El ojo de talion

De cara a la entrega semanal de El Ojo de Talión, había pensado en centrarme Capcom y sus ruín política de DLC, revisiones de juegos de lucha y demás, pero al poco de empezar a darle vueltas al tema, llegué a la conclusión de que estas viles maniobras no son realizadas solo por la compañía de Osaka, sino que se ha extendido por la gran mayoría de estudios y distribuidoras cual corrupción en el panorama de la política española.

Y es que, si bien con el auge de Internet en las videoconsolas hemos instaurado la masificación de videojuegos online de una forma que hasta hace poco solo era posible en PC, la otra cara de la moneda viene dada por la habitual práctica de vender «nuevo» contenido para el juego de turno. En cierto modo, nada de esto es nuevo, puesto que desde hace años, los usuarios de PC han disfrutado de expansiones de sus juegos más exitosos: Diablo II, Age of Empires, Starcraft, Command & Conquer, Half Life... Y todas ellas de una calidad excelsa, mejorando aún más el producto original.

Sin embargo, ese contenido adicional veía la luz como mínimo un año después de que el título de marras viera la luz, recogiendo el feedback de los aficionados y añadiendo toneladas de contenido (no hay más que recordar las horas de vicio a las campañas de Warcraft III: The Frozen Throne, por poner un ejemplo). Hasta aquí todo bien, pero… ¿y si las compañías decidieran que en lugar de ofrecer ese amplio contenido a precio reducido, lo más beneficioso sería ofrecer material ínfimo a precios desorbitados? Bien, pues no lo imaginéis mucho, porque ese es nuestro pan de cada día.

Y no estamos hablando solo de trocear lo que antes eran las expansiones de toda la vida y venderlas por separado a un precio más elevado (como es el caso de los DLC de Valkyria Chronicles), sino de convertir en productos de pago a lo que hasta la generación de los 128 bits habían sido los desbloqueables de toda la vida: trajes alternativos, personajes secretos, misiones extra

Quienes más se han aprovechado de todo esto han sido las editoras de juegos de lucha, con Capcom y Tecmo Koei a la cabeza. La primera no solo nos ha atiborrado a base de revisiones de Street Fighter IV, sino que también ha bloqueado parte del material incluido en el juego, y este solo era desbloqueable previo pago (Ultimate Marvel vs Capcom 3, Resident Evil 5). Por otra parte, Tecmo Koei se ha apuntado tarde a la fiesta de los personajes DLC, pero con Dead or Alive 5 y su revisión Ultimate, la lista de trajes descargables de pago es tan extensa como vergonzosa, y para más cachondeo, sus desarrolladores han dicho que van a seguir incluyendo personajes de pago durante los próximos meses, haciendo que la coletilla «Ultimate» sea cada vez más ridícula.

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Por otra parte, los DLC que eliminan parte de la historia del juego para luego reintroducirla tras pasar por caja es otra constante. Ubisoft abrió la veda con su Assassin’s Creed II, eliminando el antepenúltimo y penúltimo capítulo, pero Capcom (quien si no) fue aún más allá con Asura’s Wrath, eliminando no solo capítulos intermedios, sino incluso hasta el auténtico final del juego; maniobra repetida nuevamente por Ubisoft con ese Prince of Persia en cell shading tan cuco a la vista pero tan pobre en cuestiones de jugabilidad.

Konami es otra compaía que ha anunciado DLC similar, en este caso para el controvertido Castlevania: Lords of Shadow 2: Apenas un mes después del lanzamiento del juego, dentro de poco tendremos disponible una minicampaña adicional protagonizada por Alucard. Aún no sabemos nada su precio y duración, pero teniendo en cuenta antecedentes previos, lo cierto es que seguramente rondará entre los 8-10 euros y contará con una duración paupérrima.

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Afortunadamente no todas las compañías son igual de crápulas y ofrecen lo que todavía se siguen considerando DLC de calidad. Rockstar es la principal abanderada en este sentido, gracias a las geniales ampliaciones de Red Dead Redemption y GTA IV, las cuales son auténticas expansiones en todos los sentidos, autojugables y a un precio a la altura. De lo mismo se puede decir de Bethesda con todo el material relacionado con Fallout 3, Fallout: New Vegas o Skyrim, así como 2K con esa maravilla autojugable que es X-COM: Within o las campañas adicionales de Borderlands 2. ¡Repámpanos, si hasta Nintendo nos ha ofrecido DLC a la altura como New Super Luigi U. o las campañas extra de Fire Emblem: Awakening!

Al igual que la semana pasada en la que hablamos acerca de la controversia de Metal Gear Solid V: Ground Zeroes y las «demos de pago», con todo esto no queremos deciros dónde tenéis que gastaros vuestro dinero, puesto sois libres de hacerlo en lo que queráis, pero sí nos gustaría pediros que tengáis un poco de ojo en lo que compráis, puesto que parte de la culpa de esta vergonzosa práctica radica también en los propios usuarios, quienes compran DLC como si no hubiera un mañana: prueba de ello son los mapas de pago de los Call of Duty o Battlefield de rigor, que nos ofrecen material reciclado en cantidades ínfimas y a precio de oro. Y a nadie le gusta que le timen, ¿verdad?