Hoy en la Guía Negra, vamos a hacer un viaje, no solo geográfico, también temporal, hasta el antiguo barrio de Akasaka, en Tokyo.

Nopperabo de Akasaka

El mundo es un constante ir y venir de pequeños cambios. En la actualidad muchas situaciones o personajes del mundo sobrenatural, aquellos que hace apenas 100 años causaban infartos con solo escuchar pronunciar su nombre, actualmente son meras leyendas que producen más curiosidad, incluso simpatía o gracia, que miedo.

Aunque la sociedad japonesa ha evolucionado de forma diferente a la occidental en este tipo de creencias, también es verdad que muchos yôkais ya no trasmiten a las nuevas generaciones el mismo terror que a sus pasadas (padres, abuelos o bisabuelos), ellos tampoco son ajenos a este tipo de cambios. Por ello la Guía negra de esta semana requiere un poco de empatía, con aquellos japoneses que hace un par de siglos vivían en pequeños barrios obreros en los que al ponerse el sol la oscuridad total caía sobre sus cabezas,  y aquellos ruidos que tan normales parecían durante el día, se volvían extraños, ajenos a toda explicación racional. Por la noche, serpenteantes sombras avanzaban entre las casas y los jardines, como extraños seres con intenciones maliciosas ¿Por qué si no debían estar ocultos tras el manto de la oscuridad sin mostrar su rostro?

 

Akasaka ¿Cómo llegar?

Hoy en la Guía Negra, vamos a hacer un viaje, no solo a geográfico, también temporal. Hasta Akasaka, lo que un día fue una ciudad anexa a Tokio y que hoy es un barrio residencial y comercial integrado en la zona de Shibuya. Sin embargo, por mucho que haya cambiado esa zona la leyenda sobre el Nopperabo de Akasaka sigue siendo recordada, con curiosidad entre los más jóvenes, pero con temor por los ancianos que aún recuerdan cómo puede ser de negra la oscuridad de la noche.

Para llegar hasta la cuesta de Akasaka, lugar exacto donde se cuenta que sucedió la leyenda que hoy os contaremos, tenéis que bajaros en la estación de Akasaka-Mitsuke, línea Chiyoda del metro de Tokio, y salir por la salida 7 ó 8, la cuesta de Akasaka, llamada Ki no Kuni Zaka, el camino de Kii, está justo en frente.

Akasaka

 

¿Qué es un Nopperabo?

Aquellos que conozcáis un poco de mitología y folclore japonés sabréis que es el Nopperabo, pues es uno de los yôkais más conocidos.

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 Pero como no todo el mundo tiene porqué saberlo os hacemos una breve descripción para que podáis haceros una idea mejor antes de contaros la leyenda.

Se dice que este peculiar yokai tiene solo una cara en lugar del cuerpo y que de ella salen sus cortas extremidades. La cara es de un aspecto blanquecino y con ojos, nariz y boca desdibujados o borrosos. Este yokai adquiere forma humana y cuando la persona que le acompaña le coge confianza se muestra tal y como es, dándole en ese momento un susto de muerte (literalmente según la leyenda).

imagesOtra variedad del Nopperabo, que es la que se menciona en la leyenda de Akasaka, es la representada con un cuerpo de mujer. Va vestida con un kimono y se aparece en el rincón de un callejón llorando desconsoladamente esperando a que un hombre se le acerque, y cuando uno de ellos lo hace, el yokai se gira mostrando su verdadero rostro (sin ojos ni nariz, tan solo una boca con dientes negros) riendo histéricamente y dando un buen susto al pobre inocente. Suele ser inofensivo más allá del susto.

 

Leyenda del Nopperabo de Akasaka

Se dice que el último hombre que vio al Nopperabo murió apenas en los años sesenta, hace ahora más de 40 años, era un comerciante del barrio de Kyobashi que un día se vio sorprendido por lo imposible.

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Una noche el comerciante estaba en el camino llamado Kii-no-kuni-zaka, la ruta que llevaba hasta Kii. Caminaba rápidamente, pues ya era oscuro hasta que a la altura de un foso vio una muchacha llorando desconsoladamente. Él, temiendo que quisiera quitarse la vida, acudió en su ayuda y al llegar a su altura le dijo:  “¡O-jochu, no llores así!… dime qué tienes, y si puedo ayudarte de alguna forma, estaré feliz de hacerlo.”

Era una joven delgada, vestía elegantemente y su cabello lucia impecablemente peinado hacia atrás, como las damas de buena familia. El mercader le imploró hasta dos veces más que parara su llanto y le ofreció su apoyo en lo que hiciera falta. Entonces, sin parar de llorar ella se levantó lentamente. Una de las mangas de su kimono y la oscuridad de la noche le habían ayudado a tapar su rostro, pero al incorporarse el pobre comerciante pudo ver que esa cara no tenía ojos, ni nariz, ni tampoco boca. Grito fuerte, muy fuerte y comenzó a correr camino arriba y sin mirar atrás, tan fuerte era su miedo. Hasta que llegando al final de la cuesta, dónde vio una tenue luz de una linterna, era un vendedor de soba, que tenía su local al lado del camino. El comerciante buscó ayuda y cobijo en él, intentando explicar lo que le acababa de ocurrir, pero sus palabras apenas eran un tropel de incoherencias.

Vendedor  de soba: “¿Qué pasó? ¿Qué tienes? ¿Quién te lastimó?’ preguntó el vendedor.”

Comerciante de Kyobashi:  “No, nadie. Solo… ¡Aa! ¡Aa! Vi… vi… vi a una mujer cerca del foso… y ella me enseñó… ¡no puedo decirte qué me enseñó!”

Vendedor  de soba: ”Eh, ¿era algo así lo que te enseñó?” preguntó el vendedor, y con un suave movimiento se frotó la cara y le desaparecieron los ojos, la nariz y hasta la boca. Era el  Nopperabo , que le había seguido. De repente la luz se apagó.

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Este es un relato que proviene del libro Kwaidan: Stories and Studies of Strange Things (Historias y estudios de cosas extrañas) de Lafcadio Hearn, uno de las obras referentes sobre el folclore popular de Edo. En la actualidad podemos encontrar esta leyenda reflejada en multitud de mangas y animes, pero… dicen que las leyendas son la realidad deformada con el paso de los años, ¿dónde estará el límite entre ambas en esta historia? ¿Os asustaríais vosotros si en la oscuridad de la noche os encontrarais con un Nopperabo?