origen desconocido, el Gran Maestro Meio, gobierna un mundo de estética neo-soviética con puño de hierro. Nadie osa oponerse a él salvo el grupo de asesinos conocidos como Striders, quienes deciden enviar a su recluta más joven, Hiryu, para acabar con este reinado de terror. Hasta aquí nada nuevo bajo el sol.

Y ciertamente, si somos grandes conocedores de la franquicia sabremos que este nuevo Strider es una combinación de las dos recreativas originales y de la versión para NES, que eliminaba el componente arcade en pos de la exploración a lo Metroid. Por lo tanto, la mejor forma de definir al trabajo de Double Helix Games es el siguiente: «metroidvania» con altas dosis de acción y un ligero toque de plataformas. Todo ello mediante unos controles de lo más sencillos y con todo el frenetismo de los hack ‘n’ slash nipones. Si con esto ya habéis comenzado a babear, poco más tengo que contar.

Durante las 10-15 horas que tardaremos en completar el juego, controlaremos a Hiryu por la extensa Kazakh City, capital del Imperio de Meio, eliminando hordas de soldados, engendros mecánicos, aberraciones mutantes y superando todo tipo de obstáculos. Como es de esperar, en un principio no todas las zonas disponibles estarán disponibles, sino que tendremos que desplazarnos de un lugar a otro en función de las habilidades y poderes que tengamos en ese momento (doble salto, invocación de robots, mejoras para la espada Cypher, etc). Afortunadamente contamos con la rapidez de movimientos de Hiryu y los clásicos teletransportadores para movernos por Kazakh City.

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Pero no creáis que todo va a ser explorar, saltar y trepar. El número de enemigos a eliminar es abrumador, y su regeneración es constante, por lo que estaremos continuamente dando espadazos, esquivando, lanzando kunais y empleando habilidades especiales, las cuales, sinceramente, facilitan demasiado el juego. De hecho, os recomendaría que comenzárais el juego directamente en su dificultad más alta, puesto que si conocéis las entregas anteriores (o si simplemente tenéis un mínimo de maña con juegos en 2D), la destrucción del Gran Maestro y sus secuaces será pan comido.

Este es uno de los puntos flojos de Strider, aunque puede ser subsanado fácilmente con el citado aumento de dificultad. Lo que tampoco nos ha gustado demasiado es la repetición constante de enemigos y escenarios. Respecto a los primeros, no sabemos si es porque se ha querido mantener un fiel reflejo de los juegos retro, en el que la diferenciación de los enemigos se debía únicamente a cambios en la paleta de color de los mismos, a vagancia o a falta de recursos, pero la variedad brilla por su ausencia, dando lugar a oponentes genéricos y sin gracia. Afortunadamente, los combates contra los jefes finales son harina de otro costal. El mono robot Mecha Pon, las hermanas Pooh, la serpiente Uroboros, el mercenario Solo, el Gran Maestro… los grandes enemigos de Strider regresan con fuerza y totalmente actualizados, dispuestos a hacernos morder el polvo en combates memorables que ayudan a aliviar lo anodinos que son sus esbirros.

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Algo similar ocurre con los escenarios. Al trasncurrir toda la acción en Kazakh City, la ambientación es muy industrial, nevada y nocturna, y salvo dos o tres zonas concretas, parecerá que estamos dando vueltas por las mismas localizaciones, algo que no ocurría en los anteriores juegos, donde cada nivel gozaba de una ambientación única.

En lo referido al apartado técnico, el juego se sitúa en las llamadas 2,5D, con modelados tridimensionales grandes y detalladados, pero que interactuan de forma bidimensional, respetando el legado de los juegos anteriores. Apenas hay diferencias entre las versiones para consola, salvo por una ligera carga mayor de texturas en Playstation 4 y Xbox One, las cuales apenas notaréis a no ser que seáis puristas de los gráficos. La versión de PC es a este respecto la que sale mejor parada, puesto que permite todo tipo de modificaciones gráficas y funciona perfectamente en una alta gama de sistemas.

El apartado sonoro está compuesto por melodías de corte electrónico y revisiones de las melodías clásicas de Strider, siendo estas últimas las que harán tilín en el corazón de los nostálgicos, y que se escucharán en los mejores momentos de la aventura. Como era de esperar, las voces se encuentran en inglés, pero cuentan con subtítulos a nuestro idioma, por lo que no hay problema para seguir la escasa trama del juego.

Pero no creáis que eso es todo lo que tiene que ofrecernos Hiryu en su regreso. Junto con la historia principal contamos con dos modos de juego extra: Survival y Beacon Mode. En el primero debemos superar hordas de enemigos y en el segundo alcanzar una serie de balizas repletas de enemigos y obstáculos en el menor tiempo posible, y pese a su simpleza, nos mantendrán ocupados durante largo rato, tratando de desbloquear trajes especiales inspirados en otras franquicias clásicas de Capcom, como Mega Man, Rival Schools o Darkstalkers.

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Conclusión

Strider regresa con fuerza en un título que demuestra lo siguiente: Entre tanto detritus, Capcom aún sabe hacer las cosas bien cuando se lo propone, y en lugar de violar nuestros recuerdos lanzando un juego mediocre que hunda la memoria de un personaje querido por muchos, ha conseguido, gracias a la labor de Double Helix Games, revitalizar una franquicia poco más de muerta y ofrecer un producto que satisfará tanto a los amantes de lo retro como a las nuevas generaciones.

Es largo, viene cargado de extras y cuenta con un precio irrisorio: 14,99 euros en todas sus versiones (y solo en formato descargable). Es cierto que no es perfecto y cuenta con algunos detalles que, de haberse pulido un poco más, habrían dado lugar a un auténtico imprescindible, pero sinceramente, tras tantos años sin saber nada de Hiryu, la compañía de Osaka ha superado todas nuestras expectativas. Ahora no hay más que seguir por el mismo camino. Larga vida a Strider Hiryu, talonianos.

Lo mejor

  • Strider regresa en un juego que hace honor a su nombre y encandilará a todo tipo de jugadores.
  • Evolución natural de la franquicia, uniendo el frenetismo arcade con la exploración de un buen «metroidvania».
  • Apartado gráfico y sonoro que sacará más de una lágrima a los nostálgicos.
  • Largo, rejugable, sin DLC y a un precio apetecible: 14,99 euros.
  • Los enfrentamientos contra los jefes finales son sin duda los mejores momentos del juego…

Lo peor

  • … mientras que el resto de enemigos son bastante olvidables.
  • Poca variedad de escenarios.
  • Para exprimir plenamente el juego es necesario jugarlo en su dificultad más alta.

Nota-Talion-8

*El análisis se ha realizado en base a la versión de PC.