Zombies Ate My Neighbors

Aunque en ocasiones no lo parezca, la actual moda de los zombis no se remonta a The Walking Dead. Sí, ya sabemos que estas criaturas han vuelto a protagonizar numerosos videojuegos y películas gracias al éxito de la popular serie de televisión (con sus respectivos cómics y juegos), pero no es el inicio. Atendiendo a la gran sabiduría de nuestra amiga Wikipedia, el concepto de zombi se remonta al siglo XVII.

A partir de ese momento, comenzó a explotarse como figura de entretenimiento a través de una continua combinación entre ser de terror y cómico, como es el caso de Zombies Ate My Neighbors. El videojuego que nos ocupa no es ni mucho menos el mejor ni el primer título de zombis, pero sí una apuesta adictiva, divertida, caótica y humorística. ¡Para que luego digan que no se puede sacar provecho a una moda durante siglos!

 

 

La vida de una víctima, igual a la vida de diez víctimas

Zombies Ate My Neighbors llegó a SNES y a Sega Mega Drive de la mano de Konami en el año 1993. Su misma carátula ya lo decía todo: iba a ser un juego repleto de acción, disparos y con grandes dosis de humor. Y no solo no cumplió con las expectativas, sino que añadió emoción, horas y horas de entretenimiento y un objetivo claro.

Zeke y Julie, protagonistas de la aventura, tienen una misión, que no es otra que rescatar a las personas “inocentes” de cada escenario. A pesar de que los zombis no paran de aparecer de la tierra, formando enormes hordas, los habitantes de la ciudad no parecen haberse dado demasiada cuenta, ni haberse refugiado. Ellos continúan haciendo las mismas tareas de siempre, ya sea irse de compras al centro comercial o bañarse relajadamente en la piscina del jardín.

Zombies Ate My Neighbors enemigos

Así, tras decidir ser un chico o una chica (Zeke y Julie, respectivamente), el juego comienza. Al tratarse de un juego de acción, lo lógico hubiera sido acabar con todos los zombis posibles. Sin embargo, no es necesario. Incluso puede completarse un escenario sin matar a ninguno, por lo que ya es decisión del jugador ir a por ellos o tratar de esquivarlos. La primera opción es válida si se quiere sacar el máximo provecho a las armas con las que cuenta el protagonista y que van encontrándose a lo largo del escenario. Entre ellas, destaca una potente pistola de agua, ideal para acabar con zombis normales y corrientes, explosivos o auténticas metralletas. Sin embargo, hay que tener en cuenta que estas criaturas son infinitas y nunca dejan de aparecer.

Por su parte, la segunda opción puede llevar a que el protagonista tenga que poner a prueba sus reflejos, no solo esquivando a los zombis que aparecen, sino huyendo a toda velocidad. ¿Y cómo se completa un escenario? Pues salvando a una persona. Para ello, existe un mapa con la cantidad de personas que quedan vivas en la zona. Una vez que rescatemos a la última, una puerta nos lleva al siguiente escenario. Eso sí, no importa si esa última es la única persona que hemos rescatado o si hemos salvado la vida a otras nueve. En este caso, las vidas salvadas se canjean por puntos, que irán sumándose al marcador final. ¡Menudas vidas tan valiosas!

 

 

Camas elásticas en un mundo sorprendente

Para recatar a una persona (o perro) basta con situarse justo encima de ella. Estas personas son hombres barrigudos, bebés, animadoras, soldados, científicos, adolescentes, cocineros, exploradores o turistas y bien pueden pasar el día en su jardín, en un cementerio, en una fábrica o en un bosque, pero siempre ajenas a todo.

Zombies Ate My Neighbors juego

Para poder rescatar a algunos, tenemos que hacer uso de llaves, que se encuentran escondidas por los escenarios y que sirven para abrir las puertas a algunas casas. Aunque, en ellas (y más concretamente en sus armarios) encontramos otros útiles objetos, como pociones, vidas extra o deportivas mejoradas y nuevas armas, ya sean pistolas, metralletas, extintores, explosivos, crucifijos o cubiertos. Éstos constituyen uno de los puntos más sorprendentes del juego, puesto que aportan una jugabilidad muy variada, basada en descubrir la utilidad de cada uno y sacarles el máximo provecho.

Y es que no todos los enemigos son zombis sin más. A medida que se accede a nuevos escenarios, la diversidad de especies aumenta. Lobos, arañas, mocos gigantes, payasos, momias, bebés con hachas y vampiros se unen a extraterrestres cabezones, orugas gigantes, dragones, pulpos y cabezas humanas flotantes como principales enemigos, conformándose algunos de ellos como auténticos jefes finales con los que acabar a base de varios disparos.

Son estos disparos los que constituyen una de las mayores dificultades del juego. Aunque el jugador puede sacar ventaja de varios elementos del escenario, como las camas elásticas en las que saltar o el agua (sorprendentemente nuestros protagonistas saben nadar), hay ocasiones en las que resulta complicado tener buena puntería. Sobre todo cuando las criaturas se acercan a gran velocidad y hay que girarse hacia ellas antes de disparar o cuando son varios los enemigos que acechan por todos los lados posibles.

Zombies Ate My Neighbors snes

Si uno o varios de ellos tocan al jugador, le restarán salud. Si ya no tiene su salud, perderá una vida. Y si pierde todas, tendrá que volver a empezar (suerte que existen los password). Sin embargo, dadas las ayudas esparcidas por los niveles y la gran salud con la que gozan los protagonistas, resulta complicado que ésto ocurra. Hay que recordar que Zombies Ate My Neighbors se caracterizó por ser un juego principalmente humorístico, más enfocado a hacer pasar buenos ratos que a convertirse en un sufrimiento para el jugador.

En total, se compone de 55 escenarios (si contamos los normales, los bonus y el original final en la oficina de los creadores del juego), por lo que es, sin duda, un juego muy largo que puede llevar muchas horas completarse. Cada escenario se convierte en un reto a resolver con total libertad y con estrategias muy diferentes, que se complementa con unos coloridos gráficos y con una melodía que combina las sensaciones de misterio y terror con la de felicidad. Por supuesto, su modalidad cooperativa para dos jugadores supone una diversión máxima si se tiene a un amigo al lado, dispuesto a marear a los zombis.

Así, Zombies Ate My Neighbors es una apuesta de lo más completa, tanto en jugabilidad, objetos y escenarios como en su estética. Tanto es así que, aunque le costó ser reconocido como un juego imprescindible, acabó por convertirse en toda una joya pixelada. ¡Hasta el próximo Retromanía, talonianos!