Una semana nos sumergimos en el mundo sobrenatural del folclore japonés para descubrir un nuevo yôkai ¿Nos acompañas en esta nueva aventura?

Sakabashira

Llega una semana más a Tallon4El Yôkai de la semana”, nuestro pequeño rincón dedicado al curioso mundo de los yôkais, en el cual entrega a entrega vamos descubriendo una nueva clase de extraño ser. Los yôkais son criaturas que poseen atributos sobrenaturales pero viven en el mundo de los humanos, casi siempre, para hacerles la vida un poco más molesta. Esta semana descubriremos el causante de que la casa cruja por las noches y que pequeñas sacudidas nos despierten de madrugada. El ser que las provoca no es otro que el Saka-Bashira.

El Saka-Bashira no es otra cosa que el espíritu enfurecido y molesto de las hojas de los árboles que se utilizaron para construir los pilares de las casas. En las construcciones tradicionales japonesas las partes centrales de las viviendas las sostenían uno o más pilares, dependiendo del tamaño, confeccionados a partir del tronco de un árbol. Según dice la tradición cuando uno de esos pilares se coloca en posición contraria a la que tenía el árbol en vida (raíces arriba y copa del árbol en el suelo) los Saka-Bashira se enfadan y salen por las noches para hacer maldades y traer la desgracia a los propietarios de esa casa.

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Se dice que los Saka-Bashira son los causantes de los crujidos de la madera que siempre se escuchan por las noches, también gimen e imitan el sonido del traqueteo de las vigas de madera. Pueden incluso hablar, susurrando frases molestas en la oscuridad de la noche como “¡me duele el cuello!”. Otras veces hacen temblar las casas y se manifiestan como yanari (un tipo de duendes) para romper cosas alrededor de la obra.

Sin embargo esta creencia choca frontalmente con otra, como a veces pasa en el mundo de las leyendas. Esta segunda historia dice que “desde el momento en que una casa se completa, comienza ya a desmoronarse”, por ello muchas veces se pone un pilar al revés en el momento de su construcción, para engañar a la mala suerte de la casa, como si de algún modo esa construcción al tener algo fuera de lo normal no estuviera finalizada del todo. Construcciones tan famosas como el santuario de Tosho-gu de Nikko o el Palacio Imperial de Tokyo fueron alzados con un pilar al revés por ese mismo motivo. De hecho, esta tradición ya existía en la era Edo, cuando al construir una casa se “olvidaba” de poner las últimas 3 tejas por la misma razón.

Sin embargo parece que el Saka-Bashira no hace mucho caso de esa superstición pues, según cuentan las malas lenguas, aquellas familias que habitan una casa embrujada por estos yôkais encontrarán la ruina y pueden llegar a perder todas sus posesiones.

Pues qué queréis que os diga talonianos, yo llego a dos posibles conclusiones: o en España todas las casas están embrujadas por los Saka-Bashira o estos curiosos yôkais han evolucionado hasta convertirse en banqueros, porque arruinados estamos todos.

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