Bienvenidos al mundo de lo sobrenatural, de lo extraño y lo misterioso. Es el momento de entrar en este pequeño espacio de Tallon4 en el que nos sumergimos de lleno en el folclore popular japonés. De este mundo siempre regresamos capturando un yôkai diferente, con el fin de llegar a conocer un poco mejor a estos extraños seres. ¿Los llegaremos a conocer todos algún día? Solo el tiempo lo dirá…

Taka-onna

Taka-onna  (たかおんな)

Esta semana viajaremos hasta el periodo Edo, y nos dirigiremos con paso firme y decidido hacia los clubs de alterne, barrios festivos y burdeles de las grandes ciudades, pues ese es el habitad en el que se encuentra el yôkai de esta semana: la Taka-onna.

Se cree que toda Taka-onna fue en algún momento una mujer humana que por su falta de atractivo ahuyentaba a todos los hombres. Ninguno las quería como esposas, y mucho menos para pasar el rato con ellas en los barrios ociosos, muy de moda cuando el periodo Edo alcanzó su máximo esplendor. Poco a poco estas mujeres, carcomidas por los celos y el odio, se transformaban en Taka-onna, convirtiéndose en seres retorcidos y corrompidos que alimentában de la energía sexual de los demás.

SekienTakajo

Según las leyendas de la época, las Taka-onna conservan su apariencia humana de día y es cuando cae la noche que adoptan las cualidades físicas de un yôkai, alargando todo su cuerpo varios metros para asomarse hasta las ventanas de los segundos pisos de los burdeles y observar a sus lascivos ocupantes. Sus actividades se basan casi exclusivamente en asomarse a las ventanas y mirar. Raramente se han registrado avistamientos de la Taka-onna en los cuales este yôkai celoso atacase a los humanos.

Los avistamientos de Taka-onna fueron muy abundantes durante las décadas en que estos barrios vivían una edad dorada y de gran crecimiento, muchas personas aseguraban haber visto como la Taka-onna se asomada al balcón de su habitación, observando “el panorama”. Así que ya sabéis, cuando queráis poneros románticos con vuestras parejas cerrad las ventanas, pasad las cortinas y bajad las persianas, o algún día os podéis encontrar con la Taka-onna observando tras el cristal.

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