En el especial anterior nos quedamos en el punto más alto del Montesan, descansando para emprender el descenso, un camino menos cansado, pero que también tiene sus dificultades.

Ascenso al Fujisan

El descenso

El camino que se suele utilizar por la mayoría de excursionistas para ascender y para descender no es el mismo. La ruta de ascenso es más directo, recto y serpentea sutilmente entre las grandes rocas de esa parte de la ladera, haciendo que en más de una ocasión del montañismo se pase casi a la escalada. El camino de bajada, contrariamente, es zigzagueante, las lazadas son mucho más grandes y el camino es amplio como una pista de montaña.  Ambos bajan mas o menos en paralelo, y aunque a veces no nos percatemos siempre veremos uno de ellos desde el otro, hasta que finalmente se unan en la sexta estación, a partir de la cual ya se emprende una marcha conjunta hasta la quinta, dónde espera el bus que nos llevará de regreso a la realidad.

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Parece fácil, ¿verdad? Hace bajada, el camino es amplio y más despejado. De hecho, nos parecerá fácil las primeras lazadas, pero no os confiéis. Después de varias decenas de zigzags, con metros y metros de pequeñas rocas volcánicas bajo tus pies, las rodillas fallan, los resbalones en una pendiente tan pronunciada son constantes y las caídas, (raro es quién no haya aterrizado con el culo en al menos una ocasión) terminan de agotar tu cuerpo, ya fatigado de la subida.

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Tenemos que tener especial cuidado en evitar cualquier caída. Los cordones de nuestras botas o un pantalón holgado puede hacernos tropezar, por lo que han de ir por dentro de nuestro calzado, ya que si caemos de cara, no solo podemos rodar unos metros cuesta abajo, también hacernos mucho daño en nuestra piel con las porosas, rugosas y afiladas piedras volcánicas, gravilla acumulada en las faldas del Fuji de las pasadas erupciones.

No obstante la bajada es mucho más animada, casi todas las personas con las que os encontraréis por el camino han hecho cima y la euforia (y el exceso de oxígeno del que vuelven a disfrutar nuestros pulmones) hacen que el comportamiento introvertido y serio de los japoneses quede atrás y las risas y el buen humor, con conocidos y desconocidos, sea la tónica general durante el descenso.

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Existe un único punto en el camino de bajada dónde tenéis que estar atentos de no equivocaros; en cierto momento antes de llegar a la sexta estación existe una bifurcación, muy bien señalizada, por lo que solo se ha de estar un poco atento. Si os equivocáis bajaréis hasta la cuarta estación y después tendréis que subir de nuevo para llegar a la quinta. Si escogéis “sabiamente” llegaréis a la sexta estación en pocos minutos, donde ya se juntarán el camino de subida y de bajada.

 

La experiencia

Como experiencia subir al punto más alto y venerado de Japón no tiene precio (pese a que en realidad te dejas un buen pico en la excursión). Los montañeros con más experiencia dicen que es un destino muy masificado y que poco tiene de sagrado, pero personalmente opino que para los que amamos el país del sol naciente y nos apasiona su cultura es una experiencia que emociona y digna de ser vivída, al menos, una vez en la vida.

De pequeña mis padres me llevaban cada año a los Pirineos y hacíamos excursiones por el monte, podíamos pasarnos todo el día subiendo por caminos y valles en las montañas para lograr subir a cierto lago o pico. Sin embargo he de admitir que después de casi 20 años sin calzarme unas botas de montaña mi forma física no es la misma, soy una piltrafilla de ciudad acostumbrada a la comodidad del metro y los autobuses, que con suerte camina una hora al día. Vamos que mi forma física no es la mejor, ni siquiera voy al gimnasio 😛

Sin embargo puedo decir llena de orgullo que yo subí al Fuji, a 3.776 metros de altura, con la única ayuda de mi fuerza de voluntad y mucho chocolate, y esa es la mejor de las experiencias. Puede que no hables con la naturaleza, puede que no te encuentres un ambiente perfecto para meditar, pero la autosatisfacción es mejor que cualquier otro premio.

