Una madre avisa a la policía y esta se moviliza con 70 policías y un helicóptero en busca de un peligroso criminal armado con una sierra que resultó ser un jardinero aficionado de 80 años.

gardener

Ocurrió en Shiga, cuando una mujer volvía a casa después de recoger a su hij@ de la escuela. Cuando pasaba frente a un árbol en la calle se percató que había una gran sierra colgando de este  y, temiéndose lo peor, la buena mujer montó en cólera y llamó asustadísima a la policía diciéndoles: «un hombre está merodeando cerca de la guardería con un cuchillo y hay niños cerca«. Tal debió ser el alboroto que en unos minutos se personaron en el lugar 70 agentes de la policía y un helicóptero de seguimiento.

A todo esto, un octogenario señor de 80 años (el propietario del cuchillo con sierra) y vecino de la zona, que en el momento en que la señora pasó frente al árbol debía de estar tomándose un descanso o en el baño, dada su avanzada edad, seguía con su poda primaveral, subido al cerezo en cuestión, cortando con la sierra las ramas de su árbol para que no anidaran las orugas y así hacer un bien a su comunidad (en Japón es habitual que los vecinos cuiden de las zonas comunes y calles de su barrio puesto que también son parte del vecindario y como tales es deber y gozo de todos que estén bonitas y cuidadas).

Pero si esto ya os parece de por sí un hecho curioso seguir leyendo, talonianos, que lo que viene ahora no tiene desperdicio. Pasaron los minutos y los 70 agentes rodearon el vecindario, buscando, suponemos, a un hombre joven y con cara de malvado, mientras nuestro protagonista de 80 años seguía en lo alto del cerezo concentrado en su labor. En algún momento pensó que había demasiado movimiento a su alrededor, así que bajó del árbol, se acercó hasta uno de los agentes y le preguntó que estaba pasando en su barrio que había tanto jaleo. Suponemos que la cara del agente cuando se percató de que aquel buen hombre era su sospechoso debió der de ser todo un cuadro.

Ni la policía se imaginaba que era aquella persona a la que buscaban, ni el pobre yayo que era por él tanto alboroto, finalmente no sabemos cómo terminó la historia, pero suponemos que la histérica y sobreprotectora madre se debió llevar un buen tirón de orejas, como mínimo.

Fuente: Rocket News 24 /