Puede que muchos de vosotros no hayáis oído hablar nunca de Sadako Sasaki, una niña pequeña que convirtió la leyenda de las 1000 grullas en un símbolo de la lucha por la paz.

Sadako Sasaki

«Si haces 1000 grullas de papel se te concederá un deseo, si lo pides con el corazón»

Sadako Sasaki (佐々木 禎子) era una niña que tenía dos años cuando la bomba atómica «Little Boy» explotó sobre Hiroshima, sembrando la destrucción y el caos. Sadako se encontraba en su casa cuando sucedió, situada a tan solo 1,5km de la explosión, pero logró sobrevivir. Cuando cumplió los 12 años le diagnosticaron leucemia como efecto secundario de la radiación a la que fue expuesta siendo un bebé.

sadako_sasakiUn día, cuando estaba ya en el hospital intentándose recuperar su amiga Chizuko le explicó la leyenda de las 1000 grullas «Si haces 1000 grullas de papel se te concederá un deseo» le dijo, y a continuación le enseñó ha doblar el papel para que se convirtiera en el pájaro de la suerte. Esa primera grulla se la regaló Chizuko y era de un tono dorado muy bonito. Sadako se puso muy contenta ¡Quería volver a correr, le encantaba! Así que aferrándose a la leyenda comenzó, esa misma tarde, a hacer origamis con todo aquello que se le ofrecía. De hecho el primero lo creó a partir de su propia etiqueta hospitalaria.

A la mañana siguiente Sadako ya había creado una docena de grullas de papel. Orgullosa de su trabajo se las enseñó a su compañero, con el cual ya hacía unos meses que compartía habitación en el hospital, «dicen que si haces 1000 se te concede un deseo, yo voy a pedir volver a correr, ¿por que no las hacemos juntos? Puedes pedir curarte». El niño movió la cabeza negativamente, «se que voy a morir esta noche» le dijo casi en un susurro. Esa misma madrugada se llevaron el cuerpo ya sin vida del pequeño, víctima también de leucemia.

Sadako continuó con su empeño. Las enfermeras le traían papeles para que pudiera seguir doblando grullas y estas colgaban por toda la habitación formando un bonito mosaico de colores. Pero el deseo de Sadako había cambiado con la muerte de su amigo «¿Cuantos niños enfermos por la guerra había en Hiroshima?», pensaba «¿Y en el mundo?» Así que Sadako puso todo su empeño en doblar esas 1000 grullas para que todos los niños enfermos por las guerras se curaran y hubiera paz en el mundo. Pero Sadako no pudo llegar a formular el desea, pues solo llegó a doblar 644 grullas antes de morir en la cama del hospital, el 25 de octubre de 1955.

Tras la muerte de Sadako sus compañeros del colegio continuaron con la misión que había comenzado y doblaron las 356 grullas que faltaban para que el deseo de la niña se cumpliera.

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Actualmente Sadako Sasaki y sus 1000 grullas se han convertido en un símbolo de paz. Se le levantó una estatua en Hiroshima, en cuya inscripción podemos leer «Este es nuestro grito, esta es nuestra plegaria: paz en el mundo». Las grullas que dobló Sadako se conservan y se exhiben en el Museo de la Paz de la ciudad. Cada año por estas fechas en las que se recuerda el bombardeo de Hiroshima y Nagasaki, llegan hasta Hiroshima millones de grullas desde todos los rincones del planeta y los niños y niñas de la ciudad las cuelgan del monumento a Sadako para transmitir su mensaje a todo el mundo.

Os dejamos con un bonito y triste vídeo de la historia de Sadako, por si aún no habéis terminado con todos los clinex de casa (yo si lo he hecho mientras escribía).

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