Devil World

Pac-Man no es el único al que le apasiona zampar puntos blancos. Tampoco es el único que corre por un laberinto, huyendo de malvados enemigos. Había una vez, un pequeño dragón verde cuyas principales aficiones residían en comer pequeños puntitos y en perderse en laberintos. Solo que, a diferencia del primero, era religioso. Y mucho.

Y sí, este individuo llegó unos años más tarde al mundo de los videojuegos que el querido Comecocos, a través de Devil World, pero ofrecía una experiencia de juego más intensa, más original y de mucha más dificultad. Con permiso de Pac-Man, por supuesto. ¿Por qué triunfó entonces mucho menos?

 

Un juego censurado en América del Norte. ¡Eso que se perdieron!

Tal vez una de las razones de por qué Devil World no tuvo tanta relevancia como Pac-Man reside en que la fórmula ya estaba inventada. Cuando este juego apareció, allá por el año 1984, Comecocos llevaba cuatro años triunfando. Si a esto le añadimos la censura por contener símbolos religiosos, que le impidió llegar a América del Norte, tenemos una respuesta clara a su “fracaso” en comparación con la competencia.

Pero no por ello merece pasar al olvido. Ni mucho menos. Devil World se lanzaría en Japón y en el continente europeo unos años después. En ambos territorios, apareció para la consola NES y, ya en el siglo XXI, vería la luz en Wii. Y, si por algo destacó, es por contar con un diseñador de lujo, que no es otro que Shigeru Miyamoto, del que sobran presentaciones. ¿Y en qué consistía esta aventura?

Devil World NES

Devil World puede definirse como un juego de laberintos y plataformas, protagonizado por Tamagon. Si nos fijamos bien, esta criaturilla, con aspecto de dragón, guarda un enorme parecido con Yoshi, personaje del mundo de Super Mario. Ambos son verdes, con partes blancas y rojas y aficionados a tragar a diestro y siniestro. Sin embargo, nuestro protagonista es más redondo y bajito y tiene una expresión en la cara que nos hace pensar que no cuenta con mucha cordura. Y sus intenciones lo demuestran.

Y es que, ¿a quién se le ocurre enfrentarse al mismo demonio? Tras iniciar el juego y elegir su modalidad (uno o dos jugadores), una única frase nos anuncia nuestra misión: atacar el mundo del demonio. Sin más motivos ni explicaciones, el dragón sale de su cómodo huevo verde. Y así comienza la aventura. Ésta se compone de distintos escenarios, con colores y disposiciones diferentes, pero con elementos en común: puntos blancos, enemigos y un barras a los lados de la pantalla.

Vayamos por partes. El objetivo del juego es superar todos los niveles. A diferencia de Pac-Man, completar un nivel no solo consiste en comerse todos los puntos blancos. En Devil World, una vez que el protagonista se atiborra con todos los puntitos, es transportado a otro laberinto. En él, se encuentra con cuatro biblias, que debe coger y trasladar a su soporte en el centro de la pantalla. Si lo consigue, accederá a un nivel bonus protagonizado por libros, que le ayudará a aumentar la puntuación final y a ganar vidas.

Devil World game

¿Y qué hay de los enemigos? Aunque existen varios seres, los protagonistas son unas criaturas rosas con un solo ojo, que se mueven por el laberinto para perseguir a Tamagon. Si chocan contra él, le harán perder una vida. Y sí, esta aventura es de las que obligan a comenzar de nuevo una vez que se terminen todas. Para acompañar a estos seres, aparecen monstruos de todos los colores y formas, a modo de pequeños demonios o dragones y lo lógico hubiese sido que estos últimos ayudasen al protagonista, aunque solo fuera por solidaridad con la especie.

 

Biblias y crucifijos en la lucha contra el demonio

No nos hemos olvidado de las barras a los lados de la pantalla que hemos mencionado antes. El gran demonio observa fijamente los pasos del protagonista y, para dificultarle su tarea, controla unas enormes barras que encuadran la pantalla por todos los lados. Éste las irá moviendo progresivamente, con el objetivo de bloquear caminos, obligar a planear una nueva ruta para acceder a todos los rincones o incluso de aplastar al pequeñín. Así, el dragón no solo perderá una vida al ser capturado por los enemigos. Un simple empujón de una barra contra una pared del laberinto y el protagonista morirá.

Así, ésta se convierte en la primera gran diferencia con respecto a Pac-Man, añadiéndole más dificultad (ya sabemos que las comparaciones pueden llegar a ser odiosas, pero en este caso son más que inevitables). La segunda son las biblias y los elementos religiosos. Algunos laberintos están decorados con grandes crucifijos, mientras que el protagonista tiene que engancharse cruces a la boca para poder comer puntos blancos. Si no tiene ninguna, no le quedará otro remedio que buscarlas por el escenario. Su duración es limitada, pero por suerte, hay muchísimas repartidas por el laberinto.

Devil World juego

Por último, son las biblias las que contribuyen a llenar el juego de símbolos religiosos. Como ya hemos recordado, para completar un nivel será necesario trasladar todas a una gran caja central, que por cierto, cuenta con un símbolo de calavera. Por ello, es mejor que los jugadores a los que os producen bastante respeto estas cosas, os alejéis de Devil World si nunca lo habíais probado. Con todo esto, ya sabemos que estamos ante un arcade de bastante dificultad, adictivo y con el único objetivo de completarlo con la mayor puntuación posible. Su estética y jugabilidad son sencillas, y se requiere de habilidad y reflejos para evitar perder todas las vidas.

Aunque éste formó parte de los casos en los que la simplicidad puede ser una ventaja, no hubiesen estado de más unos escenarios más diferentes unos de otros o con algunos detalles más. Pero también hay que reconocer que el hecho de haber mezclado la religión con los helados de nata (que sirven para aumentar el marcador), fue una combinación bastante acertada. Por su parte, sus controles se adaptan a la perfección a su diseño y permiten mover al protagonista hacia los lados y hacerle escupir fuego para matar a los enemigos con los que se cruce de frente.

Una jugabilidad así era perfecta para añadir una modalidad de dos jugadores que, por supuesto, no faltó. El segundo jugador se convertiría en un pequeño dragón rojo para ayudar al verde en su misión. Todos y cada uno de sus puntos lo convirtieron en un juego para la historia. Y aunque el debate acerca de si es mejor o peor que Pac-Man puede ser interminable, no se puede negar su importancia. Tanto es así que existen referencias a Devil World en la serie de juegos Super Smash Bros. o en Captain Rainbow. Y, como curiosidad, compartió sonidos con los juegos de Super Mario y biblias con The Legend of Zelda, aunque fuesen rebautizadas. ¡Hasta el próximo Retromanía, talonianos! Amén.