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Mortal Kombat había perdido su puesto destacado como saga de lucha a tener en cuenta. Tras una cuarta entrega notable pero que no dejó satisfechos a todos y unos spin-offs a caballo entre lo extraño y lo lamentable (ya os hablaremos de ellos en el futuro), la franquicia principal de Midway languidecía, por lo que Ed Boon tuvo que pensar a conciencia durante años qué estaba mal y como devolver a la serie al estatus que se merecía.

Y no fue hasta 2002 (2003 en Europa) cuando pudimos probar Mortal Kombat Deadly Alliance, quinta entrega numérica de la saga, que esta vez realmente contaba con novedades suficientes para dejar a todos con el culo torcido:  Jugabilidad totalmente en 3D aprovechando las ocho direcciones de tridimensionalidad (con un control semejante al de Soul Calibur), un uso más inteligente de las armas de los personajes (las cuales no eran obligatorias, pero aportaban un plus bastante llamativo), cambios sustanciales en la historia (como la muerte de Liu Kang nada más empezar el juego o la alianza entre los hechiceros Shang Tsung y Quan Chi), un apartado gráfico que explotaba las plataformas en las que vio la luz (Playstation 2, Game Cube y Xbox) y extras, toneladas de extras gracias a La Kripta, un lugar plagado de secretos que se volvería habitual en la franquicia a partir de ese momento.

De esta manera, Mortal Kombat volvió por todo lo alto al terreno de la lucha. En una época en la que Street Fighter y King of Fighters estaban de capa caída y el relevo lo habían tomado Soul Calibur, Tekken y Dead or Alive; el clásico Mortal Kombat Deadly Alliance volvía para plantar cara a los nuevos contendientes del género de la lucha, y vaya si lo consiguió. Todo gracias a las citadas novedades, 21 personajes con caras nuevas y viejos conocidos, y la dosis habitual de gore y casquería.

Game Boy Advance contó hasta con dos versiones del juego, en la que los modelados 2D de toda la vida se combinaban con los 3D tan de moda, en una propuesta interesante pero que palidecía frente a sus hermanos mayores.

Pese a todo, el juego cuenta en su haber con algún que otro fallo, como el hecho de que Midway apresurara el desarrollo del juego, lo que obligó a que algunas ideas se quedaran en el tintero, como algunos Fatalities de escenario que se quedaron por el camino a última hora, pero que el propio juego da la sensación de que pueden ejecutarse.

Sin más dilación os dejamos con el tráiler del juego, en el que la seriedad que dominó los anuncios de la época de los 128 bits también parece haberse apropiado de Mortal Kombat.