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Doom y su secuela son dos de los puntos más álguidos de toda la historia de los FPS. Eso nadie lo pone en duda. Por eso mismo ID Software tenía el listón muy alto a la hora de lanzar el esperadísimo Doom 3, juego que no vio la luz hasta 2004 y se asentó sobre la misma premisa de sus antecesores: Si algo es bueno, ¿para qué cambiarlo?

Y es que Doom 3 casi puede considerarse un remake del primer titulo: Encarnamos a un marine de la UAC recién transferido a la base espacial de Marte, la cual sucumbe a una invasión de demonios y criaturas del averno. El objetivo del juego es aparentemente simple: ¡Sobrevivir!

De este modo, John Carmack y los suyos dieron luz a un Doom 3 fiel a sus raíces pero apabullante a nivel técnico (el ordenador que había que tener por aquel entonces, ya fuera en la versión para PC o Mac, tenía que ser de órdago). Y en una época en la que los shooters comenzaban a cambiar a un enfoque mucho más cinematográfico, espectacular (y vacío, todo sea dicho), Doom 3 mantiene esos escenarios laberínticos, criaturas de pesadilla, toneladas de gore y las barras de salud y botiquines de toda la vida. En su momento fue criticado por este inmovilismo y pobre multijugador, pero viendo el panorama actual del género, lo cierto es que es una alternativa mucho más disfrutable que muchas propuestas actuales.

Pero volvamos diez años atrás en el tiempo. El éxito comerical de Doom 3 (¿acaso alguien lo dudaba?) hace que ID Software (aún bajo el timón de Activision) lance en 2005 la expansión Doom 3: Resurrection of Evil, ambientada dos años después de Doom 3, y añadiendo armas clásicas como la escopeta de doble cañón (¡bendita sea!).

En su momento el juego solo vio la luz en PC, Mac y la primera Xbox, y con la compra de ID Software por parte de Bethesda, la posibilidad de adquirir Doom 3 fue complicada durante unos años, motivo por el cual la compañía lanzó en 2012 el esperado Doom 3 BFG Edition, antología para PC, Xbox 360 y Playstation 3 que incluye una versión mejorada de Doom 3, su expansión, así como una campaña nueva (The Lost Mission), Doom Ultimate (la versión definitiva del primer juego) y Doom II. Casi nada.

Además, junto con todas estas toneladas de contenido, Doom 3 BFG Edition incluye también cambios jugables como la posibilidad de utilizar la linterna y las armas al mismo tiempo (facilitando mucho las cosas) y un sistema de puntos de guardado con checkpoints automático frente al guardado manual de antaño. Algo que no terminó de gustar a los más puristas.

Sea de una forma u otra, Doom 3 es un auténtico clásico del género, que respeta a pies juntillas el legado de sus predecesores, y merece ser jugado por todo fan de la acción cafre y terrorífica. Ahora solo nos falta por saber si el esperadísimo Doom 4 también estará a la altura.

Os dejamos con una buena tanda de anuncios del juego (en su mayoría de la versión de Xbox), así como un vídeo que mezcla Doom 3 con Mentos. Este último tiene menos credibilidad que las palabras de Michael Pachter, pero es igualmente disfrutable.