Para poder obtener beneficios y continuar la lucha contra el Sida, nueve actrices porno de origen nipón se dejarán tocar los pechos un día entero.

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Occidente se ha unido en una campaña con la que, a base de lanzarse a sí mismos cubos de agua helada, se pretende ayudar en la lucha contra la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) mediante un donativo económico. En Gaza, un periodista cambió el agua por escombros para reivindicar la situación que ha vivido hasta hace escasas horas el pueblo palestino a causa de su guerra abierta con Israel. Y en Japón, como no podía ser de otra manera, también tienen su propia manera de reivindicar aquello que les importa.

Así, un grupo de nueve actrices porno niponas han comunicado que el próximo fin de semana dejarán que sus seguidores (y todo el que esté interesado) toquen sus pechos durante 24 horas. Pero no creáis que esto lo hacen por gusto o morbo, sino todo lo contrario. Esta acción, realizada con el apoyo de la Fundación Japonesa de Prevención contra el Sida y con el lema “Apretuje, done dinero, seamos felices”, se enmarca dentro de la campaña “Stop al sida”, con la que se quieren recaudar donativos que ayuden a combatir esta enfermedad que, a día de hoy, sigue costándole la vida a millones de personas en todo el mundo.

Las nueve participantes han comunicado su ilusión por formar parte de este proyecto y han solicitado a aquellos que quieran colaborar con la causa que sean cuidadosos a la hora de tocarlas. La campaña, que dará comienzo a las 20:00 horas del sábado, será retransmitida e un canal para adultos de la televisión por cable.

Una de las participantes de la campaña, Rina Serina, ha confesado al diario Tokyo Sports que “nunca pensé que mis tetas podrían aportar a la sociedad”. Asimismo, haciéndose eco de las solicitudes de sus compañeras de faena, pedía a los asistentes “que por favor sean delicados”.

Seguro que más de uno está pensando que los japoneses tienen mucha suerte por poder disfrutar de actos tan “liberales” como este. Pero no caigamos en la idea de la “mujer objeto” ni seamos retrógrados. Hay que recordar que esta acción, a  pesar de sus características, la realizan por una buena causa: recaudar dinero con la que seguir investigando para encontrar la cura a una de las enfermedades más populares del siglo XX. De salir bien, ya se plantea la posibilidad de que esta iniciativa pueda ser exportada a otros países. Porque, en Japón, tocar no está de más si es por un fin solidario.

Fuente: Estrella Digital