Ecco Jr

Ecco the Dolphin bien podría fundar una nueva ONG de tanto que le gusta ayudar a los demás. Invierte todo su tiempo y energías ayudando a madres a recuperar a sus crías y a focas a buscar sus juguetes favoritos. También se entretiene buscando a sus mejores amigos por las profundidades marinas y, con los tesoros y perlas que encuentra, ya podría empezar a construir la sede caritativa.

Para colmo, se encargó de que muchos jugadores aprendiesen todo lo referente a la vida marina, a través de su diversidad de especies y de vegetación. Es por ello por lo que Ecco the Dolphin se ha convertido en unos de los personajes marinos más recordados del mundo de los videojuegos, aunque pensándolo bien, no existen demasiados personajes marinos en el mundo de los videojuegos…

 

 

Una dura y laboriosa adolescencia

Ecco the Dolphin es tan popular porque cuenta con un total de cinco juegos a sus espaldas (o cuenta con cinco juegos a sus espaldas por ser tan popular). Sin embargo, en esta ocasión nos centraremos en el tercero: Ecco Jr. ¿Y por qué no en el primero? Pues porque Ecco Jr. es la precuela de toda la serie, que nos permite conocer la adolescencia del protagonista.

Ecco Junior Sega

Además, se trata de un sencillo título, ideal para introducirse en el mundo del delfín por primera vez. Y, si se juega antes que el resto, no nos parecerá un juego incompleto ni soso (si se han jugado los otros ya no hay nada que hacer). Pero vayamos por partes. Ecco Jr. vio la luz en 1995 para Sega Mega Drive en continente americano y australiano, pero en España pudo disfrutarse a través de futuras versiones para otras plataformas, emuladores y otros chanchullos.

Desde un principio, se sabe que este juego consta de 18 niveles diferentes. Todos ellos están representados por cristales, que quedan marcados una vez que son superados. Y, desde el inicio de la partida, descubrimos que Ecco the Dolphin no está solo. El jugador puede seleccionarle a él como protagonista de la aventura, pero también al delfín Kitnee o a la orca Tara. Una vez elegido al héroe principal, comienza la aventura.

Ecco Jr. es una apuesta basada en los puzles y en la exploración, que deja una libertad absoluta al jugador para disfrutar de las profundidades marinas. Los escenarios son diferentes entre sí y todos ellos están repletos de detalles, que pasan por plantas de todos los colores hasta todo tipo de animales, como medusas, caballitos de mar, cangrejos, peces espada, peces globo o tortugas. Al ascender hacia la superficie, se pueden encontrar focas, ballenas, tiburones y rocas de distintas texturas.

Cada nivel se compone de una misión. Algunas de ellas obligan al protagonista a jugar al escondite, tratando de buscar a sus amigos por el territorio marino. En ocasiones, sus amigos son peces globo, otras peces espada y alguna que otra vez caballitos de mar. Otras veces, la misión consiste en buscar un tesoro y tratar de conservarlo, puesto que los delfines intentan robarlo (con animales de la misma especie tan ladrones ya sabemos por qué el protagonista acostumbra a tener peces globo como amigos).

Ecco Junior

En un par de niveles, el protagonista se verá obligado a buscar todos los cristales del fondo marino y a recuperarlos, mientras que en otros deberá transportar distintos aros a sus posiciones correspondientes y atravesarlos para poder disfrutar de una bonita melodía marina. Además, no siempre es un animal ejemplar, puesto que ayuda a encerrar a pobres pececillos en los espacios de los caballitos de mar o se encarga de adueñarse de bonitas perlas.

Por último, y dejando a un lado su espectacular escenario final, el delfín tendrá que ayudar a varias madres a recuperar a sus crías o, mejor dicho, esforzarse buscando por todos los rincones mientras la madre se queda quieta sin hacer nada más que lloriquear. O buscando la pelota favorita a una foca que solo se queja en un rincón… Pero, aunque todos los escenarios tengan misiones diferentes, todos ellos tienen un factor en común: las ondas sonoras que emite el protagonista son la clave para superarlos.

 

 

Siempre hay ritmo, ritmo marino, bajo el mar…

Estas ondas, además de ambientar el juego, se utilizan en todos y cada uno de los escenarios. A la hora de jugar al escondite con sus amigos, tendrá que utilizarlas para atraerlos; en su búsqueda de cristales, las utilizará para romperlos y añadirlos al recuento; en el rescate de objetos o crías, servirán para moverlos hacia el objetivo.

Así, la emisión de ondas conforma uno de los principales puntos del juego y puede utilizarse con solo pulsar un botón en los tres personajes disponibles. El resto de controles no son mucho más complicados, ya que el delfín solo necesita moverse. Aunque también puede correr y realizar saltos espectaculares impulsándose hasta la superficie, algo que siempre queda bastante espectacular.

Los controles son muy sencillos, puesto que el juego también lo es. En él, priman la tranquilidad, la belleza de los paisajes y una relajante banda sonora y, como resultado, el protagonista nunca puede morir. Éste ha sido siempre uno de sus aspectos más llamativos, para bien o para mal. Han sido muchos los jugadores que han criticado la falta de acción y emoción al no perder vidas, mientras que, para otros, éste es el factor que lo convierte en una original apuesta ideal para relajarse y centrarse únicamente en las misiones.

Sea lo que sea, resulta obvio que estamos ante un juego de una duración muy breve y sin ninguna dificultad, más allá de la observación y de unos cuantos puzles. Por su parte, solo ofrece una experiencia para un jugador a pesar de que posee una jugabilidad que se adaptaría muy bien a un modo competitivo o cooperativo. Pese a todo, nos permite conocer a fondo a Ecco the Dolphin, un animalejo clave en la memoria de muchos jugadores. Una servidora recomienda rejugarlo a aquéllos que disfrutaron de su magia en el siglo pasado o a los niños que empiezan a introducirse en los videojuegos. Aunque no os extrañe que si animáis a jugar a algún niño se os echen encima calificativos como “viejo” o “anticuado”. ¡Hasta el próximo Retromanía, talonianos!