Así pues, respondiendo una de las cuestiones principales con que mucha gente se enfrenta a la hora de plantearse el ascenso al Fuji ¿Vale la pena intentarlo? Si eres un excursionista experimentado puede que te decepcione como montaña; si quieres ir como turista solamente por ser una visita obligada, mejor pasea por la quinta estación o sube hasta la sexta; si realmente te hace ilusión intentarlo, por tratarse del Fuji, por ser un elemento tan representativo de Japón o por cualquier otra razón que salga de tu corazón, definitivamente vale la pena. Inténtalo y sobre todo disfruta del camino hasta la cima.

 

En resumidas cuentas…

Os dejamos con un poco de resumen de aquellos aspectos en que más os podemos ayudar en vuestra búsqueda de información para hacer el ascenso al Fuji:

Transporte:

  • Para llegar desde Tokio: Desde Shinjuku se puede coger la línea JR Chou Line, bajarse en Otsuki, y desde allí una línea de ferrocarril privado Fujikyu Railwais, que lleva a Kawaguchiko.
  • Para subir y bajar a la quinta estación: Desde Kawaguchiko utiliza el bus de línea que une el pueblo con la quinta estación con el mismo nombre.
  • Puedes coger otras rutas, esta es una de las más económicas en tren, pero también puedes ir en autobús desde la misma estación de Shinyuku hasta las quintas estaciones.

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Alojamiento: Es mejor pasar dos noches en uno de los pueblos cercanos a cualquiera de los autobuses de línea que van hasta una de las quintas estaciones. Nuestra recomendación personal, que tenga una buena bañera o tenga onsen, para poder relajar los músculos después del ascenso. Aunque cueste un poco más el sobrecoste merecerá la pena.

En la mochila:

  • Debes llevar abundante agua y comida energética (barras de cereales, chocolate, galletas y productos para excursionistas).
  • Algo de dinero en efectivo por si tienes que ir al baño o comprar algo de urgencia en las estaciones.
  • Aunque en el pie del volcán la temperatura sea agradable lleva en la mochila ropa de abrigo, pantalones largos y chubasquero de montaña. No está de más llevar un par de guantes impermeables.
  • Y sobre todo, no seas uno de esos “valientes” que sube con calzado deportivo de ciudad, calza botas de montaña.

Varios:

  • Ten consciencia de que vas a subir a mucha altura, busca información del “mal de altura” y si llegases a sentir los síntomas abandona tu aventura. Con la montaña no se juega.
  • Se respetuoso con la naturaleza y con el resto de excursionistas, por muy masificado que esté el Fuji no deja de ser tierra de kamis.

¿Cuanto me puede costar?

Subir al FujiSan no es barato, pero merece la pena ahorrar un poco. Os detallamos a continuación los gastos básicos:

– Tres JR hasta Otsuki: entre 1.320 y 2.770 yenes por persona, el billete solo de ida. Depende del tipo de tren (más rápido o más lento).

– Linea privada Fujikyu: 1.500 yenes por persona el billete de ida y vuelta.

– Autobús desde el pueblo de Kawaguchiko a la 5º estación del mismo nombre: 2.00 yenes por persona el billete de ida y vuelta.

– Entrada/donación obligatoria al entrar en el Fujisan: 1.000 yenes por persona.

– Un ramen calentito en lo alto de la cima: entre 900 y 1.100 yenes por plato. Es casi obligatorio, además, comprar algo en el puesto de recuerdos que tiene cada refugio en lo alto de la cima ¿Alguna vez tendrás la oportunidad de conseguir un recuerdo tan exclusivo?

– Hotel: entre 6.000 y 20.000 yenes, aunque un termino medio es lo que más abunda si tienes opción de reservarlo con unos tres o cuatro meses de antelación. Depende si vas solo o con más gente, y el tipo de alojamiento.

-Gasto derivado de comprar provisiones para el ascenso: unos entre 1.500 y 2.000 yenes.

…Y por último el orgullo de subir hasta el punto más alto de Japón con tu esfuerzo y autosuperación: No tiene precio 🙂

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Webs que te pueden ayudar:

Imágenes: The Japan Travel Digest