Regresa la sección más viajera y curiosa de Tallon4: Guía Blanca, esta semana dedicada a descubrir otro maravilloso paraje de Japón.

Tashirojima

Esta semana nuestra Guía Blanca nos lleva hasta la mismísima región de Miyagi, muy cerquita de la zona de Fukushima. En ella existe una isla donde sus peludos y ronroneantes habitantes se dedican a tomar el Sol y saltar de barca en barca en busca del botín de algún pescador despistado, mientras que posan para los fotógrafos y curiosos que se aventuran a viajar hasta la zona. Hablamos de Tashirojima, también conocida como la isla de los gatos.

¿Cómo llegar a la isla de los gatos?

Para llegar a Tashirojima solo tienes una opción, tienes ir a la terminal de férris de Ishinomaki y desde allí coger un transbordador que lleva hasta Tashirojima a través de la línea Ajishima. De cara a los turistas es mejor bajarse en la segunda parada, Nitoda, en vez de en la primera Oodomari, pues es una zona dónde suelen reunirse más gatos para jugar y tomar el sol.

map

Tashirojima , la isla de los gatos

En la actualidad apenas 100 personas pueblan la isla y más del 80% son personas mayores de 65 años. Por lo que respecta a los gatos nadie ha tenido el suficiente valor, ni paciencia para contarlos. ¡Imaginaros hasta qué punto son abundantes en la isla!

Los mininos campan a sus aires por Tashirojima, sabiendo bien que son los amos y señores del lugar. Los turistas, que no les molestan mucho, suelen alimentarles a cambio de que estos posen en algunas fotos, y los habitantes del pueblo les adoran y les cuidan con mucho mimo. ¡Qué más se puede pedir!

enhanced-buzz-wide-28926-1353884824-2

En las últimas añodécadas la isla de Tashirojima ha querido fomentar el turismo y entre otras cosas decoró las casas con figuras gatunas, además el mangaka Shotaro Ishinomari (Cyborg 009, Kamen Rider, Super Sentai) diseñó unos apartamentos con formas felinas para que los turistas pudieran pasar unos días en la isla envueltos de sus esencia gatuna.

6095063-9098271

También existe un santuario dedicado a los gatos (como en el caso del templo Gotokuji en Tokio) que está situado a medio camino entre los dos poblados de la isla: Oodomari y Nitoda. Este templo recibe el nombre de Neko-jinja y cuenta una leyenda que fue construido cuando una roca, arrojada accidentalmente por un pescador cuando ordenaba las redes de pesca, mató a un gato que pasaba accidentalmente por la zona. El hombre estaba tan apenado que lo enterró y le construyó un altar, donde después se levantó el templo en honor a todos los gatos de la isla. Actualmente se dejan ofrendas en forma de piedra, pintadas con motivos felinos para honrar la memoria de los kamis del santuario y de la isla: los gatos.

8141543158_aa93f40d74_b

¿Cómo llego a ser Tashirojima una isla tan felina?

Los gatos desembarcaron por primera vez en Tashirojima en la era Edo, en el período Tokugawa, cuando la isla se vio invadida por una plaga de ratones originada por las granjas de gusanos de seda. Tras la seda, llegó una época en la que Tashirojima era punto de referencia para muchos de los pescadores de la zona, que la utilizaban como punto de descanso. Los gatos, que ya habían encontrado en aquel lugar un hogar dónde vivir con tranquilidad y buenos alimentos gracias a los pescadores locales, se colaban en las posadas en busca de alimento fácil, y algún que otro mimo. Pronto los pescadores aprendieron a interpretar los comportamientos de los felinos respecto al entorno, como vaticinio del tiempo o los cambios de climáticos que estaban por llegar. No tardaron mucho en considerar a estos peludos amiguitos seres que traían la suerte, riqueza y buena fortuna a la isla, de tal forma que los comenzaron a alimentar y a cuidar cómo una parte más de la familia.

TashiroJima-island-cats

Y en cierta forma así ha terminado siendo, pues en 2011, pese a estar muy cerca del epicentro del terremoto, ni los habitantes de Tashirojima, ni la gran colonia de felinos que puebla la isla en la actualidad se vieron apenas afectados por el terremoto, ni la gran ola posterior. Las casas de los vecinos, los apartamentos turísticos de Ishinomari-sensei, el puerto y el reto de infraestructuras no se vieron apenas dañadas.

¿El poder de los felinos les protegió? ¿O fue el kami del gatito del santuario Neko-jinja? Sea como fuere esto nos da una gran lección: siempre debes cuidar y mimar a tu amigo peludo, déjale ser el dueño y rey del hogar. Seguro que tarde o temprano te devuelve el favor 🙂