Ojigi

Ya hemos visto en muchas ocasiones que la sociedad japonesa tiene una serie de normas de conducta muy rigurosas. El orden social japonés está basado en jerarquías (sensei/sempai, sufijos -san/-chan, etc…) y en consonancia con el eslabón de la cadena en que cada uno se encuentre, y la situación, se debe de actuar de una forma u otra, siendo el Emperador el eslabón más alto de la cadena.

¿Cómo se debe de actuar frente a una situación un poco más formal? Para aquellos que alguna vez tenéis que tratar con japoneses en el mundo laboral, o que tenéis pensado ir a Japón en un ambiente de negocios, es importante conocer un par de normas básicas para que la empresa a la que visitas no te mire raro o directamente no te envíe a «freír tenpura«. No obstante para todos los que nos gusta la cultura japonesa es interesante conocer estas peculiaridades como parte de nuestra culturilla friki 🙂 ¿No creéis?

  • Saludo. Los japoneses no tienen la costumbre de darse la mano y mucho menos de besarse en la mejilla para saludarse. Dirigirse de esa forma al japonés tradicional sería sin lugar a dudas una ofensa para ellos y comenzarían a soltarnos un combo de improperios intraducibles que nos dejarían en una posición un tanto comprometida. Ahora bien, los japoneses que van a hacer negocios al extranjero o que están acostumbrados a tratar con gente de fuera del país sí dan la mano, y en algunos casos le siguen con la típica reverencia japonesa (cuanto más se inclinan en la reverencia, mayor respeto muestran).

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  • Nunca digas NO. Existe una curiosidad dentro del mundo de los negocios japoneses que ha vuelto loco a más de un occidental: la de nunca decir que no a una proposición de negocios. ¿Cómo dicen entonces que no a las cosas en el mundo laboral? Pues con un “lo tendremos en cuenta” o “lo consideraremos”.

 

  • Lenguaje cortes, muy cortes, supermegahiper cortes. Hay tres posibles formas de hablar japonés: la formal, la informal y el keigo. Todas ellas tienen conjugaciones verbales diferentes y se ha de usar una de ellas dependiendo del grado de respeto y jerárquico del interlocutor. El keigo es el nivel más formal de todos e indica en algunos casos hasta sumisión del hablante por el interlocutor, y como os podéis imaginar, es el que deberíamos utilizar para dirigirnos al emperador de Japón.
  • Tarjetas de visita. En España estamos acostumbrado a que cuando nos ofrecen una tarjeta de visita en cualquier ámbito laboral la cogemos de cualquier forma, la manoseamos, la guardamos en un bolsillo de cualquier manera, incluso podemos llegar a limpiarnos distraídamente las uñas con ella mientras soportamos la charla que el comercial de turno nos está dando con toda su buena fe ¡Nunca hagáis esto en Japón! La tarjeta de visita para los japoneses es cómo una arte misma de la persona que te la ofreces, no te limpiarías las uñas con la aguja de la corbata de tu cliente ¿Verdad? Pues no lo hagas con su tarjeta o estarás ofendiéndole muy gravemente, y olvídate de todo el trato comercial con esa compañía.

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