golden axe

Si hay un juego capaz de demostrar que los enanos pueden llegar a ser más fuertes que los gigantes, que los duendecillos saben robar los regalos del taller de Papá Noel y que a las mujeres musculosas les gusta lucirse con una minúscula ropa interior, es Golden Axe. Esta aventura marcaría un antes y un después en el mundo de los videojuegos y serviría como influencia a títulos posteriores. Pero suerte que no influenció a la moda femenina…

Golden Axe, conocido también como el mejor videojuego de 1989, traslada al jugar a un mundo de acción y fantasía en el que vencer a numerosos enemigos mediante la magia y el dominio de la espada. Desarrollado por Sega, ha visto la luz en varias plataformas que pasan por Sega Mega Drive, Master System, PC, PS3 o Xbox 360.

 

 

Tres peculiares protagonistas

Golden Axe nunca se ha caracterizado por su gran narrativa. Tanto es así que es a través de una breve introducción como conocemos la historia en la que se enmarca la aventura. El malvado Death Adder ha secuestrado al rey y está atemorizando a los habitantes con sus secuaces. Para rescatar al rey y devolver la libertar del pueblo, el jugador tiene que acabar con Death Adder. Aunque antes de enfrentarse a él, le espera un largo y duro camino.

Golden Axe sega

Para completar la aventura (y para dar una gran rejugabilidad al título), existen tres personajes protagonistas. Tras el ‘Press Start’, el jugador puede elegir en qué personaje convertirse, decisión que quedará marcada para toda la partida. Ax Battler es un musculoso guerrero que domina por igual la magia y la espada. Tyris Flare es una luchadora que presume de abdominales a la que nadie le gustaría tener como enemiga, pero más experta en magia que en combates cuerpo a cuerpo. Por último, Gilius Thunderhead es un enano ágil, que cuenta con el mejor combate de todos. ¿Algo contradictorio dado el aspecto físico de sus compañeros?

Una vez elegido al héroe, comienza la aventura. Ésta se divide en diferentes escenarios en los cuales predomina el avance lateral. Sin embargo, a diferencia de otros juegos de la época, los personajes se mueven en diferentes dimensiones. Tanto es así que para atacar a un enemigo es necesario situarse en su misma línea del escenario, algo que puede dar lugar a situaciones algo caóticas si el jugador está acostumbrado a las dos dimensiones. Volviendo a los escenarios, éstos se componen de diferentes segmentos con enemigos. Una vez que todos los enemigos sean derrotados, con gritos que parecen sacados de una película de terror, un impetuoso ‘Go’ indica que se puede acceder al siguiente segmento.

 

 

Dragones, esqueletos, gigantes y travestis

Entres los enemigos a los que hay que vencer para acceder al siguiente escenario se encuentran guerreros, gigantes, esqueletos y travestis. Habéis leído bien. Entre tanta criatura hacen su aparición unos hombres que parecen estar disfrazados de mujeres. ¿O son mujeres en realidad? Sean lo que sean (la estética pixelada es en parte culpable de esta confusión), está claro que son fuertes y que saben esquivar los ataques mejor que nadie.

Golden Axe duendes

¿Y qué hay que hacer para vencerles? Pues simplemente atacarles con la espada, con el hacha o utilizar la magia. Sus sencillos controles permiten escoger una u otra opción facilmente, así como llevar a cabo ataques combinados con saltos. Y poco más. La ausencia de inventarios o de habilidades evolucionadas lo convierten en un juego más cercano al género lucha que al rol. Para compensar esta ausencia de elementos, cuenta con la aparición de simpáticos duendecillos ataviados con gorros de dormir (imagen de arriba).

Estas criaturas van cargadas con grandes sacos, en cuyo interior esconden pociones para aumentar el nivel de magia o porciones de comida para mejorar la vida. Para conseguir estos objetos, basta con atacarles. Pero esta tarea no es nada sencilla, ya que se mueven con mucha agilidad y cuesta bastante atraparles. Estos duendes hacen su aparición a lo largo de los escenarios para prestar su apoyo al protagonista, aunque tienen su máximo protagonismo al final de cada uno, a modo de bonus.

Además de todas estos bichejos, también encontramos a hombres y a mujeres inocentes que corren asustados como si no hubiera mañana. Y eso por no hablar de los dragones gigantes en los que montan los enemigos y que, una vez derrotados, podremos tener a nuestra disposición. Esto significa que el protagonista puede montar a lomos de un auténtico dragón multicolor y aprovecharse de su habilidad de escupir fuego para matar a otros pocos o para pegar palizas con su larga cola. Claro que nunca está de más presumir un poco y dar algún que otro paseo por ahí con el dragón…

Golden Axe 2 jugadores

Una vez recordado cómo se combate, hay que dejar claro que Golden Axe no es una aventura complicada. Buena parte de los enemigos pierden la vida con pocos toques, mientras que el protagonista es bastante resistente a los ataques, se escoja cual se escoja, aunque no resulta raro que pierda la vida en un barranco inesperado. Y, tras un poco de entrenamiento, no es difícil llegar hasta Death Adder. Por suerte, esto no le quita diversión ni emoción ¡ni de lejos!

Y para los que buscan emoción compartida, Golden Axe ofrece un modo para dos jugadores. En él, dos héroes se enfrentan a todos los enemigos del juego, cada uno con sus niveles de magia y combate. La aventura se convierte así es una experiencia aún más sencilla, pero sin duda, se disfruta el triple (ya se sabe lo divertido que puede ser acusar a nuestro compi de no haber sido capaz de atrapar a un mísero duendecillo).

Esto lo convierte en una apuesta innovadora para su época, llena de vida, de acción y de puntazos. Su sencillez, así como su estética colorida, son dos de sus puntos clave y sus protagonistas han llegado a convertirse en tres héroes admirados en todo el mundo (aún a día de hoy siempre hay quien sigue queriendo disfrazarse de alguno de ellos en ferias y eventos). Y sí, tuvo más juegos y remakes a sus espaldas, pero como suele ocurrir en estos casos, el original o incluso el segundo, son casi los únicos que merecen la pena. ¿O será que la nostalgia tiene mucho que ver? ¡Hasta el próximo Retromanía, talonianos!