El clásico de Osamu Tezuka, El Emperador de la Selva, es el protagonista del último manganálisis del mes de mayo. Un mes dedicado a las obras de animales.

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Tras un mes de lo más ajetreado, llegamos al final de mayo con las pilas cargadas y con muchas ganas de acercaros una nueva serie de origen japonés. Siguiendo con la temática que nos ha acompañado durante estas últimas cuatro semanas, cerramos este breve pero intenso ciclo con uno de los animales con más historia y renombre del mundo entero. La evolución natural y salvaje del típico «lindo gatito» que cualquiera querría tener en casa pero cuyo auténtico hogar se encuentra en la sabana africana. Talonianos, con todos vosotros, El Emperador de la Selva, también conocido como Kimba, el León Blanco.

Historia

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Kimba es un cachorro de león que de la noche a la mañana se encuentra solo y perdido. Debido a las malas artes de unos cazadores, este pequeño felino perdió a su padre y, además, vio cómo su madre partía hacía un zoo al otro lado del mundo. Lamentablemente, Kimba es testigo del naufragio del barco en el que navegaba su madre minutos después de saltar él del navío.

Finalmente, el protagonista llega a tierra y conoce de primera mano a los humanos y sus costumbres en una ciudad moderna. Cansado y asustado, Kimba se encamina hacia la selva, lugar que está gobernado por un tirano león de mal carácter. Para detenerle y recuperar su lugar como rey, puesto que su difunto padre fue el anterior jefe de los leones, Kimba tiene que hacer frente a mil y un peligros. ¿Lo conseguirá?

El Emperador de la Selva (Jungle Taitei) es un manga creado por el archiconocido Osamu Tezuka, padre del manga moderno. La obra comenzó a publicarse en la revista Manga Shōnen, propiedad de Gakudosha, en noviembre del año 1950. Al cabo de tres años, en 1953, la historia de este pequeño y valiente león llegó a su fin, siendo recopilada en tres volúmenes.

Anime

A pesar de lo simple que puede resultar esta historia hoy en día, en su momento supuso un antes y un después en el arte del cómic japonés. Por ello, la tentación de llevar las aventuras de Kimba a la pequeña pantalla ganaron a las críticas que surgieron sobre la viabilidad y éxito de dicha empresa. Así, los estudios Mushi Productions y Tezuka Productions, ayudados por el director Eiichi Yamamoto, se pusieron manos a la obra para crear la adaptación animada de esta obra. El primer episodio se emitió en Fuji TV en octubre de 1965, más de doce años después de la conclusión del manga. Esto se debió a los problemas nacidos durante la producción del anime que, en más de una ocasión, estuvo a punto de ser cancelado por falta de recursos.

Finalmente, el proyecto llegó a buen puerto, contando con un total de cincuenta y dos episodios. El último de los capítulos se pudo ver en televisión en septiembre de 1966.

El mismo año en que la serie llegó a su fin se estrenó la película de animación que estuvo producida por el mismo equipo que la serie de televisión. Eiichi Yamamoto volvió a ponerse al frente de la dirección.

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Tiempo después, en 1989, Kimba volvió a la pequeña pantalla con una nueva serie titulada Las nuevas aventuras de Kimba, el león blanco. Dirigida por Takashi Ui y producida por Tezuka Productions, la obra se compone de otros cincuenta y dos episodios. El último se vio a finales de 1990.

La última aparición de Kimba fue a través de una película, Jungle Taitei – Yūki ga Mirai o Kaeru, que estuvo dirigida por Gorō Taniguchi (Planetes) y animada por Tezuka Productions.

En el caso de nuestro país, el anime de los sesenta fue emitido en el año 1968 convirtiéndose en todo un referente para los niños de la época.

Conclusión

El Emperador de la Selva es una obra que está dentro del selecto grupo de «clásicos del manganime». Por ello, el manga es de obligada lectura y el anime también debe ser visto al menos una vez para poder observar en primera persona todas las maravillas que Tezuka era capaz de crear.

El manga posee una calidad inigualable y ese toque mágico de los mangas de la época consiguen que sea aún mejor. Osamu Tezuka supo llevar con maestría esta historia de venganza y superación en la que los valores por la naturaleza están a la orden del día. Y es que, dejando aparte la trama principal, El Emperador de la Selva es una oda a la naturaleza desde el principio hasta el final.

En cuanto al anime, a pesar de todos los contratiempos sufridos, la historia sigue siendo tierna y amable, al igual que en el manga. Además, ver a Kimba y al resto de personajes en movimiento le da un plus de calidad al anime.

Si quieres descubrir una de las series más recordadas de Tezuka (con permiso de La Princesa Caballero, Metrópolis, etc.) no dudes en echarle un vistazo a esta historia que os mostrará el verdadero significado de la amistad y el valor. ¿Te unes a Kimba en su aventura?

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