Seguro que muchos de vosotros habéis oído o leído sobre el Gran Buda de Kamakura, una de las visitas obligadas cuando viajas a Tokio. Sin embargo el daibutsu de Kamakura, con sus 13,41 metros de altura no es la única, ni la más grande, representación de Vairocana  de Japón.

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El daibutsu ( 大仏) más alto e imponente del país se encuentra en Nara, la antigua capital de Japón durante el período bajo el mismo nombre, que duró desde el año 710 al 784. La estatua gigante se comenzó a construir en el año 743 y finalizó en 751, se utilizaron para su creación 437 toneladas de bronce y 130 kilos de oro. El resultado fue un espectacular e imponente daibutsu de 16 metros de alto.

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Se dice que en su construcción participaron dos millones y medio de japoneses, una cifra muy exagerara si tenemos en cuenta que por aquella época la población total del país rondaba los 5 millones, lo que significaría que la mitad de los nipones estaban en trabajando en Nara durante los ocho años que duró su construcción, algo que habría llevado a Japón al caos y a la ruina.

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Aunque de hecho el país terminó por verse resentido tras la reconstrucción del Gran Buda de Nara, pero no por tener a todos los “japos” trabajando como “chinos”, sino porque el Buda acaparó la mayoría de la producción de bronce durante varios años, dejando al país muy maltrecho económicamente.

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Pero Gran Buda de Nara no se encuentra al descubierto, está resguardado bajo el techo del Tôdai-ji, la construcción de madera más grande del mundo.

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Aunque este Gran Buda de Nara que se alza imponente bajo el cobijo del templo Tôdai-ji no es exactamente la misma construcción del período Nara, pues ha tenido que ser reparado y refundido en varias ocasiones por los daños sufridos por los terremotos y las guerras que azotaron al país desde su construcción. La actual figura se forjó durante el período Edo.

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La entrada al parque que rodea el edificio principal del templo, rodeado de jardines y ciervos que campan a su aire, es libre, pero la visita al Tôdai-ji cuesta 500 yenes, una cantidad simbólica si tenemos en cuenta la importancia histórica de la figura.

Dentro del templo, además del Gran Buda podemos encontrar sus dos guardianes.

buda-nara-tallon4-006 buda-nara-tallon4-003Así como algunos de los materiales originales de la construcción del Buga y del Templo Tôdai-ji, una maqueta del recinto, las tallas de las caras de las dos figuras que salvaguardan a ambos lados del Gran Buda y algunos elementos más que, por nuestra imposibilidad de traducir directamente del japonés, nu pudimos averiguar su origen.

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También existen algunas otras figuras, mucho más pequeñas, de la figura de Vairocana (Buda), cómo esta primera, a los pies del daibutsu. O la segunda imagen, una talla de madera impresionante situada a la derecha de las escaleras de entrada al Tôdai-ji.

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El sintoísmo considera a los ciervos “salvajes” que viven en el parque de Nara los dioses que protegen al Gran Buda. Ellos se pasan el día pastando tranquilamente por todo el recinto, haciendo las delicias de los turistas que los alimentan con una especie de galletas de arroz que venden los puestos ambulantes del parque. El único lugar al que los ciervos no pueden acceder es al edificio central del Tôdai-ji, donde se encuentra el daibutsu.

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Personalmente os recomiendo que si tenéis pensado viajar a Japón y salir de Tokyo os acerquéis un día hasta Nara. Una ciudad encantadora, con gente muy amable, comida deliciosa y un gran parque lleno de ciervos que se dejan acariciar a cambio de unas galletas. Y cómo guinda del pastel la visita a la estatua del Buda más grande de Japón y al edificio de madera más alto del mundo. ¿Qué más se puede pedir?